Cuatro estudiantes de Tremp diseñan un cohete “nunca visto” para la competencia CanSat de la Agencia Espacial Europea.
Lleida
Este aparato se ha diseñado para registrar las temperaturas y la presión atmosférica, enviar los datos en tiempo real y descender a una velocidad regulada.

Cuatro jóvenes de Tremp se encuentran construyendo un cohete “nunca visto” para el concurso CanSat de la Agencia Espacial Europea.
Cuatro estudiantes del Institut de Tremp están finalizando la construcción de un cohete con el que competirán esta primavera en el concurso CanSat de la Agencia Espacial Europea. El aparato, del tamaño de una lata de refresco, está diseñado para realizar varias misiones básicas, como medir la temperatura y la presión atmosférica, enviar los datos en tiempo real y descender a una velocidad controlada.
Un proyecto innovador
Uno de los miembros del equipo, Oriol Boix, señala que su diseño es “única” debido a que incluye una antena autoguiada y patas de aterrizaje que permiten un aterrizaje controlado, evitando que el contenedor choque directamente contra el suelo. Los estudiantes, provenientes de pueblos cercanos a Tremp, afirman que desde el Pirineo también se puede desarrollar ciencia y tecnología de alto nivel.
La iniciativa denominada Aesosat está compuesta por cuatro estudiantes del centro: Alba Alegret, a cargo del diseño; Arnau Sanjurjo, responsable de la programación; Oriol Boix, al mando de las telecomunicaciones; y Maria Domínguez, quien ha elaborado el sistema de paracaídas.

Boix resalta que el rastreo automatizado a través de antena constituye un componente “innovador que no se había visto nunca en cohetes de ediciones anteriores del CanSat”. Asimismo, Alegret señala que ha invertido un periodo considerable en el estudio de utilidades de diseño con el fin de obtener un prototipo “innovador” y aprecia sobremanera el haber ejecutado la iniciativa desde el Pirineo, pese a los mayores obstáculos para obtener ciertos saberes.
La estudiante agrega que la propuesta le ha facilitado poner en práctica saberes que, de otra forma, no habría logrado emplear.
Sanjurjo, responsable de elaborar las láminas, admite que la fase de creación y remisión a manufactura representó un gran desafío, y destaca que la sincronización del grupo resultó fundamental para progresar.
María Domínguez, la cuarta miembro, se ha encargado del paracaídas y del control de la velocidad de caída del cohete. El desarrollo del prototipo ha requerido una inversión superior a los 600 euros, que el grupo ha podido cubrir gracias a una campaña de donaciones y a la colaboración de empresas locales, un apoyo que ha permitido llevar a cabo el proyecto Aesosat.
