Una paella de Nobel
Jarillo es valenciano. Cocina paellas. A sus estudiantes en prácticas les pregunta si saben cocinar. A los que saben, les pide su mejor receta ¡al detalle! “Fijarse en los detalles durante un experimento es clave para su éxito, y eso se parece a cocinar una receta compleja”, me cuenta. Como una buena paella valenciana, dice. Su discípulo que culminó el hallazgo del grafeno de ángulo mágico... Cocinaba bien. Los viejos alquimistas, los cocineros buenos y los científicos empíricos son hermanos. Cortar y rallar naturaleza hasta obtener propiedades nuevas es lo que Jarillo hace con su grafeno y demás materiales bidimensionales que mejorarán nuestras vidas en inminentes tiempos. Le sugiero que cocine una paella valenciana a los jurados del Nobel de Física: se lo darán sin más dilaciones.
Suena como Nobel de Física...
Tengo los pies en el suelo. Ya me siento muy reconocido. Y sigo investigando. Si me lo dan, bien; si no, también.
¿Por qué hallazgos se lo darían?
Fundé la twistrónica, disciplina de la física. Y demostré empíricamente la teoría del grafeno de ángulo mágico.
¿Qué es la twistrónica?
El estudio de los efectos electrónicos del giro (twist ) de ángulo en una capa de un material bidimensional.
¿Qué es un material bidimensional?
Un material tan fino que no tiene tres dimensiones, solo dos, sin grosor, es una capa sola de un solo átomo. Como el grafeno, materia principal de mis experimentos.
¿Qué es el grafeno?
El estado bidimensional del grafito. La mina del lápiz es grafito. Si trazas una raya en un papel... ¿qué sucede?
¿Qué sucede?
Imagine el grafito como una baraja de naipes, y la raya trazada por el grafito sería como sus naipes extendidos.
Ya lo visualizo, doctor.
Cada naipe es como una capa de grafeno. Átomos de carbono, uno en cada vértice de una red de hexágonos, bidimensional.
Ya tengo una capa de grafeno... ¿Y?
Un físico teórico predijo que si dos capas de grafeno fuesen apiladas en un ángulo de rotación de 1,1 grado...
Con un ligerísimo giro, pues.
¡El ángulo mágico! El físico predijo que, de superponer las capas de grafeno con ese ángulo, sucederían cosas: emergerían propiedades impensadas e impredecibles.
¿Usted apiló esas capas de grafeno?
Después de ocho años de experimentos, en mi laboratorio, un día ¡lo conseguimos!
¡Eureka! ¿Y qué pasó entonces?
Que el grafeno pasaba a ser superconductor, de electricidad y de calor. Pero también superaislante. Pero también metal e imán. Pero también más fuerte que el diamante. Pero más flexible que una sábana...
¿Propiedades de varios materiales?
Una piedra filosofal a la inversa: de un solo material obtenemos propiedades de muchos otros materiales.
¿Y con qué aplicaciones prácticas?
Yo me dedico a la ciencia básica... Si bien patentamos propiedades del grafeno que un día serán útiles en sensores, computación, biomedicina, comunicaciones...
Empiece por una utilidad.
Telas con biosensores de grafeno en la ropa sanitaria: repudiarán bacterias y virus. Es, por demás, el material más impermeable que existe. Y transparente.
Otra.
Cámaras con capacidades infrarrojas refinadas que darán visibilidad perfecta al conductor de un coche sin faros en la noche o en una densa niebla o copiosa lluvia.
Otra.
Telescopios espaciales más potentes.
Otra.
Cascos con electrodos de grafeno leerán la actividad neuronal electromagnética.
Otra.
Retina artificial: sensores en gafas enviarán señales al chip de grafeno implantado en la retina, que las remitirá a las neuronas cerebrales que “ven”.
Otra.
Una colega ha conseguido en un medio de espuma de grafeno que le crezcan dendritas a neuronas mortecinas, para buscar interconectarse con otras neuronas.
Esto abre posibilidades sanadoras...
El grafeno será interfaz cerebro-máquina: un robot ejecutará órdenes mentales enviadas por la persona, paralítica o no.
¿Órdenes mentales?
Un chip de grafeno implantado en tu cabeza “leerá” tu intención mental de hacer algo... ¡y convertirá esa intención en orden enviada a un robot, que la ejecutará!
“Quiero un vaso de agua”, por ejemplo.
Y el robot te lo traerá. Pero también podrá pedirle información al chip de grafeno.
¿Y cómo me dará la información?
El chip de grafeno “lee” tu intención de saber algo, y envía la orden a internet o a la IA, que te declamará esa información mediante un altavoz. Aunque...
¿Aunque?
Aunque también podrás recibir un día esa información directamente en tus pensamientos.
¿En serio?
Falta todavía para eso, porque presenta problemas de discriminación de ideas y de evitación de manipulaciones mentales. ¡Pero esta aplicación mental del grafeno se desarrollará, seguro!
¿Y podré cargar la batería de mi móvil al 100% en medio minuto?
¡Sí!
¿Cómo nació su vocación científica?
Jugando al Fisinova y al Cheminova que los Reyes Magos me trajeron siendo niño.
