
¿Y si Mónica Oltra da el paso...?
Diario de València
En el PSPV, federación que lidera Diana Morant, la mirada se desplaza cada vez con mayor insistencia hacia la izquierda. No es una cuestión ideológica, sino estratégica. Conforme se asume que estamos ya a las puertas de la precampaña de las autonómicas de mayo de 2027, los socialistas valencianos son conscientes de que cualquier opción real de recuperar la Generalitat —y otras instituciones claves como la Diputación de Valencia o el Ayuntamiento de la capital — dependerá, casi por completo, de lo que ocurra a su izquierda.

Ese espacio político fue determinante para desalojar al PP en 2015 y resultó igualmente decisivo, por omisión, en la derrota del Botànic el 28-M. Un espacio que lideró Compromís, con el apoyo de Podemos e Izquierda Unida, todas ellas formaciones integradas en el gobierno progresista valenciano que presidía Ximo Puig, y que tuvo en Mónica Oltra a su principal referente político y emocional. Nadie como ella supo movilizar, cohesionar y dar sentido a un electorado plural que hoy aparece fragmentado y desorientado.
La derrota del Botànic obedeció a múltiples factores. Entre ellos, el declive sostenido de Podemos y la desmovilización de parte de su base electoral, agravada por la estéril pugna entre la formación de Pablo Iglesias y el nuevo proyecto de Yolanda Díaz. La presentación de Sumar en Magariños, a escasas semanas de las autonómicas, fue el símbolo de una improvisación que se pagó cara. Pero, a juicio de quien esto escribe, el factor decisivo fue la dimisión de Mónica Oltra, forzada por un proceso judicial cuyo desenlace sigue sin resolverse. Sin ella, ese espacio quedó huérfano de liderazgo a pocos meses del combate electoral.
Hablemos de la causa judicial. Conviene recordarlo: hasta en tres ocasiones —por dos jueces distintos— se ha archivado la instrucción y se ha rechazado la apertura de juicio oral. El fiscal ha sido tajante al afirmar que no existe indicio alguno de culpabilidad ni de ella ni de su equipo. Sin embargo, la Audiencia de València, como ya hiciera en una ocasión anterior, podría forzar la continuación de la instrucción a instancias de acusaciones populares vinculadas a la extrema derecha. De momento, Gobiérnate y Vox han vuelto a recurrir el archivo. Veremos qué ocurre.
Lo que sí se sabe desde hace tiempo es que Oltra ha trasladado a su entorno que no va a supeditar su futuro político a los tiempos judiciales. Su decisión —volver a la primera línea de la política partidista o abandonar definitivamente ese terreno— llegará antes. En Iniciativa, su partido, están convencidos de que ese momento está próximo, conscientes de que el reloj preelectoral empezará a correr de facto tras la primavera. No es un detalle menor que, hoy por hoy, la formación carezca de portavoz tras la renuncia de Aitana Mas, por motivos de salud, y de Alberto Ibáñez, que ha optado por centrarse en su labor institucional. En Iniciativa no esconden su deseo: quieren que Oltra regrese para reactivar y dinamizar el espacio de la izquierda valenciana.
No son pocos los dirigentes de la izquierda estatal que le han pedido públicamente que dé el paso. Algunos incluso lo han hecho en redes sociales, como Gabriel Rufián, que tras el último archivo escribió en X un elocuente: “Vuelve, por favor”. Desde Izquierda Unida —formación en la que Oltra militó en el pasado— se trabaja para recomponer puentes entre las distintas izquierdas españolas (Más Madrid, Movimiento Sumar, Comunes), con manifiesto incluido, de cara a una futura movilización del electorado en las generales. En la Comunitat Valenciana, el éxito de 2015 se cimentó precisamente en esa complicidad entre las izquierdas, y hoy, con discreción, algunos actores de Compromís vuelven a tantear el terreno. En todas las hipótesis aparece, tarde o temprano, la misma pregunta: ¿y si Mónica Oltra da el paso…?
Lo ocurrido en Extremadura —debacle del PSOE, ascenso de Vox, gobierno del PP y una tímida recuperación de Podemos— funciona como advertencia sobre la fragilidad de la izquierda en las periferias españolas. Un escenario que podría reproducirse en Aragón, Castilla y León o Andalucía. En la Comunitat Valenciana, los sondeos favorecen claramente a la derecha y a la extrema derecha, aunque no anticipan un desplome del bloque progresista. Pero la experiencia del 28-M dejó una lección clara: por bien que le pueda ir al PSPV —algo que aún está por ver—, no habrá posibilidad alguna de derrotar a las derechas sin una movilización plena de todo el espacio de la izquierda.
El regreso de Mónica Oltra a la primera línea política podría, según admiten fuentes del PSPV, de Compromís y de Izquierda Unida, alterar el tablero y sacudir una campaña electoral autonómica en el que los sondeos sonríen al PP y Vox”
Y es en ese punto donde un factor como el regreso de Mónica Oltra podría, según admiten fuentes del PSPV, de Compromís y de Izquierda Unida, alterar el tablero y sacudir la campaña electoral. No garantiza la victoria, pero sí devuelve una pregunta incómoda —y decisiva— al centro del debate político valenciano.
