Barcelona

El contraataque de Uber, Cabify y Bolt para frenar la nueva ley que los barrerá de Barcelona

La guerra del taxi

Apps, propietarios de las licencias VTC y chóferes tratan de convencer in extremis a los políticos catalanes 

Un par de taxis tras un coche de Uber en el paseo de Gràcia, hace unos pocos días

Un par de taxis tras un coche de Uber en el paseo de Gràcia, hace unos pocos días

Mané Espinosa / Propias

Hace poco Tito Álvarez llamó a los taxistas a tomar con 3.000 coches el paseo de Gràcia y la Gran Via. Solo vinieron 500. Aquel pinchazo está alimentando el contraataque de Uber, Cabify y Bolt, y de los dueños de las licencias VTC y sus chóferes, para frenar la tramitación en el Parlament de la nueva ley del transporte de viajeros en vehículos de hasta nueve plazas, una norma que pronto expulsará del área metropolitana a los VTC que trabajan con las apps más conocidas. Muchos la conocen como la ley de Tito . Ahora, en los pasillos, entre bambalinas, estas fuerzas tratan de hacer ver a los políticos que Tito ya no es el amo de la calle, que siquiera es ya la única voz de su gremio, que no han de tenerle miedo y condenar a Barcelona a un distópico viaje a los 90. Esta es una guerra por la supervivencia. El reciente cruce de denuncias de Uber y Élite Taxi ante la Autoritat Catalatana de la Competència (ACCO) es un aperitivo.

“En Estados Unidos ya operamos con coches autónomos, y el 2026 los lanzaremos en Alemania y Reino Unido –dice Felipe Fernández, director de Uber en España y Portugal–. Pero en Barcelona discutimos si el ciudadano ha de esperar 15 o 20 minutos o si el coche tiene que medir cuatro o cinco metros. Catalunya aún puede regular en pro del interés general”. “Barcelona suma 4.000 licencias VTC, y con esta ley solo quedará un 10% –dice Alberto González, director de Cabify en España–. Quedará al nivel de una población de 300.000 personas Ninguna otra ciudad se plantea la desaparición de una alternativa sostenible, accesible y digital. Pero somos optimistas. Esta ley no saldrá adelante, y si lo hace seguiremos todos los cauces para revertirla, incluidos los tribunales”. “Esta ley puede tumbarse en dos o tres años porque ya hay jurisprudencia –dice Daniel Georges, director de Bolt en España–. Pero entretanto desaparecerán miles de empleos. Algunos políticos comienzan a verlo y a se plantean como enmendarla para garantizar su seguridad jurídica y el buen servicio. Esta norma siquiera prevé la modernización del taxi”. Y los dueños de las licencias y sus chóferes señalan el drama humano. “No podemos permitir que se legisle destruyendo miles de trabajos –dice José Manuel Berzal, presidente de Unauto, la patronal española del sector–. Es incomprensible la falta de empatía del Govern. Va dejar a 6.000 familias sin su sustento. Es un despropósito”. Las reclamaciones patrimoniales contra la Generalitat rondarán los 80 millones de euros.

Tito se recompone tras su protesta fallida e intenta acelerar la aprobación de la nueva norma

Si todo sale adelante según el plan del Govern, los VTC dejarán de funcionar como taxis por el área metropolitana y solo podrán contratarse como servicios especiales con dos horas de antelación. Su papel será el de llevar a una boda, un bautizo o una feria comercial. Tiempo atrás Uber y Bolt vieron las orejas del lobo y empezaron a captar taxistas para que trabajaran con sus apps. Uber paga ahora la mitad del seguro a los taxistas que se apunten a su plataforma. Al menos así la gente que aterrice aquí no pensará que su teléfono se estropeó. Y Cabify tiene 250 licencias válidas hasta el 2038, y espera obtener en los tribunales algunas más. En Madrid consiguió recientemente 800. Pese a ello los tiempos de espera de los usuarios de estas apps se dispararán en Barcelona y no tendrán nada que ver los de París, Londres, Lisboa...

A Tito el acuerdo del Barça y Uber le tocó el corazón. De ahí que se pegara un tiro en el pie con una protesta innecesaria. Pero el de Élite Taxi también se está moviendo entre bambalinas para afianzar sus apoyos. No le subestimen. Nadie en este planeta puso en jaque a tantas multinacionales tecnológicas. Lo que está pasando en Barcelona es inédito.

Tratan de convencer a los políticos para que se echen atrás mientras preparan un cruento frente judicial

Tito también sabe que en los partidos que apoyan la nueva regulación hay voces disonantes. Por ello tras su pinchazo amenazó al mundo con una huelga indefinida si la ley no se lleve a votación en marzo. Los retrasos comienzan a ser sospechosos. Y Tito subraya que estas apps operan sobre todo con coches que no tienen las licencias correspondientes, que los dueños de estas flotas son multirreinciedentes a los que no les importa pagar multas de 4.001 euros cada dos por tres con tal de seguir en la brecha. “En diez meses suman 1.779 coches inmovilizados y más de siete millones de euros en multas. Illa no es Ayuso y Catalunya no es Madrid”. De hecho, Tito acaba de poner una denuncia contra Uber ante la Guardia Civil por sus prácticas sistemáticas.

Y añade que el futuro distópico que auguran al otro lado de la barricada no se dará, que la nueva ley prevé optimizar la flota de taxis, que quien pierda su empleo podrá hacerse taxista, que el tráfico será mucho más fluid, que en Barcelona todo irá sobre ruedas...

Luis Benvenuty Alcalde

Luis Benvenuty Alcalde

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Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas. Desde el año 2000 escribe reportajes en Guyana Guardian, en su mayor parte sobre el ámbito local.

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