El expríncipe Andrés: de héroe Real en Las Malvinas a cómplice de Epstein
Perfil | Caída en desgracia
El favorito de Isabel II fue apartado gradualmente de la vida de Palacio conforme se desveló su grado de intimidad con el pederasta
La policía arresta al expríncipe Andrés de Inglaterra | En directo: reacciones a la detención de Andrés por el caso Epstein

A la izquierda, el expríncipe Andrés; a la derecha, Jeffrey Epstein.

El expríncipe Andrés de Inglaterra, renombrado Andrew Mountabatten-Windsor para escenificar su caída en desgracia, ha sido arrestado por su relación con Jeffrey Epstein el mismo día en que cumplía 66 años. El tercer hijo del matrimonio de Felipe de Edimburgo e Isabel II, y el favorito de la reina, fue un día el hijo ejemplar de Buckingham. Mientras el hoy rey Carlos III y la desaparecida Diana de Gales caminaban de la mano del escándalo, él combatía en la Guerra de Las Malvinas y representaba las virtudes que se suponen a un príncipe.
Desde 2019, es todo lo contrario. Su divorcio de la Duquesa de York, Sarah Ferguson —que también tenía relación con Epstein, según los documentos desclasificados—, fue menos sonado y explícito que el de los príncipes de Gales, pero le convirtieron en carne de papel couché.
Cuando en 2019 estalló el caso Epstein con la muerte por suicidio del pederasta y magnate en prisión, la relación entre él y el expríncipe Andrés volvió a tomar relive. Andrés quiso explicarse en una entrevista en la BBC, y esa voluntad dio forma a su desgracia.

Lejos de distanciarse o disculparse por lo ocurrido, Andrés recurrió a la explicación y a la conmiseración. Aunque dijo tener relación con Epstein desde 1999, negó que hubiera participado en abusos sexuales, y solo reconoció, casi forzado por las preguntas, que su comportamiento “no estuvo a la altura” de un miembro de la Familia Real.
Y sobre todo, mintió. Dijo haberse distanciado de Epstein en 2006, pero documentos y fotografías conocidos con posterioridad mostraron que mantuvo la relación y no la ocultó. Preguntado por si le parecía adecuado alejarse en casa de un condenado por abusos sexual a menores —Epstein pasó 13 meses en la cárcel por ello en 2008— contestó que le pareció lo “honorable”, en ese momento. “Tiendo a ser demasiado honorable”, remató.
Desde aquel noviembre de 2019, la sospecha acompañó siempre al príncipe Andrés. Tras la entrevista, Isabel II anunció que su hijo “se retira de los deberes públicos por el futuro previsible”. Desde 2020 quedó apartado de los actos oficiales de la agenda Real. En enero de 2022, la Reina le retiró los títulos militares honoríficos —adiós al héroe de Las Malvinas— y la capacidad de representar oficialmente a la Monarquía.
Un mes después, en febrero de 2022, se reveló que había pagado en un acuerdo extrajudicial una cantidad indeterminada a Virginia Guiffre, víctima y denunciante de Epstein que terminó quitándose la vida, su versión de que no había participado en abusos sexuales se derrumbó.

Muerta Isabel II y coronado rey Carlos III, el monarca comenzó a marcar aún más distancia con su hermano pequeño, que no tuvo ningún papel oficial en su coronación. El rey confirmó en 2023 que no había vuelta atrás y que no volvería a representar a la Corona.
El último deshonor para el príncipe detenido llegó el pasado 30 de octubre. Andrés fue forzado a abandonar su residencia en Windsor —fue expulsado del paraíso Real— y perdió el derecho a ser llamado príncipe Andrés. Con esa pérdida de identidad quedó reducido a una vida de civil bajo el nombre de Andrew Mountbatten-Windsor. Se mudó a Sandringham, donde hoy, en su 66 cumpleaños, la policía le ha detenido.

