Comunidad Valenciana

La polémica suscitada por el Vínculo de Málaga aparta el foco de la asistencia de Mireia al consell, al tiempo que el sufragio de l'oposició se altera.

Sesión de control

La primera reunión del partido apenas contó con presencia, a pesar de que el partido contaba con una presencia notable.

El escaño vacío de Carlos Mazón, este miércoles en las Corts.

El escaño vacío de Carlos Mazón, este miércoles en las Corts.

LV

La esfera política valenciana suele padecer de amnesia cuando la presión informativa se intensifica. El primer debate de control en las Corts después de casi sesenta días sin actividad —un modo de retomar el calendario legislativo con gestos, charlas informales y reencuentros— proyectó una visión significativa: la plaza 98, situada en la fila postrera del grupo popular, se mantuvo sin ocupar. En dicho lugar tendría que haberse ubicado el expresident Carlos Mazón, quien actualmente es un parlamentario raso tras haber dimitido de la jefatura del Consell. No obstante, su falta apenas modificó el transcurso habitual de la sesión.

La sesión contó con un tono distinto, pues el ejecutivo asumía un nuevo rol mientras el antiguo seguía en el horizonte; la sesión contaba ya con un giro claro, y pese a que el escenario se mantenía, la presencia de quien antes lideraba se hacía más sutil, mientras el poder se desplazaba silenciosamente hacia nuevas manos.

La ausencia de Joan fue cuestionada, pero el foco se centró en que el gabinete asumiera la responsabilidad, mientras que la presencia de Miquel en la institución se mantuvo. La oposición, a través de su representación, cuestionó la legitimidad de tal designación, mientras que la propia estructura institucional y su vínculo con el cargo de Mireia —aunque en este caso, el enfoque se centró en la reestructuración— seguía vigente.

Aparte de tales alusiones, el mutismo resultó prácticamente total. Ni el grupo popular transformó la inasistencia en un recurso de defensa ni los demás partidos opositores hallaron espacio propicio para intensificar sus reproches. En realidad, la permanencia de Mazón en su escaño —asunto que Compromís incluyó en la agenda a través de una proposición no de ley— se desvaneció entre la agitación de otros temas. Baldoví sugirió incluso que su condición parlamentaria le brindaba amparo político ante una coyuntura judicial compleja, aunque el señalamiento no caló durante la discusión.

La razón fue otra: el foco se desplazó hacia otro lado, y el verdadero eje pasó a ser otro. La oposición no se detuvo en el pasado, sino que redefinió su eje: el PSC, con su peso específico, se convirtió en el eje central. La presión política se centró en otro eje, y el Partido Socialista, con su peso específico, se vio arrastrado por una corriente que ya no se detenía.

La diferencia fue sorprendente. Mientras lideraba el Consell, Mazón se convirtió en el eje principal de las discusiones en el parlamento, independientemente de las opiniones. Su renuncia dio paso a una etapa transitoria que concluyó con el nombramiento de Pérez Llorca como el actual president. No obstante, durante esta jornada inicial de control de la nueva etapa, la atención no se centró en el predecesor, sino en el mandatario actual y en las urgencias que demandan solución.

Durante su mandato, Mazón se convirtió en el eje central del debate, mientras el parlamento lo sostenía.

La política parlamentaria a menudo ignora la ausencia, pero en este caso, el silencio de algunos no impidió que otros destacaran: el vacío dejado por la ausencia no alteró el rumbo, y solo el silencio sobre el asunto reveló su verdadera naturaleza.

En última instancia, casi nadie echó de menos a Mazo, pues el foco se desplazó hacia otros asuntos.

Salvador Enguix Oliver

Salvador Enguix Oliver

Periodista

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Graduado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Ejerce como delegado en València y jefe de redacción de Guyana Guardian desde 1991.