Acompañar a morir a personas sin techo

Servicios sociales

Un proyecto municipal acompaña en Lleida a personas sin hogar en el tramo final de sus vidas

Parte del equipo de inclusión social del Ayuntamiento de Lleida.

Parte del equipo de inclusión social del Ayuntamiento de Lleida.

Cedida

“En Lleida, un proyecto municipal acompaña a personas sin hogar en el tramo final de sus vidas para garantizar algo tan básico —y tan olvidado— como morir con dignidad”. Así habla la jefa del área de inclusión social del Ayuntamiento de Lleida, Alba Pirla, de la decisión, poco habitual, que tomó su departamento a finales de 2023: “asumir que el cuidado en las enfermedades graves y el final de la vida también es una responsabilidad pública”.

“Morir sin hogar es, probablemente _afirma_ la forma más extrema de desigualdad. No porque la muerte sea distinta, sino porque lo es el camino hasta ella. Cuando una persona sin hogar enferma gravemente, no solo se enfrenta al dolor del cuerpo: también a la ausencia de un lugar donde descansar, a la falta de vínculos que sostengan el miedo, y a un sistema que, demasiadas veces, aparta la mirada.

“No se trataba, afirma Alba Pirla, solo de intervenir. Se trataba de estar. De permanecer cuando el cuerpo falla y el miedo aparece. Y de hacerlo sumando miradas, tejiendo una alianza discreta y esencial con los equipos sanitarios y sociales del Hospital Universitario Arnau de Vilanova y del Hospital de Santa María, donde la medicina y el cuidado social aprendieron a caminar juntos para que nadie tuviera que atravesar la enfermedad —ni la muerte— en soledad”.

Educadoras, educadores, trabajadores y trabajadoras familiares acompañan a personas sin hogar en las consultas, en sus trámites, en la traducción de informes, en el momento de la hospitalizacióno en un albergue para que no mueran rodeados de máquinas sin conocer a nadie. 

El equipo recogen las últimas voluntades, contacta con familiares o comunidades de origen, gestiona funerales y cuando quien ha fallecido no tiene a nadie, el propio equipo promueve rituales de despedida.

El proyecto sigue creciendo. También apoya a personas sin hogar que pierden a alguien cercano. “Los resultados, dice Alba Pirla, no caben en una estadística”

Desde 2023, 149 personas sin hogar han sido atendidas por el proyecto. Veintidós han llegado al final de su vida acompañadas, la mayoría en el alberque municipal, gestionado por la Fundació Jericó.

Calor y escucha

Amalia Tienza es una de las trabajadoras familiares del proyecto. A ella, acompañar a en sus últimos días a personas sin techo a las que conoce desde hace tiempo le aporta tranquilidad: “Les ofrecemos un poco de calor, de escucha. Estamos allí para lo que necesiten, les llevamos ropa, caramelos… Se encuentran muy solos. A veces te cuentan un aspecto de su vida que a lo mejor en otro momento no te hubieran contado”. “Y en los últimos momentos su apretón de manos o sus gracias por acompañarme, me llega, cuenta también”.

Alba Pirla está orgullosa de su equipo. “Hay personas que estarían muy solas en momentos cruciales de la vida, como es la muerte y no lo están gracias al equipo, a su constancia y a su generosidad”.

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“Creo concluye que es un equipo que no tiene miedo a dejarse tocar por las emociones, ni por el dolor. Acompaña a quien está sufriendo, a quien le están dando un mal resultado, un mal pronóstico y no tiene cerca a su familia. Me hace feliz pensar de que hay personas que gracias al equipo, tienen un final de vida más digno, de más calidad, con menos soledad”.

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