Lleida

Lleida inscribe en sus servicios comunitarios a las unidades familiares que participan en un plan de iniciativas grupales.

Innovación

La Universitat de Lleida y el Ayuntamiento promueven una iniciativa denominada Familias con ideas en acción’

Carlos Enjanes y Joan Canut.

Carlos Enjanes y Joan Canut.

Ayuntamiento de Lleida

Familias con ideas en acción (FIA). Este es el título adoptado por diez núcleos familiares en circunstancias de cronicidad y vinculación a los servicios sociales que se integraron en un plan vanguardista de la Universidad de Lleida y los departamentos de asistencia social del Ayuntamiento de la urbe. Cuentan con hijos e hijas que aún son menores. Gran parte de estos grupos ya ha finalizado su proceso en los servicios sociales.

“El nombre que han elegido ya demuestra la intención de no caer en el victimismo ni el paternalismo y la verdad es que ha sido todo un éxito”, afirma Ramon Julìa, responsable del plan e integrante del equipo de investigación análisis social y educativa (GRASE) de la Universidad de Lleida.

Ramon Julià, responsable de acción social del Ayuntamiento, Joan Canut y el edil de acción e innovación social, Carlos Enjuanes, concuerdan en que las charlas en el hogar donde se involucraban todos los integrantes del núcleo familiar, a lo largo de un periodo con sus requerimientos fundamentales satisfechos, junto a las dinámicas grupales familiares, resultaron fundamentales para que lograran focalizarse en sus metas. Lograron sincerarse con los asistentes sociales y plantear requerimientos que trascienden lo meramente elemental.

Aparte de las reuniones familiares, se planificaron dinámicas colectivas con todos los grupos en entornos poco comunes para los servicios sociales, tales como el parque de la Mitjana.

Ramon Julià
Ramon JuliàCedida

Con el fin de integrarse en la iniciativa, destinada a ejecutar un programa experimental, la Universitat de Lleida y el Ayuntamiento suscribieron un acuerdo y eligieron a diez familias de los sectores de Magraners, La Bordeta y Cappont con descendientes menores que hubieran sido asistidas por los servicios sociales de dos a cinco años. Paralelamente, se estableció un grupo de control con hogares que mantenían el seguimiento convencional de los servicios sociales.

Para los hogares que se integraron al plan, la propuesta resultó un incentivo ya que aguardaban que sucediera algo distinto. “En los coloquios, en las casas de los participantes, afirma Ramon Julià, se creó un vinculo con los investigadores y los trabajadores sociales en los que las familias expresaron necesidades que no se cuentan un despacho, se les preguntó qué querían cambiar de los servicios sociales para mejorar su futuro”.

“La sorpresa fue que la mayoría han sido dadas de alta en los servicios sociales municipales. En un caso, la relajación que generó el proyecto permitió a uno de los miembros de la familia de origen extranjero regularizar su situación y conseguir un empleo. Su pareja, con estudios universitarios acabó en la universidad”, cuenta Julià.

Continuidad

Continuando con esta tendencia, el equipo de Julià ha logrado otra iniciativa de la Escola d'Administració Pública de Catalunya para desarrollar el plan gestado por los expertos de servicios sociales, quienes observan que diversos núcleos familiares llevan mucho tiempo acudiendo a la asistencia social sin conseguir manejarse con mayor independencia.

“Ese acompañamiento pidiendo a las familias su opinión para ayudarles para que puedan mejorar su situación familiar y puedan ser más autónomas está dando buenos resultados y continuaremos este trabajo”, afirma Carlos Enjuanes. “Se trata _ concluye_ de trabajar con las familias de una forma diferente más allá de la comida y de la ayuda de urgencia”.

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