Es julio en Noruega, y el sol aún no ha declinado cuando Kilian, con su habitual serenidad, avanza por el sendero. Junto a él, el viento susurra entre las rocas, y el cielo, aún claro, atestigua el silencio que precede a la carrera. Kilian, con su mirada fija, siente bajo sus pies el peso de cada paso: el monte, el viento, el silencio. Junto a él, el niño que un día soñó con correr más allá de los límites. Ahora, con el aliento de la montaña y el peso de la ambición, todo se reduce a un instante: el último paso, el más puro, el que lo cambia todo.
Oriol Cardona (Banyoles, 1994) es la opción más firme de la delegación española para lograr la segunda medalla de oro de su historia tras la de Paquito Fernández Ochoa en el eslalon de Sapporo (1972). El palmarés que acredita el catalán en el último año y medio lo sitúa como principal favorito en el sprint del esquí de montaña o skimo , según la terminología anglosajona. Una nueva disciplina olímpica que paradójicamente ha colocado a España entre las grandes potencias gracias a tres deportistas catalanes (además de Cardona, Ot Ferrer y María Costa) y a la granadina Ana Alonso.
Campeón en 2023, busca consolidar su rendimiento con una actuación sólida.
“Estas salidas que hacemos le dan esa capacidad de decir, cuando el día sea difícil: ‘yo puedo superar esto’”, sostiene Jornet, que junto a Víctor López y Andrés Arroyo han diseñado minuciosamente la preparación de Cardona. “Yo veo a Kilian como a un extraterrestre. Lo que aporta a la ciencia y al deporte es increíble. Por donde estoy pasando yo, él ya ha pasado, ha vuelto a pasar y ha vuelto tres veces más”, explica el olímpico en el documental de TV3 ‘Oriol Cardona, camí als Jocs’.
Tímido y extremadamente prudente, Cardona ha vivido desde los 18 años en Font Romeu, en el Centro de Tecnificación de la Federación Catalana. Allí estudió Ciencias de la Actividad Física, trabajó como ayudante forestal con los bomberos y como monitor de esquí. El skimo ocupaba la temporada de invierno. Cuando llegaba el verano aparcaba los esquís para centrarse en el trail. Hasta que esta durísima modalidad se convirtió en olímpica.
Tener a Oriol es como tener a un jugador que lo da todo.
La carrera sprint del esquí de montaña dura poco más de tres minutos. Consiste en una ascensión vertical con los esquís y después con ellos a la espalda, antes de emprender un descenso hacia la meta. Los olímpicos deberán superar dos rondas hasta la final. Explosividad y minuciosidad en las transiciones hacen de esta prueba una de las más exigentes. “Tener a Oriol en tu equipo es como tener a Leo Messi. Es muy bueno, siempre va un paso por delante”, asegura Ana Alonso, con quien Cardona competirá en el dúo mixto el próximo sábado.
Jornet se concentra en medirle el lactato, en controlar su consumo de oxígeno y el gasto de hidratos de carbono, en sacar a Cardona de su zona de confort para estar al máximo nivel en el día más importante. “Vas a los Juegos habiendo puesto todo lo posible”, le bendice. “Pero el día antes te lo tienes que creer un poquito más. Has hecho un trabajo brutal. Has llegado aquí por méritos propios, por tus cualidades y por todo lo que has trabajado. Disfruta del camino, pero en la línea de salida, ahí te pones la máscara y dices: soy Oriol Cardona y os voy a reventar a todos”, exhorta Jornet.
