La estrategia financiera para salvar a la Complutense: la retirada de 319 profesores en tres ejercicios y un índice de sustitución reducido.
Educación
De igual forma, se aplicarán reducciones en las remuneraciones destinadas a los empleados administrativos entre 2025 y 2028.

Un mural cuelga de la fachada de la Facultad de Físicas de la Universidad Complutense de Madrid.

La junta rectora de la Universidad Complutense dará luz verde el próximo 17 de febrero al Plan Económico- Financiero 2025-2028, cuya elaboración ha sido requerida por la Comunidad de Madrid para satisfacer la meta de estabilidad presupuestaria.
La estrategia, a la que ha tenido acceso Guyana Guardian, detalla las acciones que se pondrán en marcha para “garantizar el retorno a una situación de equilibrio financiero”. El propósito es subsanar entre 2025 y 2028 un total de 33,8 millones de déficit contable que arrastra hoy la mayor universidad de España. Tal desequilibrio no responde esencialmente al crecimiento del personal (que apenas aumentó en 19 trabajadores, un 0,2%, del 2018 al 2024) sobre una base de 10.000 personas, sino al alza de las cotizaciones sociales, así como a la conservación de infraestructuras o al encarecimiento de los suministros energéticos.
De acuerdo con Jesús Escribano, responsable de Universidad de la Federación de Enseñanzas de CC.OO. De Madrid, “el plan se basa prácticamente en jubilar a empleados y una tasa de reposición muy baja”.
Específicamente, la reestructuración implica que se retiren durante este 2026 una cifra de 139 docentes (79 de manera obligatoria y 60 de carácter voluntario); para 2027, se prevé que se jubilen otros 89 y en el transcurso de 2028, un conjunto de 91. Dicha medida conlleva que en el trienio se contabilicen 319 maestros menos debido a los retiros, proyectándose un ahorro aproximado de 21,22 millones en su totalidad.
En cuanto al personal técnico, de gestión y de administración y servicios (ptgas), que engloba a administrativos, secretarias, bibliotecarios y conserjes, se proyecta una corrección de 11,34 millones. En este contexto, conviven empleados laborales con funcionarios. El contraste principal es que los funcionarios se rigen por el estatuto básico del empleado público, mientras que los laborales están sujetos al estatuto de los trabajadores. Para quienes poseen plaza fija, no existen divergencias notables.
Respecto a dicha cifra, se han ejecutado recortes de 5,25 millones durante 2025; 4,56 millones en 2026; 906.000 euros para 2027 y 646.000 euros en 2028. Dentro de las acciones implementadas para este grupo de trabajadores sobresale la paralización de compensaciones y gratificaciones por retiro, junto a la disminución de ciertos niveles de productividad otorgados. “Se prevé profundizar en esta medida los futuros ejercicios”, señala el proyecto. Asimismo, se recortarán los desembolsos vinculados a los retiros del cuerpo de funcionarios. Se empleará una estrategia parecida a la prevista para los docentes: cubrir la menor cantidad de vacantes que resulte factible. Ciertamente, a lo largo de 2026 debe solucionarse el proceso selectivo para 54 puestos de auxiliares administrativos que restan de la oferta pública de 2022, difundida en diciembre de 2024. “Se convertirán en funcionarios interinos de la universidad, con un incremento mínimo del número de efectivos y la previsible reducción de la tasa de temporalidad”, indica el documento de 57 folios. Los responsables de la Complutense admiten que “todas las convocatorias de la oferta de empleo público 2021 convocadas en el 2024 se resolverán previsiblemente a finales del 2026, trasladando el posible incremento de costes al ejercicio 2027”.
Tres campus y 120 edificios
La Universidad Complutense dispone de tres campus, un millón de metros cuadrados edificados y 120 inmuebles, gran parte de los cuales son bastante antiguos. Las tareas de conservación de estas propiedades, que sufren un deterioro progresivo, también se incrementan a medida que pasan los años.
La iniciativa principal contemplada en el proyecto es retirar durante estos tres años a la mayor cantidad de empleados y cubrir solo las vacantes imprescindibles, incluyendo tanto a docentes como al resto de la plantilla.
Evaluación de materias electivas y titulaciones.
Con ese fin, a lo largo de los siguientes años académicos se implementarán diversas acciones adicionales, tales como examinar la cantidad de grupos de estudiantes y de las materias electivas con el propósito de optimizar la propuesta educativa. Asimismo, se efectuará un análisis de las carreras y los títulos para evaluar la sostenibilidad de aquellos programas con escasa solicitud de alumnos y que no resulten fundamentales o clave por motivos académicos para la Universidad.
Durante el pasado curso, la cifra de docentes asociados se ha reducido de 1.038 a 854 integrantes. Por su parte, el volumen de profesores ayudantes doctores ha subido de 895 a 1.183 miembros.
El plan recoge que en esta línea de recorte de puestos, “no se están ocupando las plazas por jubilaciones en departamentos con superávit de efectivos, ni se están concediendo sustituciones si no hay un déficit docente real”. Con ello, continua, “se está consiguiendo un ajuste real de plantillas y una racionalización de los efectivos disponibles”.
Cuentas públicas extendidas durante 2025.
Por el desajuste estructural, durante el ciclo previo, la Complutense debió prolongar la validez de las cuentas de 2024 al no poder redactar unas nuevas. Para lograrlo, se limitó el desembolso corriente en un 35% en la mayor parte de los centros gestores. Y las remuneraciones totales junto a los gastos de plantilla en 2025 no pudieron presentar subidas en comparación con el ejercicio anterior.
Con el fin de generar recursos, se incrementó en un 50% el coste por el arrendamiento de las instalaciones universitarias a organizaciones ajenas para así equilibrar la subida en las tarifas de la electricidad y del gas.
Adicionalmente, se busca implementar “una optimización patrimonial por importe de 330.000 euros, que incluye la revisión de los cánones de las cesiones y la puesta en explotación de las parcelas propiedad de la Universidad”. Sin embargo, en esta materia se ha preferido “una valoración prudente al estar el asunto en una fase preliminar de estudio”.