Ante el aumento sostenido de las temperaturas, la ciudad despliega una estrategia para proteger la salud y atender el bienestar de la ciudadanía
Gemma Martí
15/7/2025
El pasado mes de junio Barcelona registró temperaturas superiores a las normales. En concreto, la media mensual fue 3,3 °C por encima de lo habitual para esta época del año. Todo indica que julio y agosto podrían seguir la misma tendencia. El aumento sostenido de la temperatura, constatado en los últimos años, no solo es perceptible, sino que se confirma con datos. El efecto isla de calor, provocado por el asfalto, el hormigón, la falta de vegetación y la contaminación, hace que en determinados barrios la temperatura pueda ser hasta cuatro grados más alta que en zonas con mayor cobertura vegetal.
Ante este escenario, el Ayuntamiento ha activado una respuesta estructural: el Pla Clima. Aprobado en noviembre de 2024, esta hoja de ruta quiere convertir a Barcelona en una ciudad más saludable, resiliente y justa ante la emergencia climática. Con una inversión prevista de más de 1.800 millones de euros hasta 2030, el plan busca alcanzar la neutralidad climática antes del final de la década. Pero también quiere garantizar que ningún colectivo se quede atrás.
La pacificación de la calle Consell de Cent favorece los desplazamientos a pie (AB)
El efecto isla de calor provoca que en determinados barrios la temperatura pueda ser hasta cuatro grados más alta que en otras zonas con más vegetación
El Pla Clima se articula a través de seis ejes de actuación, con diversas acciones destacadas. El primer eje es el Pla de Mobilitat, donde se prioriza la transformación del modelo de movilidad urbana para reducir las emisiones y favorecer opciones sostenibles. En concreto, se lleva a cabo un cambio profundo en la forma en que nos desplazamos, con la ampliación del transporte público –como las líneas L8 y L9, Rodalies o el tranvía–, la electrificación de flotas y el incremento de los puntos de recarga Endolla Barcelona. Además, se rediseña el espacio público para favorecer los desplazamientos a pie, en bicicleta y en transporte público, y reducir las emisiones y la contaminación.
El segundo es el Pla de Transició Energètica para avanzar hacia un modelo energético limpio, basado en fuentes renovables, de proximidad y con una distribución más justa. Se prevé multiplicar por cinco en 2030 (respecto a 2024) la generación de energía renovable y local, se despliegan nuevas redes de calor y frío en barrios como el 22@ y la Zona Franca, se crea un nuevo ámbito en la Sagrera, y se apuesta por la rehabilitación energética de los edificios.
El Pla Clima incorpora una estrategia específica para las altas temperaturas: el Pla Calor, que se centra en la protección de la salud ante el incremento de temperaturas extremas. Este contempla ampliar los refugios climáticos, instalar juegos de agua y crear sombras en el espacio público. También se refuerza la climatización de escuelas y residencias, se implementa el Programa de Sombras y se mejora la respuesta a las emergencias derivadas del calor extremo.
La Clariana de las Glòries (AB)
La emergencia climática se combate desde la proximidad. Por eso, el Pla Clima se integra con el Pla de Barris para adaptar cada territorio según sus necesidades. Se despliega el Programa de Espacios de Proximidad Interiores (PEPI), se define una estrategia conjunta de salud y cambio climático, y se pone el énfasis en la cohesión social.
El quinto eje es el Pla de Resiliència. Ante el aumento de fenómenos extremos, la ciudad se prepara para aumentar su capacidad de adaptación. Se trabaja para gestionar mejor el agua con fuentes alternativas, se protege el litoral ante la subida del nivel del mar, se amplía la infraestructura verde y se busca reducir el riesgo de inundaciones e incendios forestales.
La lucha contra el cambio climático se hace con la ciudadanía. El Pla Canviem pel Clima fortalece la Red Barcelona + Sostenible, impulsa subvenciones para acciones sostenibles, organiza la segunda Asamblea Ciudadana por el Clima y desarrolla el programa Ayuntamiento Neutro en Carbono.
Con estas acciones, Barcelona se adapta al escenario climático y se anticipa para proteger la salud y garantizar una calidad de vida digna para todos.
