Más de 70 detenidos en un nuevo Kanpai en Barcelona
Actuación policial
El plan reforzó la presencia en l’Hospitalet y Sant Just Desvern

Dos mossos durante una inspección a una tienda de souvenirs de Barcelona, en el Kanpai del viernes

La sala de reuniones de la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Sant Andreu volvió a quedarse pequeña para acoger a las decenas de mossos, guardias urbanos, policías nacionales, policías portuarios, responsables de seguridad privada e inspectores del transporte público y de Trabajo que participaron desde el viernes a las tres de la tarde en el noveno dispositivo Kanpai del área metropolitana de Barcelona. Al frente, el intendente Rafa Tello coordinó este macrooperativo, cada vez más engrasado, y que es capaz de movilizar y poner en la calle a casi un millar de funcionarios de distintos organismos con dos objetivos: no dar tregua al delincuente reincidente y saturar puntos seleccionados previamente en los que hay más que sospechas de actividades ilícitas que generan problemas de inseguridad y de convivencia.
Cada Kanpai tiene su particularidad y unos objetivos sobre los que se incide. Esta vez, el intendente Tello organizó unas convivencias invitando a 23 fura de municipios de Tarragona. Los fura son una especialidad de Mossos que trabajan de paisano, se dedican a los multirreincidentes y están presentes prácticamente en todas las comisarías. Los invitados venían de Tarragona, Salou y El Vendrell, Reus y Cambrils. “Se trata de un intercambio de experiencias y de conocimiento en el que todos salimos ganando”, explicó Tello. Con una segunda derivada relevante. Entender que Kanpai está por encima de las fronteras administrativas y hay que imponerse una flexibilidad.
Un grupo de 22 ‘fura’ de Tarragona trabajaron con sus colegas de Barcelona para intercambiar experiencia
El intendente Tello arrancó su intervención acompañado de sus inseparables inspector Carlos Cabas, subinspector Sergi Muñoz, y la tercera pata del dispositivo, la sargento del fura regional de Barcelona, reservada en cuanto a su identidad. En quince minutos los asistentes salieron en bandada a sus puestos y arrancó el dispositivo que reprodujo el mismo mapa de actuación de los anteriores: desde Badalona a l’Hospitalet de Llobregat, pasando por Santa Coloma de Gramenet, Sant Adrià, Esplugues, Cornellà y Sant Just Desvern, incluyendo el aeropuerto de El Prat, la red de transporte público metropolitano y la ciudad de Barcelona.
Este Kanpai marcó dos localizaciones en las que estuvieron especialmente insistentes: Sant Just Desvern y el barrio de Can Vidalet de l’Hospitalet. Con el conflicto laboral por fin resuelto, la Guardia Urbana de l’Hospitalet se implicó en el dispositivo. Algunos barrios del municipio preocupan especialmente a la dirección de la policía, que ha visto crecer las cifras de delitos como los robos con violencia en la vía pública y las ocupaciones. Precisamente en un local ocupado en el que además se vendía y se permitía el consumo de todo tipo de drogas y del que los vecinos llevaban más de dos años exigiendo el cierre, asesinaron el jueves por la noche a una joven. Y fue en el contexto del Kanpai que los Mossos localizaron y detuvieron al sospechoso del asesinato, que el lunes pasará a disposición judicial.
23 arrestos por infringir la ley de extranjería
En todos los dispositivos Kanpai hay presencia de la Policía Nacional, concretamente del grupo de extranjería. En esta última edición, se realizaron 23 arrestos por situación irregular en España y algunas de las personas tenían además una orden de expulsión. A los primeros se les inició el expediente de expulsión y los segundos fueron trasladados al Centro de Internamiento para Extranjeros, el CIE. La mayoría de detenidos son brasileños, colombianos y dominicanos. Las expulsiones a Marruecos se han vuelto a complicar si los identificados no llevan el pasaporte y con Argelia la ausencia de convenio impide el regreso.
El balance tras doce horas a destajo fue bueno: 71 detenidos, que suman 314 antecedentes, además de otros 38 investigados por hurtos o robos; 131 denuncias administrativas por llevar pequeñas cantidades de droga o armas blancas; 12 patinetes eléctricos intervenidos utilizados presuntamente para robar, 656 denuncias por viajar sin billete en el metro o autobús y 40 actas administrativas en locales, de ocio y comerciales donde había sospechas de venta de drogas o de compra y venta de objetos robados.
El dispositivo hizo parada en unas cuantas tiendas de souvenirs cercanas a la Rambla de Barcelona en las que se inspeccionó si había productos falsificados a la venta y además se revisaron los permisos laborales de los trabajadores.