Las Claves
- El Ayuntamiento de Martorell modificará la normativa que prohibía rellenar garrafas de agua en las fuentes públicas del municipio.
- El consistorio establecer
Tras suscitar reproches de organizaciones sociales, la oposición y observaciones del Síndic de Greuges, Martorell alterará la discutida normativa que impedía rellenar garrafas de agua de las fuentes públicas. Según señalaron este miércoles portavoces del Ayuntamiento, se fijará un tope de unos 25 litros, si bien el volumen se ha de “acabar de definir” con vistas a la validación definitiva.
Esos informantes han admitido que la defensora del pueblo solicitó mayor precisión, aunque han afirmado que el Consistorio ya planeaba alterar la normativa. El escrito, ratificado en noviembre, indicaba lo siguiente: “Se prohíbe utilizar fuentes públicas para acumular agua utilizando garrafas, botellas o artilugios de cualquier tipo que permitan su almacenaje”. Las sanciones estipuladas oscilan entre los 100 y los 750 euros.
El alcalde afirmó que buscaba entorpecer las asignaciones.
El primer edil, Xavier Fonollosa, afirmó en aquel entonces que el reglamento buscaba complicar las usurpaciones y el gobierno de Junts y el PSC le dio luz verde en la sesión plenaria, aunque posteriormente surgió una gran cantidad de objeciones. La disposición fue cuestionada por afectar a los colectivos desfavorecidos y vulnerar garantías esenciales.
“Esta rectificación demuestra que tenemos razón y que por mucha mayoría absoluta que tenga el gobierno municipal no está por encima de la ley”, ha señalado Laura Ruiz, representante de Movem Martorell, formación líder de la oposición. Justamente, los comunes trasladaron la situación al Síndic de Greuges, la Agència Catalana del Agua (ACA) y la Delegación del Gobierno del Estado.
De acuerdo con este colectivo, el cambio en la reglamentación representa una “victoria humilde” de los opositores y de las organizaciones que cuestionaron el reglamento. No obstante, conforme a Ruiz existe espacio para el perfeccionamiento: “Celebramos que reculen porque jurídicamente era aberrante, pero el espíritu de su propuesta es limitar un derecho humano con argumentos propios de la extrema derecha. Lo mínimo que marca la ley como esencial para la vida son entre 50 y 100 litros por persona y día. Un límite de 25 sigue criminalizando a las personas más vulnerables”.


