Barcelona

La gran mayoría de los maquinistas de Rodalies están de paso y se marchan antes de tres años

Crisis feroviaria

Más del 80% son de fuera de Catalunya y terminan pidiendo el traslado por el elevado coste de la vida y una rutina laboral repleta de incidencias, atropellos, averías y lanzamientos de piedras

Un tren de Rodalies llega a la estación de Granollers Centre, el pasado 23 de enero

Un tren de Rodalies llega a la estación de Granollers Centre, el pasado 23 de enero

Andreu Esteban

“Catalunya se ha convertido en la autoescuela de maquinistas de toda España”. Así define un trabajador de Rodalies la situación laboral de Renfe a este lado del Ebro, con rotaciones constantes, muy poca identificación con el terreno, escasa cultura profesional ferroviaria y muy pocas ganas de trabajar donde el coste de la vida es más alto, donde más piedras se lanzan a los convoyes y donde más atropellos mortales se registran, entre otros factores. Es la autoescuela porque aquí pasa todo lo malo que cualquier aprendiz puede encontrarse en el resto de la red ferroviaria, aunque con mucha menos frecuencia que en la R4 camino de Manresa, la R1 hacia Mataró, la R2Sud hacia Sant Vicenç de Calders o la R3 en dirección a Vic. Así se explica que más del 80% de los maquinistas que trabajan en la red catalana sean de fuera, y que, como mucho, pasen aquí dos o tres años, según confirman los sindicatos, antes de conseguir un nuevo destino mucho más sosegado, sin tanto sobresalto.

Los trabajadores de Renfe se ganan bien la vida. De manera resumida, según relatan a Guyana Guardian miembros de la propia plantilla, se estrenan con unos 2.000 euros al mes y en menos de 10 años se pueden plantar en la categoría superior, que ya son unos 3.500 euros. El primer paso, para la mayoría de los recién licenciados, es recuperar la inversión inicial, pues para acceder a la profesión tuvieron que desembolsar cerca de 21.000 euros para realizar el curso de nueve meses (seis meses de teoría y tres de práctica) en uno de los 23 centros acreditados en toda España.

Salario digno

Se ganan bien la vida: empiezan con unos 2.000 euros anuales y antes de 10 años ya han llegado a los 3.500 euros al mes

Esta sesuda formación desemboca en el examen que de manera periódica (dos o tres veces al año) convoca en Madrid el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y que permite obtener la licencia y el diploma de maquinista. La escuela de Renfe suele ser la más solicitada, con lo que el operador convoca pruebas de acceso para cubrir las plazas de los 12 institutos que tiene repartidos por todo el Estado, uno de ellos, junto a la estación de Rodalies de L’Hospitalet de Llobregat.

La estación de Badalona, a primera hora del 27 de enero
La estación de Badalona, a primera hora del 27 de eneroMané Espinosa

A partir de ahí, los licenciados pueden empezar a buscar trabajo, aunque la mayoría intenta entrar en Renfe, que a lo largo del año va sacando convocatorias que también se resuelven con multitudinarios exámenes. En los últimos tiempos, sin embargo, la irrupción de empresas extranjeras de alta velocidad (Iryo y Ouigo), amén de las mercancías, ha diversificado la demanda de maquinistas de tren.

En Catalunya son multitud los conductores que comparten piso. Muchos viven cerca de la estación de Sants y en L’Hospitalet. La inmensa mayoría están de paso y son muy jóvenes, así que para qué se van a aventurar a buscar una morada que no van a poder pagar o arraigar en una tierra a la que, dicen los locales, “muchos llegan con un exceso de prejuicios”. Explican los maquinistas catalanes consultados por este diario que vienen pensando que esto es un campo de minas. “El procés independentista creó una imagen distorsionada de Catalunya y al irse, todos coinciden en que la vida aquí, aunque sea cara, es estupenda”.

Viajeros a punto de subir a un Rodalies en Castelldefels, el 27 de enero
Viajeros a punto de subir a un Rodalies en Castelldefels, el 27 de eneroAndreu Esteban

No resulta tan risueña su rutina profesional, ya que Rodalies concentra el 60% de los atropellos y en ninguna parte como aquí –porque la red está como está– los viajeros expresan su cabreo por los retrasos, que a veces canalizan a través de los maquinistas. Añadan las cancelaciones de trenes, las averías en la infraestructura, los grafiteros o los lanzamientos de piedras desde muchos puentes que cruzan las vías.

Francisco Cárdenas, maquinista de Rodalies y responsable de UGT en Renfe, coincide en que Catalunya se ha convertido en “un lugar de paso”, pero al mismo tiempo, sostiene, es “la red ideal para aprender a llevar un tren, ya que en los dos o tres años que pasan aquí se van a encontrar con todo tipo de dificultades”. Al elevado coste de la vida, a los prejuicios sobre los catalanes y a todos los mitos y realidades que arrastra la delicada red ferroviaria catalana, Cárdenas añade la situación geográfico a la lista de factores que hacen que Rodalies no sea un destino goloso para los compañeros. “Estar tan arrinconados no ayuda. La gente prefiere Madrid porque si vienen de Andalucía, Asturias o Extremadura, tienen el trabajo mucho más cerca de casa para poder volver cuando tienen fiesta”.

Rodalies es la red ferroviaria ideal para aprender a llevar un tren, ya que aquí tendrás todo tipo de dificultades”

Francisco Cárdenas

Responsable de UGT en Renfe

Pero los maquinistas consultados sostienen que la principal causa de la rotación tan importante en Rodalies es el “ambiente y el desgaste que generan los problemas que en los últimos años se han multiplicado”. “Gana lo mismo un compañero de Lugo que nosotros, pero paga la mitad por un piso y su día a día es previsible –relata un conductor de Renfe–. Aquí te levantas y lo primero que piensas es ‘a ver qué me voy a encontrar hoy’. Y siempre te encuentras con algo: peleas, piedras, grafiteros, averías, incidencias por el mal tiempo, quejas de los viajeros, retrasos. Y si te toca de noche, en según qué líneas, el incivismo de extintores vaciados, palancas de emergencia activadas, puertas forzadas...”.

Insisten en que esto es un lugar de paso, que la gente sale de aquí “muy bien formada” y que se hace muy difícil hacer amigos “porque al cabo de poco tiempo ya se marchan a otra parte”. “Aquí con tres años en Rodalies ya eres un veterano”.

Sueldo y tranquilidad

Las diferencias con Ferrocarrils

Ferrocarrils de la Generalitat tiene su propio sistema formativo, mucho más liviano y sin pasar por Madrid, ya que la red de la empresa pública de la Generalitat no forma parte de la denominada Red Ferroviaria de Interés General (RFIG), que es la que requiere el título oficial que dispensa el Ministerio de Transportes. Este fue uno de los puntos más delicados del proceso de traspaso de competencias de Rodalies al Govern. Temían que las líneas de la red catalana dejaran de formar parte de la RFIG, con lo que cualquier conductor de FGC podría entrar a formar parte de la plantilla del nuevo operador ferroviario Rodalies de Catalunya. Luego está el sueldo, y ese era otro miedo: Los compañeros de Ferrocarrils viven mejor, sin tanta incidencia y sin pernoctar fuera, pero también ganan menos dinero.