El servicio de trenes permanece interrumpido entre Girona y Caldes de Malavella.
Afectaciones ferroviarias
Especialistas de Adif han llevado a cabo la tala de varios ejemplares cercanos a la línea ferroviaria que mostraban riesgo de caída.

La sección comprendida entre Girona y Caldes de Malavella del trayecto R11, que conecta Barcelona con Portbou, continúa interrumpida debido al riesgo de derrumbe identificado durante la jornada de ayer en un área cercana a los raíles en las inmediaciones de Caldes.

Especialistas de Adif están retirando varios árboles con peligro de desplome. Los viajeros realizan el recorrido mediante un transporte de autobús sustitutorio, gestionado por Renfe, que actualmente no dispone de una fecha para restablecer la circulación en este sector.
La ruta se realiza mediante un sistema de movilidad sustitutivo empleando autocares.
Personal de la estación ferroviaria de Girona encamina a los viajeros con rumbo a Barcelona hacia estos autobuses. Antes de las nueve de la mañana habían partido más de diez vehículos hacia Barcelona y una cantidad equivalente en el sentido opuesto. Al alcanzar Caldes de Malavella, los pasajeros pueden subir al tren, Regional o Media Distancia, para proseguir su trayecto.
Dentro de los pasajeros de estos autocares, durante la madrugada se encontraban numerosos alumnos como Nora, residente de Sant Celoni que cursa Derecho en la Universitat de Girona. Arribaba a Girona a las 9.30, aunque su trayecto para acudir a la universidad se había iniciado unas tres horas previamente. Tras alcanzar Girona aún debía tomar un transporte final que la trasladara a la facultad, localizada en el barrio de Montilivi.
Miquel Izquierdo y su esposa igualmente emplearon la prestación mientras se trasladaban a Barcelona para ocuparse de sus nietos. “Hace siete años que regularmente cogemos el tren para hacer de abuelos, pero hoy el viaje está siendo más accidentado”, comentaron momentos antes de acceder al autobús. O Bruna, una chica de 20 años que reside en Barcelona, quien tras acudir al doctor en Girona, se aprestaba a retornar a su domicilio después de un trayecto que comenzó el día anterior.
La muchacha planeaba trasladarse en AVE hacia Girona el lunes al anochecer, pero debido a la tardanza de la prestación de más de dos horas resolvió modificar el trayecto por el de tren convencional. Un ferrocarril que finalmente no partió. “De repente, desapareció de la pantalla”, señala.
Se levantó temprano este martes y se subió a un AVE con el fin de acudir a tiempo a su consulta médica. Escasos minutos antes de las 10 aguardaba en la terminal de Girona la salida de un autocar con destino a Caldes de Malavella. Una vez en ese punto, tomaría un Media Distancia rumbo a Barcelona. “Fue un día complicado, en Renfe ya no confío demasiado y en el AVE, tras los retrasos de estos días, tampoco mucho”, comentaba.
La suspensión de la circulación entre Caldes y Girona ocurrió ayer minutos antes de la una, a raíz de que un residente advirtiera un riesgo de desprendimiento en un sector contiguo a la vía y avisara a la Policía Local, que procedió a cerrar el paso. Si bien los técnicos de Adif revisaron ayer el emplazamiento y permitieron enseguida el restablecimiento del tráfico, la realidad es que Renfe decidió no prestar servicio entre Girona y Portbou.
Renfe retomará la circulación una vez que Adif concluya la tala de los ejemplares que presentan riesgo de caer sobre la vía.
Durante las primeras horas de hoy, los convoyes han retomado su actividad gradualmente, aunque de forma intermitente entre las paradas de Girona y Figueres, y sin seguir los tiempos previstos. Los usuarios desconocían tanto los momentos de partida como los recorridos disponibles, informándose sobre la disponibilidad del transporte a través de los altavoces. El objetivo que persigue Renfe consiste en que la prestación se regularice paulatinamente durante el día en este tramo específico.
Diferente es la situación del trayecto entre Girona y Caldes de Malavella en ambos sentidos, donde se mantiene el uso de medios de transporte opcionales. Los operarios de Adif han acudido hoy al sector con riesgo de desprendimientos, junto al puente de Can Solà, localizado entre las urbanizaciones Can Solà Gros I y II de Caldes de Malavella, para retirar la vegetación que podía desplomarse sobre los raíles.

Portavoces de Adif han evitado detallar la duración prevista para esta intervención. “Estaremos el tiempo que haga falta, trabajamos para que se normalice lo más pronto posible”, comunicaron representantes de la entidad encargada de las infraestructuras. Mientras no concluyan dichas labores, Renfe no reanudará la circulación ferroviaria en dicha zona.
