Andalucía

Grazalema refuta la noción establecida: “Es mentira que solo el pueblo salva al pueblo; aquí todos estuvieron a la altura”

Cuatro días desalojados

El traslado de 1.600 residentes provoca una reacción admirable de Ronda, la región y las instituciones del gobierno.

Los vecinos de Grazalema intentaban aliviar la presión del agua haciendo agujeros en las paredes de las viviendas. 

Los vecinos de Grazalema intentaban reducir la potencia del agua abriendo huecos en las paredes de sus viviendas. 

Jon Nazca / Reuters

Han transcurrido cuatro días desde que la población gaditana de Grazalema se tornó en un municipio ‘fantasma’. Todos sus vecinos, cerca de 1.600 personas, precisaron ser evacuados el pasado 5 de febrero preventivamente a causa del hundimiento del acuífero subterráneo del entorno, cuyo líquido halló salida hasta por las tomas de corriente de los domicilios. 

Mas no se encontraban desamparados. Ronda habilitó para los residentes su polideportivo, alistado en escasamente tres horas. Durante esa jornada inicial, no obstante, únicamente un individuo pernoctó en el sitio: el espíritu solidario funcionó y la gran mayoría halló refugio en domicilios particulares, hoteles y pisos prestados. El municipio de Ronda se coordinó para brindar apoyo, al igual que Zahara de la Sierra, Montecorto y El Bosque… Todos actuando como uno solo.

Aquella jornada las precipitaciones no cesaban. En realidad, se registraron niveles históricos de agua acumulada debido al tránsito de la borrasca Leonardo en un municipio habituado a los chubascos, alcanzando casi 500 litros por metro cuadrado en solo un día. El terreno fue incapaz de absorber tal cantidad. Y durante las primeras horas del 4 al 5 de febrero el exceso de humedad resultó innegable. Aquella noche el sueño fue imposible para todos. Los ruidos, las vibraciones y leves estallidos sordos advertían a la población que el entorno natural, en ocasiones, recupera lo que es suyo. “Se oía el suelo. Eso no era normal”, explica José Antonio Chacón, un residente damnificado. El temor invadió los hogares incluso antes que las inundaciones. Ciertas personas rememoraron entonces el año 1963, época en la que el terreno también colapsó después de fuertes aguaceros. En esta ocasión, la fuerza del fenómeno se sentía superior.

No es que la ciudadanía simplemente cumpliera, sino que se situó diez veces por encima.

José Antonio Chacón

Incluso antes del alba, el dispositivo ya se encontraba funcionando. De acuerdo con el relato de este residente, los geólogos iniciales empezaron a analizar el suelo entre las tres y las cuatro de la mañana para comprender los sucesos bajo la zona urbana. Al poco tiempo arribó la UME. Durante el transcurso de la mañana se movilizaron la Guardia Civil, Protección Civil, Infoca, personal sanitario, especialistas de la Junta y grupos de apoyo psicológico. “Estaban todos. Y bien coordinados”, destaca Chacón. Debido a ello, persiste en enfatizarlo desde el comienzo: “Es mentira que solo el pueblo salva al pueblo. Aquí han estado todas las administraciones”.

Esto sirve para expresar: en este lugar se destinan nuestros tributos.

José Antonio Chacón

Vecino de Grazalema

En la pequeña localidad de montaña, mientras tanto, las horas de inicio fueron de gran incertidumbre. “Fueron dos horas de caos”. El agua no accedía por las vías, emanaba desde el interior de los hogares, incluso por las tomas eléctricas. “No venía de fuera, venía de abajo”. Hasta que no comprendieron lo que sucedía bajo sus pies, no supieron de qué forma actuar. Después, el pueblo se comportó como un solo ente. Las resoluciones iniciales fueron de los vecinos y casi automáticas. Chacón solicitó un cortafríos y un mazo en un grupo de WhatsApp abierto de urgencia, SOS Sierra de Grazalema. “En quince segundos tenía a cinco personas en la puerta”. Residentes corriendo hacia el conflicto, compartiendo miedos y soluciones. “Fuimos un grupo perfectamente coordinado”.

Una evacuación “ejemplar”. Los requerimientos de las personas evacuadas se encuentran atendidos.

A medida que transcurría la mañana del día 5, los reportes de los expertos ratificaron que el peligro no se hallaba en el exterior, sino bajo tierra: un acuífero hundido ejercía fuerza sobre el núcleo urbano. Al llegar las doce se tomó la determinación más compleja: el desalojo. El regidor, Carlos Javier García, se dirigió a la vía pública, detalló el escenario y solicitó ayuda ciudadana. El comportamiento de la gente resultó admirable. “No fue una huida”, recalca Chacón, “agachamos la cabeza y nos fuimos”, sin que se produjeran momentos de histeria; existía temor, ciertamente, aunque prevaleció el compromiso común. “Fue algo ejemplar”, comenta.

Los grupos familiares se distribuyeron por Zahara de la Sierra, El Bosque, Montecorto y, principalmente, Ronda. En el pabellón del Fuerte se puso en marcha un operativo con evaluación médica y asistencia individualizada, funcionando más como espacio de reunión que como albergue para dormir. Es allí donde las personas evacuadas se alimentan, a la vez que se planifican dinámicas para los más pequeños.

Resulta relevante, asimismo, el soporte psicológico brindado a las personas damnificadas. La Junta de Andalucía habilitó una línea telefónica atendida por expertos con el fin de prestar ayuda a cualquier residente que lo requiriese. 

El respaldo también se manifestó en los fogones. World Central Kitchen, la organización liderada por José Andrés, se desplazó a Grazalema. En Ronda, cocineros, agrupaciones y voluntarios prepararon raciones para los evacuados. Sin buscar notoriedad.

Chacón desmiente un cliché: “Es mentira que solo el pueblo salva al pueblo. Aquí han estado todas las administraciones. La UME, los cuerpos de seguridad, los técnicos. Esto es para decir: aquí van nuestros impuestos”.

Hemos realizado cada acción con total receptividad. Conformamos una familia.

Maripaz Fernández

Alcaldesa de Ronda

Asimismo, este desastre ha estrechado, todavía más, los vínculos entre Grazalema y Ronda. En efecto, el mandatario García ha deseado expresar su gratitud de forma pública a la alcaldesa de Ronda, Maripaz Fernández, “la rapidez, la calidez y la seguridad” del operativo. “No se le puede poner ni un pero”. Fernández contestó de manera similar: “Lo hemos hecho con los brazos abiertos. Somos una familia”.

Hoy, transcurridas cuatro jornadas, Grazalema permanece desalojada y deshabitada. Prosiguen las investigaciones del terreno y las precipitaciones marcan de nuevo el compás. La localidad sigue desierta, pero acompañada. Porque cuando el firme se hundió, hubo un factor que no falló: un tejido social que amparó a la población en su instante más crítico.

Por su parte, Andalucía continúa bajo los efectos de las lluvias. En este periodo la borrasc a Marta mantiene activos 19 puntos de actuación, aunque la cantidad de evacuados ha caído a 6.000 individuos. La Junta no descarta disminuir el grado de alerta en las próximas horas, actuando siempre con supervisión y sensatez.

María Jesús Del Pino

María Jesús Del Pino

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Córdoba, 1984. Profesional del periodismo. He forjado mi trayectoria en diversos medios de comunicación publicados en Sevilla, enfocándome siempre en encontrar relatos que capturen la realidad de nuestro tiempo.

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