
¿Cuál es la alternativa?
Diario de València
Ya está dicho: la propuesta para una nueva financiación del Gobierno no se ha gestado de la mejor manera posible (el pacto con ERC) y responde, en parte, a la necesidad de María Jesús Montero de aterrizar en el combate electoral andaluz con una baza con la que dinamizar a su propio electorado. Pero esto no puede ser la excusa que se esboce por parte de las autonomías del PP, como sucedió el domingo en Zaragoza por orden de Alberto Núñez Feijóo, para plantear una negativa frontal a abrir una negociación. Es una posición que responde más a la forma que al fondo, y que en el caso valenciano abre una situación, una vez más, de completa incertidumbre. Porque conocida la respuesta del PP cabe plantearse, como ayer señalaba el periodista David Burguera: ¿cuál es la alternativa? ¿qué hacer?

A día de hoy, se desconoce, más allá de las declaraciones algodonadas, qué propuesta quieren las autonomías del PP, con nombres (de cada región) y sus respectivos números, que es lo importante. Recordemos, además, que esta formación dispuso de mayoría absoluta durante años en el Gobierno y no planteó ninguna solución. En esta estrategia de confrontación partidista ha entrado también el president valenciano, Pérez Llorca, quien además de rechazar cualquier negociación bilateral con el Gobierno, oportunidad que debería plantearse, pone sobre la mesa nuevas condiciones para negociar, lo que no deja de ser contradictorio. Sería más lógico abrirse a hablar con Hacienda y, en ese proceso, intentar forzar exigencias como un fondo de nivelación y la clarificación de la quita de la deuda (ambos compartidos por patronal, sindicatos y Compromís) o evitar que obliguen a recuperar impuestos, cuestión que no es del gusto del PP valenciano. Esto es totalmente legítimo, pero difícilmente pueden exigirse condiciones si no se está dispuesto a negociar nada ante la primera propuesta concreta que se ha proyectado desde que caducó el actual modelo en 2014.
¿No sería más lógico abrir una negociación bilateral con el Gobierno, con el apoyo de la sociedad civil valenciana, y lograr las mejores condiciones posibles para los valencianos en la financiación?
Lo decía ayer otro periodista, Víctor Romero. ¿Qué pasará si al final Junts apoya la propuesta del Gobierno y sale adelante en el Congreso? ¿Se va a quedar la Comunidad Valenciana “voluntariamente” en el antiguo modelo y además sin haber podido negociar nada para incorporar al nuevo en beneficio de los valencianos? ¿No sería más lógico abrir una negociación bilateral, con el apoyo de la sociedad civil valenciana, y lograr las mejores condiciones posibles para los valencianos? Es lógico que Llorca no quiera romper la disciplina del PP en a un tema clave para lo que queda de legislatura, pero lo es más la calidad de vida de los valencianos. Burguera también se preguntaba: “¿Alguien se atreve a mantener que un Gobierno central del PP a corto plazo, después de las próximas elecciones, puede plantear un modelo de financiación que aporte a Valencia más de 3.600 millones con Vox, formación que quiere desmontar el Estado de las autonomías, de socio?”.
