Vecinos de Alicante debaten sobre su
Política local
Los barrios convocan a la protesta vecinal

Fotografía de una manifestación realizada el 11 de diciembre en Alicante para exigir el comienzo del parque central.

Solo en la Universidad de Alicante (UA) hay más de 30.000 estudiantes. Si uno se toma la molestia de acercarse a cualquier grupo de los muchos que se forman cada mañana en el campus, descubre que la mayoría de ellos han oído hablar del escándalo de adjudicación irregular de viviendas de protección pública de Playa de San Juan, que todos sin excepción deploran; para ellos es, además, un tema muy sensible, dado que observan el acceso a una vivienda como una de las mayores dificultades a las que se enfrentan ya o se enfrentarán pronto.
No obstante, una cantidad mínima de personas acudió al acto reivindicativo que 80 asociaciones organizaron la tarde del miércoles ante el Ayuntamiento de Alicante, no por discrepar con el planteamiento, sino sencillamente porque no tuvieron conocimiento del evento.
Apenas una mínima cantidad de jóvenes acudió a la manifestación de protesta que 80 asociaciones organizaron el miércoles.
La polémica ha provocado la desarticulación de una oficina municipal, la de Urbanismo, esencial en el presente, ya que posee la tarea de formular el Plan General de Ordenación Urbana de Alicante, decisivo para el crecimiento de la localidad, dado que la normativa vigente es de 1987. En ese marco se llevó a cabo ayer por la tarde una charla guiada por el urbanista José Ramón Navarro Vera acerca de la participación civil en épocas de cambio. Carlos Gómez Gil -sociólogo y docente de la UA- y Carmen Sánchez Brufal, exedil y representante de la agrupación 'Unir Alacant', iniciaron la sesión detallando la trayectoria del activismo social, surgido en los 70 en los distritos periféricos, los constantes desatendidos de la ciudad.
Desde entonces, cuando la oposición ciudadana logró evitar que en la actual Vía Parque se construyera una autovía que hubiera sobrevolado tres barrios, han sido numerosos los proyectos que la movilización social ha detenido: la urbanización de Rabasa, el palacio de congresos en la ladera del Benacantil, Puertoamor -junto a la playa de la Almadraba-, los silos de cemento y macrodepósitos del puerto... Y son varias las reivindicaciones que se mantienen vivas gracias a esa actividad, como la retirada de las vías del litoral sur, la creación del Parque central, o el intento de convertir el viejo cine Ideal en un edificio de uso público.
Gómez Gil denunció la deriva del actual equipo de Gobierno, presidido por el Luis Barcala (PP), que a su juicio se ha dedicado a “desmantelar y despreciar la participación ciudadana”, además de “blanquear a la extrema derecha”. Instrumentos de participación ciudadana, como por ejemplo el Consejo de Sostenibilidad, o no se convocan o se hace con muy poca frecuencia.
El experto en sociología de la UA sostiene que la urbe atraviesa una fase desordenada de masificación turística, ha dejado de lado toda preocupación vinculada al cambio ecológico y presenta una brecha social creciente. Frente a la hegemonía de los intereses financieros, en la que se percibe el entorno urbano como un espacio mercantil y un escenario abierto para los grupos inversores y las compañías de construcción, instó a esforzarse por rescatar los mecanismos jurídicos de intervención ciudadana, luchar con el fin de que el consistorio cumpla con sus obligaciones y actualizar los métodos de resistencia.
Gómez Gil instó a esforzarse por restablecer las instancias jurídicas de intervención y actualizar los métodos de combate.
En esa línea, Carmen Sánchez Brufal recordó que “votar es necesario, pero no es suficiente” y que la administración tiene “la obligación de facilitar la participación”. Para ella, es necesario “que cada uno haga lo que pueda; todo vale”. Es útil lo que llamó “poner el cuerpo” -acudir a protestas como la del miércoles, por ejemplo-, pero también otras actividades que tienen utilidad, “el activismo digital, organizar fiestas”, o el trabajo de presentar recursos legales y luchar en los despachos, que es costoso pero imprescindible y, a menudo, eficaz.

