Andalucía

Teoría general de la gravitación electoral

Cuadernos del sur

La ley de la gravitación universal, descrita por el británico Isaac Newton a finales del siglo XVII en sus célebres Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (1687), establece que entre dos cuerpos materiales existe una fuerza de atracción proporcional al producto de sus masas, en una relación mecánica en virtud de la cual cuanto más grandes sean y más cerca se encuentren mucha más intensidad de atracción existirá entre ellos.

Se trata de una ley infalible que, sin embargo, no rige en el espacio exterior. Es un principio terrestre. Fuera de la atmósfera, los cuerpos físicos flotan en el aire y las cosas quedan suspendidas en el vacío. La situación en la que dentro de seis meses concurrirán a las elecciones autonómicas en Andalucía las distintas marcas políticas de izquierdas se asemeja a esta regla: su masa (electoral) es cada vez más escasa, incluso menguante y, debido a la distancia que las separa, tienden sin remedio a la dispersión.

El escenario de partida de la competición electoral en el Sur de España se resume en dos grandes bandos –los bloques políticos de derecha e izquierda– divergentes. Entre ambos no hay colisión, sino divergencia.

Moreno Bonilla tras ganar las elecciones en Andalucía en 2022
Moreno Bonilla tras ganar las elecciones en Andalucía en 2022PP de Andalucía

El bloque conservador no ha parado de crecer en los últimos siete años, cuando el PSOE fue expulsado del Palacio de San Telmo; las izquierdas, en cambio, incapaces de articular una alianza, no han dejado de menguar.

La tendencia se mantiene constante a menos de medio año para que se dirima si Moreno, que se ha presentado ya tres veces como candidato –un fracaso, dos triunfos–, vuelve a ser reelegido como presidente de la Junta.

Que la coyuntura sea similar a la de los comicios de 2022, el verano que el PP consiguió su histórica mayoría absoluta, da una idea del escaso margen de mejora de los socialistas y de los partidos situados a su siniestra. Todos están sumidos desde hace demasiado tiempo en una espiral descendente.

El PSOE ha ido perdiendo a la mitad de sus votantes durante los últimos 15 años. Sin urgencia, pero sin cesar. Y las minorías de izquierdas son genéticamente contrarias a articular una confluencia digna de este nombre.

Hace cuatro años la suma de todas las candidaturas del bloque progresista cayó diez puntos en apoyo electoral, en contra de la tónica nacional, mientras que las tres listas de signo conservador subían hasta un 11%.

Pedro Sánchez y María Jesús Montero tras una Ejecitiva del PSOE
Pedro Sánchez y María Jesús Montero tras una Ejecitiva del PSOEEfe

Sin un incremento de la participación –en 2022 la abstención descendió un 1,6%– el suelo de las izquierdas se hunde en cada convocatoria. Hay, sin embargo, un factor importante a tener en cuenta: el avance electoral del PP y Vox en 2022 fue significativo en distritos electorales tradicionalmente partidarios del PSOE y de las demás minorías progresistas.

¿Cómo explicar este fenómeno? Básicamente por la desconexión entre las izquierdas y sus bases sociales, a lo que se añade una cierta transversalidad de los partidos de derechas, para los que ya no existen territorios hostiles, aunque en estas circunscripciones no sean (todavía) mayoritarios.

El PP logró hace cuatro años concentrar el voto conservador en Andalucía. Atrajo votantes de la abstención, se quedó con la mitad de los sufragios de Cs y captó a las minorías andalucistas sin representación parlamentaria.

Conviene reparar además en un dato poco conocido: Moreno disputó a Vox un 30% de sus votantes, a los que sumó la fidelidad de sus partidarios y el trasvase de sufragios desde las bolsas electorales críticas –o continuistas: en Andalucía ha habido una sustitución política, no un cambio– del PSOE.

Moreno Bonilla conquistó su mayoría absoluta gracias a este caudal de apoyos procedentes de arroyos y ríos tributarios. La mitad de sus votantes de hace cuatro años venían de candidaturas políticas diferentes al PP.

De ahí que uno de los factores claves de los comicios que este año se celebran en Andalucía, puede que incluso junto a unas hipotéticas generales, sea averiguar si Moreno retiene estos apoyos o los ha perdido.

¿Dónde pueden producirse las fugas electorales del PP en Andalucía? Esencialmente de dos caladeros distintos: los exvotantes socialistas que en 2022 apoyaron al presidente de la Junta –más que al PP– y entre quienes, dentro de sus propias filas, sean esta vez más proclives a apoyar a Vox.

Moreno se mueve siempre por la zona central del tablero para no dejar de recibir agua de ninguna de estas dos fuentes de votos. El candidato del PP sabe perfectamente que, a su izquierda, no tiene competidores.

Los socialistas están peor que en 2022, cuando perdieron un 9% de sus votantes –que decidieron abstenerse– y tuvieron un 5% de fugas de votos hacia las minorías de su izquierda. Montero no va a corregir esta situación.

Antonio Maíllo, coordinador de IU, junto a Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno
Antonio Maíllo, coordinador de IU, junto a Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del GobiernoEfe | Borja Sánchez-Trillo

La atomización de IU, Podemos y Adelante Andalucía, que en 2022 fueron juntos a las elecciones en una tormentosa candidatura –Por Andalucía–, les hizo perder entonces más de 130.000 votantes. Sumar no existe en Andalucía y Podemos, hasta ahora, ha cerrado la puerta a otra confluencia.

IU ha designado a Antonio Maíllo, el coordinador federal de la coalición, un político fiable y con experiencia, candidato en Andalucía, pero su río electoral, que esta vez se dividirá en tres meandros, no lleva mucho caudal.

En Andalucía las izquierdas han dejado de ser relevantes porque no atraen nuevos votantes. La guerra electoral de 2026 será una batalla desigual entre las dos derechas, unidas (sin remedio) por la ley de la gravedad política.

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