
Aragón, consuelo de tontos
Diario de València
Admito que me asombra cómo el PP y el PSOE han analizado el desenlace de los comicios en Aragón. La formación encabezada por Alberto Núñez Feijóo pretende proyectar una supuesta alegría por el desplome socialista, sin admitir que desde este momento estarán más condicionados por Vox, y que su estrategia en las urnas para, precisamente, distanciarse de su competidor inmediato ha resultado fallida, al igual que ocurrió en Extremadura. Por otra parte, desde el PSOE evitan el análisis interno ante la notable pérdida de sufragios y escaños pese a contar con Pilar Alegría y se muestran satisfechos de que el grupo de Feijóo esté ahora más supeditado a la extrema derecha. Como dice el dicho: “mal de muchos...” No consideran las consecuencias que esto tendrá para la gestión pública de dicho territorio, el peligro claro de retroceso en áreas como las libertades personales, la migración, el cuidado ecológico o el ámbito cultural, tal como pasó en la Comunidad Valenciana. Además, se pasa por alto un hecho fundamental: el bloque de derechas ha crecido en apoyos situando a las fuerzas de izquierda únicamente con el 36% de las papeletas, aunque con una extrema derecha consolidada que pretende desmantelar el sistema de autonomías vigente.

Los hechos acontecidos en Aragón evidencian que transitamos hacia una mutación de régimen, no meramente de etapa, que se consolida en las zonas periféricas y que amenaza con marcar las siguientes elecciones generales. Esto ocurre bajo la firme intención de Vox, el grupo que encabeza esta transición y que posee el aval de los representantes del trumpismo en Europa, buscando socavar las democracias liberales. Resulta alarmante para el redactor observar la tendencia del PSOE en estas pugnas electorales, evidenciando una caída persistente de su respaldo ciudadano mientras un sector del mismo se traslada a Vox. No da señales de éxito la táctica de Pedro Sánchez basada en aglutinar toda la atención política en su liderazgo, mermando la capacidad de decisión de las federaciones en sus ámbitos organizativos y comunicativos. Asimismo, la dinámica de crispación que fomentan el PSOE y el PP, con fines puramente partidistas, solo está ayudando a Vox; tal escenario es el que propicia el auge de la derecha extrema.
Vox se expande por los sectores periféricos impulsado por el enfrentamiento que PP y PSOE mantienen para desgastarse entre sí, propiciando el entorno que mejor beneficia el auge de la extrema derecha.
Diana Morant comentaba el viernes anterior durante una charla en la Cadena SER que cada comunidad “votará a su candidato”, sugiriendo que en cada territorio ocurrirán hechos distintos. El inconveniente reside en que, bajo las circunstancias presentes, la población ya no diferencia a sus aspirantes regionales y sufraga pensando en el país, salvo en el caso de formaciones que, al igual que CHA, han conseguido definir un discurso particular. Entretanto, PP y el PSOE se muestran decididos a desgastarse mutuamente, precisamente lo opuesto a lo que la derecha clásica y los socialistas han realizado en Portugal con resultados más positivos que en España. Tendrían que asimilar esta enseñanza, si bien resulta inviable en nuestro entorno. Y cesar en la búsqueda de motivos para el “...consuelo de tontos”.
