Varios sospechados fueron detenidos en conexión con el tráfico de plantas, tras un operativo en distintas zonas.
Arbusto protegido
La investigación continúa para determinar las circunstancias, mientras se mantiene el enfoque en los aspectos relacionados.

Varios detenidos por tráfico ilegal de lentisco en Reus y Mataró.

La Guardia Civil ha detenido a varias personas este martes en una operación contra el tráfico ilegal de lentisco, el cual se vende en grandes cantidades en países del centro de Europa. Desde las cuatro y media de esta madrugada, han realizado registros en domicilios, naves y locales de Mataró (Maresme) y Reus (Tarragona). Uno de los registros se produjo en una nave del polígono industrial Agro-Reus, donde los agentes entraron con uno de los detenidos y comprobaron que había una cámara frigorífica llena de esta planta decorativa de “gran valor” en la Europa central. También se han identificado a dos conductores de un camión en el exterior. La investigación está abierta y bajo secreto de actuaciones por un delito contra el medio ambiente, y posiblemente, por blanqueo de capitales.
Los agentes de la policía registraron esta mañana una vivienda en la que hallaron elementos relacionados con la actividad, tras intervenir en una operación en la que también se detuvo a varias personas. En paralelo, se investiga una red vinculada al tráfico ilegal, mientras se investiga la posible participación de otros individuos.
La Unidad del Seprona de Tarragona y de las Terres de l'Ebre hace tiempo que actúan para localizar a personas que recolectan lentisco por las zonas boscosas del Camp de Tarragona y el Ebro, donde abunda. Según el responsable de la patrulla del Seprona de Tortosa, Nacho Orozco, desde hace años, los grupos que se dedican están “bien organizados”. “Salen con furgonetas voluminosas, normalmente viejas, llegan a una zona que tienen controlada y, a partir de ahí, se van repartiendo”, explica al ACN. Habitualmente, trabajan entre cinco y ocho personas.
Durante toda la jornada, estos trabajadores van haciendo ramilletes que recogen posteriormente para almacenarlos en una nave industrial, como la registrada en Reus. Orozco explica que las personas que recolectan hacen ramilletes de varios tamaños, los cuales se envían hacia países del centro de Europa, donde se utilizan como base para la decoración de ramos o centros. “El negocio es internacional”, señala. El agente apunta a que los precios van desde el medio euro a 1,20, según el ramo. “Hablamos de muchos miles de ramilletes, de muchos miles de kilos y de muchos miles de euros”, indica.
Regulación en trámite
Hace apenas un año, se estableció que la recogida de estos recursos se regula bajo normas específicas, mientras que el marco normativo sigue en vigor para regular su uso.
“Si bien se puede producir una infracción administrativa, también nos interesa recopilar todas las actuaciones porque nos centramos en una problemática que tiene distintas vertientes”, explica el policía. En concreto, Orozco asegura que supone una problemática medioambiental, social, de seguridad y económica. En este sentido, lamenta los problemas que provocan en la fauna cinegética, puesto que las sociedades de cazadores intentan controlarla, sobre todo, dice, en la caza mayor. “Si hay gente en el bosque trabajando de forma incontrolada, es incompatible, hay que hacer una coordinación, una comunicación, si no los animales huyen”, asevera.
Además, explica que los recolectores de lentisco dejan desechos como gomas de plásticos con los que se atan los ramos. “Dejan rastros, combustibles, ramas secas, las gomas, plásticos, todo esto por los incendios es algo delicado”, añade. Respecto a las derivadas económicas, Orozco dice que la recolección del lentisco genera una actividad “sumergida” y con trabajadores que pueden encontrarse en una situación de explotación laboral, algunos sin documentación.