Este verano, Barcelona alcanza los 400 refugios climáticos de proximidad, con una cobertura territorial que garantiza el acceso a casi toda la población
Cuando el termómetro sube, los refugios climáticos se convierten en una herramienta imprescindible para proteger la salud de la ciudadanía. Barcelona consolida este verano una red de 400 espacios habilitados, que ofrecen condiciones de confort térmico y accesibilidad durante los episodios de calor extrema. Son bibliotecas, escuelas, centros cívicos, parques, jardines y otros espacios pensados para ofrecer una pausa fresca dentro de la ciudad.
Qué son los refugios climáticos
● Espacios donde protegerte del calor o del frío mientras mantienen su uso habitual
● Hay espacios interiores, como bibliotecas y centros cívicos, y exteriores, como parques o interiores de isla. La temperatura de climatización es de 26 ºC durante el calor, y de 21 ºC cuando hace frío
● Son gratuitos, excepto las piscinas municipales, que tienen precios públicos fijados y ayudas
● Tienen buen acceso y, preferentemente, sillas o bancos, y agua gratuita
● No están dirigidos a personas que requieren atención médica, que han de ir a su centro de salud
● Algunos disponen de lecturas o actividades para hacer la estancia más agradable
● Están señalizados
Este año, la red crece con 46 nuevos refugios y, por primera vez, cubre el 100% de los barrios. Esto garantiza que el 99,1% de la población tenga un refugio a menos de diez minutos a pie de su casa. Incluso durante los fines de semana de agosto, la cobertura se mantiene alta, con un 90,9% de accesibilidad.
Mapa actualizado en junio de 2025. Consulta los horarios y los espacios actuales en la web de refugios climáticos
La red de refugios climáticos crece con 46 nuevos espacios y garantiza que el 99,1 % de la población tenga un refugio a menos de diez minutos a pie de su casa
La ciudad ha reforzado la red en los 33 barrios con mayor vulnerabilidad al calor, según el mapa del Pla Clima. Se han habilitado 26 nuevos refugios y se han desplegado informadores de calle para ofrecer información a personas mayores o con menos acceso digital. Además, se trabaja para incorporar microrefugios –como comercios de proximidad– que puedan ofrecer espacios frescos para estancias de corta duración.
El hospital de Sant Pau, que forma parte de la red como refugio climático, es una muestra de cómo un refugio climático puede convertirse en un espacio de relación y salud comunitaria.
Diecisiete bibliotecas estarán abiertas en agosto
Cinco nuevas bibliotecas serán refugios climáticos durante el mes de agosto. Situadas en barrios vulnerables, se suman a las doce que ya abrían. Las nuevas son:
● Sant Pau en el Raval (Ciutat Vella)
● Francesca Bonnemaison en Sant Pere (Ciutat Vella)
● Les Roquetes-Rafa Juncadella en Roquetes (Nou Barris)
● Zona Nord-Mària Sánchez en Torre Baró (Nou Barris)
● Trinitat Vella en Trinitat Vella (Sant Andreu)
La nueva estrategia municipal combina acciones estructurales, preventivas y de emergencia, con especial atención a la ciudadanía más vulnerable
El calor no es solo una molestia estacional. Es un riesgo para la salud, especialmente en una ciudad como Barcelona, donde el efecto isla de calor urbana puede intensificar los episodios extremos. Por ello, el Ayuntamiento ha aprobado el Pla Calor 2025-2035, la estrategia municipal de largo alcance para hacer frente al aumento sostenido de las temperaturas.
Diez actuaciones para hacer frente al calor
Integrado dentro del Pla Clima, esta estrategia combina medidas estructurales, acciones preventivas y protocolos de emergencia. Tiene como objetivo reducir el impacto del calor sobre la salud y el bienestar, con una atención especial a colectivos como personas mayores, niños, enfermos crónicos o personas en general en situación de vulnerabilidad.
El plan define siete grandes objetivos: frenar el efecto isla de calor, mejorar el confort térmico en viviendas y equipamientos, proteger a las personas vulnerables, reforzar los protocolos de emergencia, promover una cultura climática compartida, fomentar la investigación y la innovación, y adaptar las políticas públicas con perspectiva climática.
Barcelona se activa contra el calor extremo

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