Irán y EE.UU., encallados en el diálogo para evitar una guerra regional
Tensión en Oriente Medio
Las delegaciones se encontraron en Ginebra, donde intercambiaron posturas alejadas sobre el plan nuclear
Omán, país mediadior, anuncia una nueva ronda de negocación la próxima semana en Viena

Una iraní pasea delante en un gran mural anti estadounidense en Teherán

Ginebra volvió a ser escenario de las conversaciones entre Irán y Estados Unidos, mientras centenares de aviones de combate y buques norteamericanos esperan en aguas de Oriente Medio las órdenes de Trump para lanzar una ofensiva sobre los persas. Las delegaciones se mantuvieron, de habitual, en salas separadas, aunque los equipos se encontraron por primera vez como “mera cortesía”, según informó la televisión qatarí Al Jazeera.
La tercera ronda de negociaciones, con Omán como mediador principal, se alargaron hasta entrada la noche en la ciudad suiza, con el plan nuclear iraní como principal punto de fricción entre las partes.
“Hemos concluido la jornada tras lograr avances significativos en la negociación entre Estados Unidos e Irán”, aseguró una vez concluida la reunión el ministro de Exteriores omaní, Bader el Buseidi. “Reanudaremos pronto las conversaciones después de realizar consultas en las respectivas capitales. La próxima semana se celebrarán en Viena discusiones a nivel técnico”, añadió.
El diplomático destacó el “intercambio de ideas creativas” después de un encuentro a puerta cerrada con el equipo iraní y con el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el órgano nuclear de la ONU. Según el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, Teherán consideran que se han presentado “propuestas constructivas” tanto en cuestiones nucleares como en el alivio de sanciones.
Ambas partes celebraron múltiples rondas de conversaciones el año pasado, que colapsaron cuando Israel lanzó una guerra de 12 días contra Irán en junio y Estados Unidos llevó a cabo intensos ataques contra sus instalaciones nucleares, dejando gran parte del programa nuclear iraní en ruinas, aunque el alcance total de los daños sigue sin estar claro.
En parón de cuatro horas, fuentes dentro de la delegación iraní, encabezada por el ministro de Exteriores persa, Abás Aragchi, aseguró que diálogo se encuentra en una fase “muy intensa” tras el ultimátum del presidente Donald Trump para que Teherán se deshaga de su programa de enriquecimiento de uranio.
Washington pide a Irán que destruya sus centrales nucleares de Natanz, Fordou e Isfahán
Al otro lado de la mesa se encuentra Steve Witkoff, el multimillonario promotor inmobiliario y voz de Trump para asuntos de Oriente Medio. Jared Kushner, yerno del presidente, completa el tándem negociador. Las exigencias de la Casa Blanca presentadas este jueves, según reveló el diario estadounidense Wall Street Journal, pasan porque Irán destruya las centrales nucleares de Fordou, Natanz e Isfahan y entregar todas sus reservas de uranio. Además, ordenan la suspensión permanente del enriquecimiento del material radioactivo.
A cambio, además de cancelar cualquier ataque sobre el régimen de lo ayatolás, prometen un levantamiento de algunas de las sanciones internacionales que mantienen la economía iraní bajo mínimos. Según fuentes cercanas a Teherán, los persas presentaron una propuesta con la aprobación personal de líder supremo iraní, Ali Jamenei. El documento se compromete a no enriquecer uranio desde tres a cinco años, abrir las puertas a la OIEA para la supervisión de los sitios nucleares y a transferir sus reservas.
La agenda norteamericana también incluye otras cuestiones en las que los persas no han demostrado ninguna flexibilidad. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró esta semana que la Casa Blanca quiere que Irán desarticule su red de grupos armados en la región como los hutíes en Yemen, Hizbulah en Líbano y Hamas en Gaza. También ha pedido que se detenga la represión contra las protestas internas en Irán, que en enero dejaron más de 30.000 muertos, según estimaciones de oenegés a las que el gobierno de Trump les da legitimidad.

Irán, sin embargo, afirma que solo discutirá cuestiones nucleares, y mantiene que su programa atómico tiene fines exclusivamente pacíficos. Si el diálogo colapsa, asegura Teherán, una guerra a gran escala inundará la región, con sus aliados dispuesto a atacar a objetivos estadounidense e israelíes.
“No habría victoria para nadie: sería una guerra devastadora”, declaró Araghchi a India Today en una entrevista grabada el miércoles, justo antes de volar a Ginebra. “Dado que las bases estadounidenses están dispersas en distintos puntos de la región, lamentablemente quizá toda la región se vería implicada, así que es un escenario muy terrible”, añadió.
El encuentro en Ginebra de este jueves no ha determinado si Estados Unidos está dispuesto a meterse en un conflicto que, según ha informado el Pentágono al presidente, podría convertirse en un conflicto largo y con posibles bajas estadounidense. Se trata de una nueva fumata negra, un nuevo aplazamiento hasta que Trump, en la soledad de Washington, decida apretar el botón rojo.

