Ciencia más allá de la materia
Cuando algún científico, ironiza Gómez-Marín, se atreve a trascender los estrechos límites de la que se considera a sí misma única ciencia oficial y su materialismo miope, que la cuántica ha dejado desfasado, se disparan todas las alarmas y dedos acusadores de los más limitados. En ese sentido, él mismo, además de una experiencia cercana a la muerte, ha experimentado otra “experiencia cercana a la muerte científica” cuando algunos de sus colegas acordaron tacharle de pseudocientífico por desafiar esos límites. De ahí que pida apertura de miras a los investigadores para que se atrevan a: medir lo intangible, pero no inexistente, y así la mente más allá del cerebro; a pensar lo imposible, porque lo fue en su día mucho de lo que hoy es ciencia; y a contar lo inconfesable más allá de tabúes.
Qué es la muerte?
Es nuestra certeza vital más incierta: la gran frontera de la ciencia. Y, vista con perspectiva, un cambio de fase de la consciencia. El proceso, en fin, en el que nos desprendemos de nuestro cuerpo físico.
¿Qué es la vida, entonces?
Un milagro cotidiano de autoproducción y automantenimiento, como lo definió el biólogo chileno Humberto Maturana.
Maturana lo explicó aquí en La Contra.
También se hizo esa pregunta el físico Schrödinger hace más de ochenta años. Y seguimos tratando de encontrar la respuesta. Nos pasa igual con las nociones de materia, espacio, tiempo, consciencia...
¿Cómo se pasa de la fase de consciencia de la vida a la de la muerte?
Es como en un parto: hay una luz al final del túnel y seres amorosos esperándote al otro lado. Los que hemos estado con un pie en el “más allá” podemos constatar que ese tránsito es una experiencia maravillosa.
¿Qué no se ha explicado aún de ese paso?
Queda mucho por investigar científicamente. Por ejemplo, no se entiende cómo cuanto peor funciona el cerebro (muriéndose, dañado o hasta apagado), mejor es esa experiencia: más lúcida, verídica y transformadora.
¿Cómo la investigan ustedes?
Yo lo llamo el taburete de la ciencia, pues sin sus tres patas no se aguanta. Una primera pata trata de medir lo intangible, que es detectar mente más allá del cerebro; la segunda intenta pensar lo imposible, que es desarrollar nuevas teorías de la consciencia no local; y la tercera trata de contar lo inconfesable, pese a tabúes sociales y dogmas científicos.
¿Somos nuestra memoria? ¿Podríamos trasplantarla a un nuevo cuerpo?
Ese es el sueño (¡la pesadilla!) Transhumanista: convencerte de tu mortalidad para luego venderte un plan de datos y subirte a la nube. Y todo a costa de la extinción programada de la especie humana. El transhumanismo es un antihumanismo.
¿Por qué no se ha progresado más en el estudio de la vida, la muerte y la consciencia?
Porque el paradigma dominante ateo materialista en ciencia ha sido y es irreductible al negarse a investigar dos cosas: si hay vida más allá de la muerte, y si hay consciencia más allá del cerebro.
¿Por qué solo planteárselo ya es anatema para la ciencia establecida?
De eso me quejo. De que esos que se consideran científicos no quieran simplemente preguntarse sobre ello y se limiten a rechazar cualquier indagación más allá del “sabemos que no” cuando en realidad no saben.
Y si quisieran investigar, ¿qué descubrimientos podrían llegar a hacerse?
En neurociencia, encontrar el sustrato material que permite al cerebro filtrar la consciencia. Desde la física podríamos integrar el misterio de la mente en las supuestas teorías del todo , que ahora son del todo, menos de todo lo que nos interesa realmente: el amor, el sabor, el dolor, la vida, la muerte...
¿Qué le gustaría y se puede demostrar ya?
Creo que podríamos demostrar científicamente que prácticamente todas las tradiciones en todas las culturas de la humanidad han constatado desde siempre que somos más que materia.
¿En qué áreas cree que se progresa hoy más sobre la consciencia, la vida y la muerte?
De nuevo, me remito al taburete : acabamos de publicar un gran atlas virtual de la consciencia con más de 350 teorías y más de la mitad de ellas no dan como imposible la vida más allá de la muerte ni la mente más allá del cerebro.
Me consta que en los hospitales, desde el doctor Van Lommel, ya se investiga.
Empíricamente, los hospitales se están convirtiendo en los nuevos laboratorios de la consciencia. Socialmente, estamos viviendo un movimiento de liberación humana frente a la muerte.
¿En qué consiste?
La gente ya no tiene miedo a contar sus experiencias extraordinarias, y eso hace que las cuenten, porque saben que por tenerlas no están locos; no son tontos y no están solos.
¿Cómo investigar esas experiencias subjetivas con rigor científico?
En los hospitales existen ya dos frentes: el del encefalograma, y en él destaca Sam Parnia y las experiencias cercanas a la muerte fuera del cuerpo, cuya percepción es verídica y se puede comprobar...
¿Algún ejemplo?
Hay casos de parada cardiaca de hasta 15 minutos tras los que sigue quedando una actividad residual en el cerebro y tal vez sea la que genera esa experiencia. Es la carga de la prueba. Y hay casos en los que la gente ve lo que ocurre en la sala de reanimación desde la sala contigua y hasta fuera del hospital.
¿Es solo un principio?
Hay muchísimo más ya, como la lucidez terminal o mejoría de la muerte que estudia Bruce Greyson; la mediumnidad ...


