El viaje más esperado de Tsewang
Cooperación
Un niño nepalí operado en Sant Joan de Déu tras lograr el visado para volar a España, en su segundo intento

Tsewang, el pasado jueves en el patio de su hogar en Barcelona, el día que cumplió 12 años

La Fundació Kailash Home recibió un jarro de agua fría en el 2023 cuando la embajada española en Nueva Delhi denegó la solicitud de visado para ser operado en Sant Joan de Déu a Tsewang Lhundup Lama, uno de los niños acogidos en su residencia de Katmandú. En el segundo intento, en el 2025, Tsewang, que el pasado jueves cumplió doce años, recibió un balsámico sí y, a principios de este mes, voló a Barcelona para ser intervenido de una “deformidad severa en varo de su codo izquierdo”.
Tsewang ha viajado acompañado de su tía, Dickyi Sangmo, una joven estudiante de Medicina que ha llegado a la Universidad gracias al apoyo de Kailash Home. “En plena pandemia de la covid, en el 2020, Tsewang regresó al pueblo y jugando al pilla-pilla se cayó y sufrió una fractura en el brazo izquierdo. Le dolía mucho y le aplicaron ungüentos propios de la medicina tradicional tibetana. Luego lo cargaron en un burro para llevarlo al hospital más cercano, a dos días andando”, relata Dickyi, en el piso del barrio de Gràcia en el que se alojan durante la convalecencia de Tsewang. “Una vez allí no lo enyesaron bien y el brazo quedó mal, quedó deformado, pero nos dijeron que no podían arreglarlo hasta que cumpliera los 18 años”, sigue explicando Dickyi mientras Tsewang se distrae mirando dibujos animados. El niño sonríe aunque confiesa que ya tiene ganas de regresar a Katmandú y reencontrarse con sus compañeros.
En Kailash Home consideraron que no podía estar tantos años en unas condiciones que le restaban calidad de vida, consultaron con los médicos del programa solidario Cuida’m de Sant Joan de Déu y emprendieron los trámites para traerlo a Catalunya. Esta fundación, con cuartel general en Andorra, respiró agradecida cuando la embajada de España en Nueva Delhi concedió finalmente el visado a Tsewang y a Dickyi. Ambos proceden del remoto Dolpo, una región nepalí fronteriza con el Tíbet.
Dickyi cuenta que Kailash Home también fue su hogar desde los seis o siete años y hasta que empezó en la universidad para estudiar Medicina. Este centro residencial de Katmandú acoge actualmente a 67 niños de familias con escasos recursos procedentes de las montañas del Himalaya con el objetivo de ofrecerles educación de calidad. Dickyi es la primera estudiante de Kailash Home que cursa Medicina y dice que quiere especializarse en Pediatría.
Tsewang se rompió el brazo, en una remota área de Nepal, y sufrió una deformidad por un mal tratamiento
La doctora Melisa Stitzman Wengrowicz, jefa de la Unidad de Traumáticos y coordinadora de Urgencias de Traumatología en Sant Joan de Déu, practicó a Tsewang, el pasado martes, una “osteotomía correctora de sustracción lateral del húmero distal, que consiste en generar una fractura controlada retirando un fragmento triangular del hueso para restituir el eje del codo y mejorar tanto su morfología como su funcionalidad, fijándolo con agujas de Kirschner”. Stitzman intuye que la complicación que sufrió Tsewang en su país probablemente se debe a que le colocaron el yeso sin hacer una reducción y fijación de una fractura supracondílea, tal como es recomendable en estos casos. La cirugía duró casi dos horas y el siguiente paso, si todo evoluciona según lo previsto, consistirá en retirarle las agujas y la férula de yeso dentro de seis semanas. Después realizará ejercicios para recuperar la movilidad del codo.
Stitzman remarca el trabajo del equipo de quirófano involucrado en la operación y de las personas de Sant Joan de Déu implicadas en Cuida’m. Este programa solidario ha realizado desde su puesta en marcha, en el 2004, un total de 434 intervenciones a menores de edad de 50 países.
“Siempre me acordaré de su ayuda, ahora ya puedo jugar como los otros niños”, ha escrito Tsewang en una postal de agradecimiento dirigida a la doctora Stitzman.
La oportunidad que ha tenido Tsewang, igual que otros niños, es posible gracias a la complicidad de un entramado altruista de ciudadanos a título personal, médicos, fundaciones y empresas. Una vez Cuida’m acepta un caso hay que buscar financiación para el viaje y el alojamiento del paciente y de un acompañante, principalmente en pisos proporcionados por organizaciones sin ánimo de lucro. En el caso de Tsewang, para que la cadena funcionara, era vital obtener primero el visado.
El programa solidario Cuida’m de Sant Joan de Déu ha operado a un total de 434 niños de 50 países desde el 2004
Si todo va tal como se espera, Tsewang podría regresar a Katmandú a finales de febrero y empezar el curso en una nueva escuela, volver a jugar al fútbol con sus amigos y dibujar.

