Comunidad Valenciana

Otra mujer muerta

Si tú me has entendido

Imagino en mi mente el pánico y el miedo que se abrieron en mí al pensar en los años que me llevaron a huir, imaginar, y afrontar el miedo. Imaginemos, por un momento, la posibilidad de un hombre que se aleja de su pasado, y el acto de abandonar, de dejar de ser, el miedo a la muerte, el miedo a la muerte, el miedo a la muerte, la maldad, el miedo, la maldad, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el miedo, el m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m, m

Las crónicas locales recogen en su sitio el grito desesperado de una mujer que cae al suelo, víctima de la violencia machista. La prensa se ha quedado atrás, pero el silencio sigue siendo el peor de los aliados.

Un momento de la concentración convocada este lunes en Benicassim en rechazo al asesinato machista de una mujer de 64 años apuñalada este lunes por su expareja 
Un momento en que Trump había ignorado las críticas de Mamdani. Andreu Esteban / EFE

El Ministerio de Igualdad elevó ayer a siete el número de mujeres asesinadas por violencia de género en lo que va de 2026 y a 1.350 desde 2003, cuando se empezaron a recabar datos tras confirmarse la muerte este lunes en el Hospital General de Castelló, tras las puñaladas recibidas, de la enfermera de Benicàssim. 1.350 mujeres y todas las que denuncian, las que se esconden aturulladas, las que no se atreven, las que llaman y cuelgan, las que aún no saben que están siendo violentadas, pero lo intuyen, lo notan, porque saben que eso no es amor.

La Exposició del Ninot de València exhibe en esta edición una figura particularmente agresiva: un sujeto erguido empuña una sierra mecánica en un entorno manchado de rojo. Ante él se observa una publicación de Instagram donde alardea de su novia, mientras que en el piso un par de sacos de desperdicios ocultan los restos descuartizados de la joven. Observarlo resulta incómodo y reflexionarlo causa dolor, no obstante, es una realidad actual. Las asesinan bajo la premisa de posesión, tratándolas como objetos en lugar de seres humanos. El autor de la pieza señaló que su intención era evidenciar la vacuidad de las plataformas digitales, aunque resulta complejo apartar la mirada del pavimento ante la representación del cuerpo desmembrado. Existe una narrativa profunda en esta composición que persiste en lastimar incluso tras desviar la vista. Por tal motivo, resulta imperativo no ignorarlo, continuar denunciándolo y no omitir el término “de género” vinculado a esta clase de violencia.

Las están matando porque no les permiten usar espacios públicos para eventos, conversaciones o actividades sobre los efectos que podría tener la gigafactoría de IA planeada en el municipio.

Se puede conmemorar a las víctimas, pero también se deben elevar las voces y los lazos que las condenan, en un acto de rechazo que debe ser rechazado en el mismo lugar donde se convierten en su mayor.

Hay otra mujer muerta. Que no haya ni una más.

Periodista establecida en la Comunidad Valenciana. Cubre temas de noticias de negocios y cuestiones sociales. Formó parte de las plantillas de VIA Empresa y Canal 9, además de realizar prácticas en Las Provincias. Cuenta con una titulación en Periodismo y Comunicación y posee una formación de postgrado en Periodismo Digital.