La mitad de la región metropolitana de Barcelona ya trabaja y vive en ciudades distintas
Encuesta del Institut Metròpoli
El 80% de la población tiene problemas para encontrar vivienda en su municipio, aunque el 85% de los entrevistados aseguran estar satisfechos en su barrio

El parque natural de Collserola, el pulmón que aporta oxígeno a toda la región metropolitana de Barcelona

Podría interpretarse como un éxito del sueño metropolitano que el alcalde Pasqual Maragall siempre idolatró y que el pujolismo puso en barbecho durante casi 25 años, pero la razón tiene más que ver con la crisis habitacional que con la construcción real de una gran Barcelona. Según una encuesta del Institut Metròpoli hecha pública este miércoles (3.838 entrevistas a mayores de 16 años), el 49,2% de la población ocupada de la denominada Región Metropolitana de Barcelona ya trabaja en un municipio distinto al de su lugar habitual de residencia. El dato abre un inmenso abanico de lecturas, pero resulta imposible no vincularlo con la precaria situación de la movilidad.
Basta con mirar hacia atrás para darse cuenta de cómo han cambiado las cosas. En 1990, el porcentaje de población que laboraba en otra ciudad era del 30%, casi 20 puntos menos que ahora. En el año 2000 ya eran el 39,3%. El mercado laboral tiene una relación directa con la movilidad residencial de la sociedad, que se sitúa, según el informe del Institut Metròpoli, en el 23,8%, lo que significa que casi uno de cada cuatro ciudadanos de este gran enclave (los 36 municipios del Área Metropolitana de Barcelona sumados al resto de localidades del Baix Llobregat, los dos vallesos (Occidental y Oriental, el Maresme, el Garraf y el Alt Penedès) han cambiado de piso en los últimos cinco años.
De nuevo la dichosa comparativa con tiempos pretéritos, pero es que en 1995 eran tan solo el 5,2%, aunque es justo señalar que este indicador ha caído desde el último estudio realizado en el 2022, cuando en esta situación estaban un 24,6% de los habitantes metropolitanos. La mayoría de los que hacen la mudanza, un 69,4%, se instalan en una finca del mismo municipio.
La encuesta ahonda en un tema de sobra conocido en Barcelona: la dificultad de acceder a una vivienda asequible. El último barómetro municipal, presentado a finales de diciembre, consolidó esta cuestión como el principal problema de los barceloneses. El 32,8% de los entrevistados lo colocaban en lo más alto de los problemas de la ciudad, muy por encima de la inseguridad (25,2%) y a años luz del tercer quebradero de cabeza, la limpieza, con un 6,8%. La encuesta de ámbito metropolitano deja claro ahora que este no es un reto exclusivo de la capital, ya que el 79,1% de los encuestados por el Institut Metròpoli advierten dificultades para encontrar un piso que se adapte a sus necesidades en su barrio o municipio. Tres años antes, este porcentaje era del 64,3%, mientras que en el 2017 eran el 50,5% los que veían difícil permitirse un piso en su localidad.
Crisis habitacional
La inquietud sobre la vivienda era mucho mayor en Barcelona; ahora ya es una preocupación de ámbito metropolitano
La mancha, además, se ha hecho más homogénea. Si hace casi 10 años había mucha diferencia entre Barcelona y el resto (el gran núcleo exhibía mucha más inquietud, casi 12 puntos porcentuales más que la media) ahora es casi imperceptible (solo un punto más para los barceloneses, 80,1%). Por contra, el mismo estudio señala que el 85,8% de los entrevistados se muestran satisfechos con el vecindario en el que residen.
También hay brotes verdes en las razones para cambiar de piso. Formar una familia o un hogar (36,5%) o la mejora residencial (35%) sieguen siendo los principales argumentos para una mudanza, pero ojo, porque los motivos económicos ya son una motivación para el 23,9%. En 1995, el dinero era un problema para el 5% de los encuestados, por un 14,4% del 2017. El sueño de construir una morada, de hecho, ha seguido el camino opuesto, ya que hace 30 años lo señalaban el 50%. En resumen, si a principios de siglo el 89% se mudaba para ir a mejor, ese porcentaje es hoy del 69%.
La deslocalización de la población (que puede interpretarse como una oportunidad para estrechar nuevos lazos) también genera un distanciamiento en cuanto a las personas de referencia. Si hay que pedir ayuda ante dificultades, los datos demuestran que ese auxilio de proximidad está cada vez más lejos. Probablemente, porque los padres y abuelos ya tienen el piso pagado y no tienen que moverse, mientras que a muchos jóvenes les toca emigrar.
Plan director urbanístico
Cambiar autopistas por avenidas
Uno de los principales problemas de los 36 municipios que conforman el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) es la división física que muchos de ellos padecen. No solo por la lejanía, sobre todo por la existencia de arterias viales, de autopistas que imposibilitan crear la necesaria sensación de unidad. Para tratar de aliviar esta separación, el AMB tiene entre manos un ambicioso proyecto para convertir algunas de estas arterias 100% viarias en avenidas, de manera que cosan mejor las ciudades y permitan generar vida en su entorno, ahora inerte por la imposibilidad de vivir junto a una autopista. Las avenidas metropolitanas forman parte del plan director urbanístico aprobado recientemente.
