Barcelona

Gente sin trenes, trenes sin gente

El fallo del sistema de Regionales en el sur de Catalunya amenaza en convertir sus estaciones en lugares de caos y desesperación donde hay gente que espera trenes que no llegan o lo hacen demasiado tarde. El resultado, como pudo comprobarse ayer por la mañana en el momento más crítico: deserción paulatina de los usuarios. “En teoría el servicio debería estar funcionando, pero no hay trenes. ¿Qué hago? Me marcho a buscar el autobús”, lamentaba Ignacio antes de salir despavorido de la estación de Tarragona. Como él, decenas de pasajeros llegaron a primera hora hasta el vestíbulo de la estación tarraconense y al comprobar aterrorizados el doble fallo general huyeron en búsqueda de alternativas. “Nos van a matar”, lamentaba una de las esforzadas informadoras de Renfe.

La desinformación y la lentitud en la circulación de la misma dejaron por momentos en fuera de juego a los propios informadores. Situaciones paradójicas como periodistas-informadores o un vigilante de seguridad de la estación explicando a los viajeros que la circulación de trenes se acababa de suspender temporalmente para desmentir, de buena fe, a la compañera informadora.

Solucionada la avería general en el centro de control de la estación de França (Barcelona), los trenes volvieron a parar y arrancar en la estación de Tarragona. Lástima que, desconfiados, muchos pasajeros ya se habían fugado de la estación y sus andenes, lo que dejó varios trenes en marcha pero casi vacíos.

Después, con gente ya en los andenes, la falta casi total de puntualidad marcó otra triste jornada ferroviaria. También la improvisación y la permanente ceremonia de confusión. Pasajeros subiendo a trenes que se detienen o viajeros bajando de sus convoyes para subir en los autobuses del servicio alternativo de Renfe, como pasó entre Reus y Tarragona (R14, R15 y R16), entre Reus y Riba-roja d’Ebre (R15) o entre Tarragona y la Costa Daurada (Vila-seca, Salou o l’Hospitalet de l’Infant).

Viajeros esperando ayer en la estación de Tarragona
Viajeros esperando ayer en la estación de TarragonaAlba Marine

“Vengan conmigo; ven a ese ­señor, es el chofer de su autobús”, decía un informador de chaleco amarillo. “Qué desbarajuste”, ­espetaba la viajera. “Es insoportable”, añadía otra. “Pasajeros, ­huyan del tren”, debería sonar por la megafonía de trenes y esta­ciones.

Esteve Giralt Torras

Esteve Giralt Torras

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