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Vance dice que ha visto “evidencias” de que Irán quiere reconstruir su programa nuclear

Estados Unidos

La Administración Trump eleva su retórica contra Teherán ante la nueva ronda de negociaciones en Ginebra

El vicepresidente de EE.UU., JD Vance, este miércoles en el Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower en Washington. 

El vicepresidente de EE.UU., JD Vance, este miércoles en el Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower en Washington. 

Kevin Lamarque / Reuters

La Administración de Donald Trump ha caracterizado la amenaza que representa Irán en términos muy parecidos a los que se usaron para justificar en el 2003 la invasión de Irak. En su discurso del estado de la Unión desde el Capitolio, el presidente afirmó que el régimen de los ayatolás “ya ha desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y a nuestras bases en el extranjero, y está trabajando para construir misiles que pronto alcanzarán Estados Unidos”. Anoche, en la víspera de una nueva ronda de negociaciones con Teherán en Ginebra, el vicepresidente J.D. Vance aseguró que EE.UU. Ha visto “evidencias” de que los iraníes están intentando reconstruir su programa nuclear.

“El principio es muy simple: Irán no puede tener un arma nuclear”, subrayó el vicepresidente, remarcando la estrategia que ha seguido Washington en las últimas semanas: presionar al régimen y amenazarlo con una campaña militar sin precedentes para que ceda en un acuerdo en el que renuncie para siempre al enriquecimiento de uranio. “No se puede permitir que el régimen más desquiciado y peligroso del mundo tenga armas nucleares”, insistió, y exhibió pesimismo sobre el estado de las negociaciones: “La insistencia iraní en no discutir los misiles balísticos es un problema enorme”.

La presión retórica está acompañada del mayor despliegue militar en la región desde la invasión de Irak. El Pentágono ya ha enviado más de 150 aviones de combate en bases militares de Europa y Oriente Medio, según muestran páginas web de seguimiento de vuelos mediante imágenes satelitales. La mayoría de estos aviones son de carga y reabastecimiento, pues los cazas suelen tener desactivada su geolocalización. A estas aeronaves se le suman los que se encuentran a bordo del portaaviones USS Gerald Ford, avistado frente a la costa de la isla griega de Creta. Es el segundo de su tipo enviado a las puertas de Oriente Medio, y su llegada implica que aproximadamente un tercio de los buques activos de EE.UU. Se encuentran ahora mismo en la región.

Después de bombardear en junio del año pasado las tres principales instalaciones nucleares de Irán, el Pentágono valoró que sus capacidades nucleares habían quedado “aniquiladas”, a pesar de que después reconoció que no podía confirmarlo con certeza. Cuando en enero comenzaron a extenderse las movilizaciones masivas contra el régimen, Washington encontró otra justificación para atacar: si los ayatolás asesinaban a manifestantes, debían intervenir. Poco después, Trump animó a los iraníes a “tomar el control de sus instituciones” y afirmó, bajo la evidencia de decenas de miles de muertos en las manifestaciones, que “la ayuda está en camino”.

J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos

“No se puede permitir que el régimen más desquiciado y peligroso del mundo tenga armas nucleares”

Esa ayuda nunca llegó, y la Casa Blanca dio un paso atrás en su escalada retórica, para priorizar de nuevo el esfuerzo diplomático. Los últimos desarrollos indican que, si la negociación para un acuerdo nuclear vuelve a fracasar, EE.UU. Podría adentrarse en una campaña militar prolongada, que fuera mucho más allá de los bombardeos selectivos del año pasado.

En su discurso ante la sesión conjunta del Congreso, Trump afirmó que su prioridad es “llegar a un acuerdo” y “resolver este problema a través de la diplomacia”. Sin embargo, “no hemos escuchado esas palabras secretas: nunca tendremos un arma nuclear”, añadió, aunque en realidad Teherán ha insistido en ese compromiso, incluido el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, horas antes de que Trump hablara. El presidente usó un tono muy beligerante contra el régimen, al que acusó de ser el “principal patrocinador del terrorismo mundial”, cuyas “siniestras ambiciones” suponen una gran amenaza no solo para las tropas estadounidenses en la región, también para los ciudadanos que residen en EE.UU.

Araghchi calificó después de “grandes mentiras” las declaraciones de Trump y sostuvo que, si bien “la energía nuclear es un derecho de Irán”, el país jamás desarrollará el arma nuclear. Pero EE.UU. Desconfía del régimen, como desconfió Trump durante su primer mandato, cuando se salió del acuerdo nuclear fraguado por Barack Obama, que levantaba sanciones a Irán a cambio del compromiso de no desarrollar armas nucleares. Entonces, el presidente afirmó que los ayatolás habían seguido con su programa nuclear en secreto; hoy siguen pensándolo, o al menos asegurándolo, para dar a los estadounidenses una justificación en caso de que finalmente se lleve a cabo un ataque preventivo. 

Javier de la Sotilla Puig

Javier de la Sotilla

Washington

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