Unos ladrones dejan sin gas una finca del Eixample
Robo de cobre
Los asaltantes arrancaron los tubos de cobre de los contadores

Un operario accede a la finca afectada, ayer por la mañana

Una veintena de vecinos de una finca próxima a la Sagrada Família de Barcelona llevan desde el sábado sin gas. Eso quiere decir que tampoco tienen agua caliente ni calefacción después de que unos ladrones accedieran al cuarto de contadores y arrancaran los tubos de cobre de, al menos, cuatro de los pisos. Por precaución y seguridad, la compañía cortó el suministro en todo el edificio mientras se realiza la reparación y se reanuda el servicio con garantías.
De la frenética actividad de los ladrones de cobre se ha escrito mucho en los últimos tiempos, coincidiendo con el incremento del precio de este material. Se han llevado las instalaciones de la catenaria de estaciones ferroviarias provocando las sabidas interrupciones en el servicio de trenes. Otros no han respetado ni el descanso de los fallecidos y han desvalijado tumbas y mausoleos de cementerios. Los hay a los que les dio por arrancar el cableado del alumbrado público, a otro el cobre de la red de telefonía... Y podríamos seguir.
Los Mossos aseguran que no es un caso excepcional, pero tampoco habitual esta modalidad de robo
En esa ocasión, los ladrones se colaron en la finca y en el cuarto de contadores arrancaron los tubos que salían directamente de cuatro contadores. Con el precio del cobre en la reventa ilegal y el peso aproximado de las tuberías que se llevaron difícilmente los delincuentes ganarán más de 50 euros. Pero su acción ha tenido un efecto desastroso en unos vecinos que han estado al menos tres días sin gas, ni para cocinar, ni para disponer de agua caliente ni calefacción, en plenas fiestas de Navidad.
Los propietarios, con el presidente de la comunidad al frente, intentaron el domingo presentar una denuncia en los Mossos d’Esquadra, pero les dieron hora para hacerlo el martes por la tarde. De ahí que los responsables policiales consultados aseguraran ayer desconocer el incidentes. Advirtieron de que no es nuevo, pero tampoco nada habitual ni en la ciudad de Barcelona ni en el resto de los municipios catalanes.
Hasta ahora los ladrones de cobre se habían centrado en las bobinas de las subestaciones de los ferrocarriles, con unas consecuencias que obligaron a Adif a reforzar la seguridad en el itinerario de los trenes y en los puntos más vandalizados.
Durante un tiempo, a otro grupo le dio por llevarse las tapaderas del alcantarillado. Y hace unos meses se supo de la existencia de un ladrón que se especializó en robar las manillas de las puertas de acceso a varios edificios de Sant Andreu. Los vecinos cambiaron varias veces la pieza hasta que descubrieron que se fabricaba con una aleación que se pagaba a buen precio en algunas plantas de reciclaje. Hartos, y sin que las cámaras de vigilancia disuadieran al individuo, colocaron una brida que ahí sigue meses después.