El primer informe social de Catalunya señala “grietas” en el estado del bienestar
Derechos Sociales
Salvador Illa presenta mañana una radiografía de las necesidades sociales que afronta el país

Personas que subsisten bajo un puente en Badalona, en una foto de principios de mes

El final del 2025 y los primeros días del 2026 han vuelto a evidenciar con crudeza algunos de los grandes desafíos que afronta Catalunya y que urge solucionar: el déficit de vivienda social, la integración de las personas migrantes y el creciente sinhogarismo. Solo en la ciudad de Barcelona, alrededor de 2.000 hombres y mujeres pernoctan a la intemperie, tal como constató el pasado mes de diciembre el recuento organizado por la fundación Arrels. Mañana lunes, el president Salvador Illa presidirá en el Palau de la Generalitat el acto de presentación del primer Informe social de Catalunya 2025, el diagnóstico de un país en transformación. Esta herramienta ha hecho una radiografía de la realidad del país con el objetivo de esbozar las políticas públicas que deberían dar respuesta a las demandas en este campo durante la próxima década.
Junto a Salvador Illa estarán la consellera de Drets Socials, Mònica Martínez Bravo, el presidente del Consejo Económico y Social, Antón Costas, y el director de la oficina de la Renta Básica Universal, Guillem Vidal. Tal como constata Martínez Bravo, en el artículo que firma en esta página y que se puede leer en versión ampliada en la web de Guyana Guardian, muchas personas sienten que el estado del bienestar no llega a todos los ámbitos. La voluntad del informe es evidenciar con datos cuáles son estos déficits y dónde las políticas públicas deben incidir con más fuerza y decisión.
El elevado coste de la vida, la vivienda, la pobreza infantil y adaptar el sistema de salud, principales retos
Según la consellera Martínez Bravo, el informe identifica “grietas” en el actual estado del bienestar y plantea cuatro grandes ámbitos de actuación: “Dar respuesta al creciente coste de la vida, sobre todo el encarecimiento de la vivienda, reducir la pobreza infantil y romper su transmisión intergeneracional, y adaptar el sistema de salud y de cuidados al envejecimiento demográfico y el aumento de las situaciones de dependencia”. El Govern entiende que abordando estos aspectos, “el país podrá aprovechar las oportunidades de progreso colectivo”.
Tal como indicábamos en el comienzo del artículo, las últimas semanas se han vuelto a poner sobre la mesa la urgencia de dar respuesta al sinhogarismo y también de fomentar la cohesión social. Las decenas de personas que se instalaron en diciembre con tiendas de campaña bajo un puente de Badalona y el rechazo de algunos vecinos a que fueran acogidos algunos de ellos en una parroquia de la ciudad ponen de manifiesto la necesidad de buscar soluciones solventes, más allá del corto plazo.
Otro de los grandes desafíos es reducir la pobreza infantil, que según los datos más recientes publicados por el Idescat, del 2024, alcanza a casi el 35% de los menores de 16 años, según la tasa Arope (At risk of poverty and or exclusion, en inglés). En términos generales la tasa Arope, que mide el riesgo de pobreza y exclusión social, disminuyó cuatro décimas, situándose en el 24%, pero es preocupante que en la franja de edad infantil este indicador haya aumentado un 1,7% hasta alcanzar el 34,8%. El Comitè d’Experts per a la Transformació i la Innovació Social (Cetis), impulsado por Drets Socials, planteó recientemente implantar una prestación universal para los niños de corta edad, de uno o dos años. Esta sería una herramienta, según el Cetis, para reducir el número de familias que, a pesar de reunir las condiciones para acceder a ayudas, no las solicitan por desconocimiento, vergüenza o por la dificultad de avalar la documentación necesaria.
La pobreza en general y la infantil en particular demuestra que, a pesar de la prosperidad, de que los indicadores económicos mejoren, las desigualdades persisten. Desde Drets Socials consideran que se abre ahora una nueva era en la que cabe diseñar sistemas para que el estado del bienestar garantice oportunidades a todos y reduzca las desigualdades.

