Dijo el peregrino Paulo Coelho que “Santiago no es el final del Camino, sino el principio”. Así piensan también los gallegos de Santa Coloma de Gramenet agrupados en la asociación Airiños da nosa Galicia, que desde hace años trabajan para implantar una ruta jacobea que conecte el Besòs con el camino de Santiago, conocido en Catalunya como Camí de Sant Jaume.
Catalunya ya cuenta desde hace ocho años con la Vía Marina del camino de Santiago, que recorre la antigua Vía Augusta romana desde Girona, atraviesa el litoral del Maresme y llega hasta Montgat. Esta iniciativa, financiada por la Unión Europea, ahora quieren replicarla los peregrinos colomenses.
Los dos impulsores del Camino, en el centro Airiños de Nosa Galicia.
El proyecto ha sido impulsado por la entidad gallega de Santa Coloma de Gramenet, presidida por Xosé Canosa, en colaboración con el Centre Excursionista Puig Castellà, y se inició en el 2023 con la colocación de un mojón en la iglesia parroquial. Este distintivo indica los 1.202 kilómetros que “separan nuestro municipio de la plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela”, explica Fabián Cárdenas, otro de los impulsores de la Vía Marina.
La consolidación del proyecto en Santa Coloma se materializará el segundo fin de semana de febrero, con la celebración en la ciudad del Besòs de la asamblea general de la Federació d’Associacions d’Amics del Camí de Sant Jaume a Catalunya, que avalará oficialmente el nuevo ramal de peregrinaje.
Fabián Cárdenas y Xose Canosa en el centro cultural gallego de Santa Coloma.
“Podemos incorporar oficialmente la Vía Marina a nuestra ciudad”, afirma orgulloso Xosé Canosa, señalando que permitirá mostrar el patrimonio local y dar a conocer la ciudad a los caminantes y, además, “enriquece nuestra cultura y nos hace partícipes del intercambio cultural entre los peregrinos”.
La nueva ruta jacobea, que atravesará las calles de Santa Coloma, aportará también beneficios turísticos y comerciales. En la última sesión plenaria, el Ayuntamiento expresó de manera unánime su apoyo a la implantación de la Via Marina del Camí de Sant Jaume en el término municipal.
El recorrido diseñado desde Montgat pasa por Badalona, atraviesa la calle del Mar, sube hasta la iglesia de Santa Maria, continúa hacia la Riera de Canyet, gira hacia Sant Jeroni de la Murtra y, desde allí, conecta con la parroquia de Sant Jaume, en Santa Coloma de Gramenet, donde se encuentra el primer símbolo peregrino.
El monasterio de Sant Jeroni de la Murtra mantiene una estrecha relación con la tradición jacobea, ya que en su día fue albergue y hospital de peregrinos que llegaban a Barcelona atravesando el término municipal de Santa Coloma de Gramenet.
Cada año, numerosos gallegos y no gallegos emprenden el Camino “cada uno a su manera”, explica Canosa. En el centro gallego también se expide la documentación y se imprime el sello que acredita la peregrinación. Todo comenzó con una promesa. Fabián Cárdenas, catalán y amigo de Xosé Canosa, lo visitó en el hospital durante una grave enfermedad y le hizo una promesa: “Si te curas, haré el Camino contigo”. Cumplieron la promesa y, además, se siguen volcando en acercar la cultura gallega a los catalanes mediante actos culinarios y culturales, que ahora culminan con la llegada del camino de Santiago a Santa Coloma de Gramenet.
La vía jacobea del Mediterráneo
El tramo del Besòs era el único que faltaba para unir el norte de Catalunya con la plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela, a través del trazado de la antigua Vía Augusta romana, que entronca con la Vía Domitia entre El Pertús y La Jonquera. Esta ruta de peregrinaje destaca por transcurrir a través de las ruinas del monasterio de Santa Maria de Panissars, que muestran las conocidas vieiras de Santiago. Desde allí, también discurre hasta Girona, ciudad muy ligada al apóstol. Desde la comarca de la Selva entronca con el Maresme

