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Ana Galán, psicóloga: “Para los jubilados, rutinas como levantarse a la misma hora o estar activos ayudan a regular la energía y el ánimo”

Jubilación

Comprender y afrontar la pérdida de identidad tras la jubilación para recuperar un propósito vital

Ana Galán, psicológa

Ana Galán, psicológa

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La jubilación no solo implica dejar de trabajar, para muchas personas, supone también perder el marco de referencia que durante décadas les ayudó a definirse y sentirse valoradas. Este cambio profundo puede generar desconcierto e incluso la sensación de que la vida carece de propósito.

“Al jubilarse, muchas personas sienten que pierden parte de su identidad y aparecen sentimientos de inutilidad”, explica la psicóloga Ana Galán. En esta entrevista, la experta nos ayuda a comprender cómo se produce este cambio, por qué afecta tanto al sentido de uno mismo y qué estrategias pueden aplicarse para recuperar un propósito vital. Además, señala las emociones clave que conviene reconocer, tanto si se atraviesa personalmente esta etapa como si se acompaña a alguien cercano.

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JubilaciónTosh Lubek

¿Por qué la jubilación afecta la identidad?

¿Cómo influye la pérdida de identidad laboral y los cambios de rol en su bienestar emocional?

El trabajo no solo aporta ingresos, sino identidad, reconocimiento y estructura. Al jubilarse, muchas personas pierden ese marco y deben redefinirse. Por ejemplo, durante la Navidad, cuando el valor social se asocia a la familia y la actividad, esta pérdida se vive con mayor intensidad. Pueden aparecer sentimientos de inutilidad o de estar “fuera de lugar”. No es un problema individual, sino una consecuencia habitual de los cambios de rol que acompañan a la jubilación.

¿Qué papel juega la rutina y el ritmo diario en la manera en que los jubilados experimentan este proceso?

La rutina actúa como un sostén emocional silencioso. Cuando se rompen horarios y hábitos, el ánimo suele resentirse. Mantener un ritmo básico, hora de levantarse, salidas al exterior, comidas y contactos, ayuda a regular la energía y el estado de ánimo. La previsibilidad reduce la rumiación y aporta sensación de control. Cuidar la rutina protege el bienestar.

Emociones que surgen tras la jubilación

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JubilaciónGetty Images

¿Qué señales muestran que su malestar no es un fallo personal, sino un proceso psicológico natural?

La tristeza que aparece en momentos concretos, comidas familiares, recuerdos, canciones, suele indicar una reacción emocional normal al contexto. También lo son la nostalgia, la comparación con el pasado o la sensación de vacío tras perder rutinas. Estos cambios reflejan un proceso de adaptación a una nueva etapa vital, no una debilidad personal. El malestar suele fluctuar y disminuir cuando hay actividad o contacto significativo. Reconocerlo como algo humano reduce culpa y aislamiento.

¿Qué cosas pequeñas del día a día pueden marcar una gran diferencia en cómo se sienten?

Los pequeños gestos repetidos importan más que los grandes planes. Levantarse a una hora similar, salir a la calle con luz natural, moverse un poco cada día o mantener una breve conversación programada pueden cambiar mucho cómo se vive la jornada. También ayuda combinar una actividad agradable con otra que tenga sentido personal. No es cuestión de “tener ganas”, sino de hacer primero y sentir después. 

La constancia en lo pequeño suele proteger más el ánimo que los eventos puntuales. El sentimiento de “no encajar”, no habla de falta de valor, sino de un cambio de identidad aún en proceso. Tras la jubilación, los roles se transforman. No se “sobra”: se está aprendiendo a ocupar un lugar distinto. El sentido no siempre viene de grandes funciones, sino de presencias sencillas y significativas. Dar tiempo al reajuste, evitar comparaciones y crear nuevos rituales ayuda. La integración no suele llegar esperando, sino participando de forma realista y gradual.

Estrategias para reconstruir la identidad y el sentido tras la jubilación

¿Qué necesitan realmente las personas jubiladas que sienten tristeza o vacío, más allá de la compasión?

Más que compasión, necesitan sentido, estructura y vínculo real. La jubilación reduce de golpe rutinas y roles que organizaban la vida diaria. No basta con “acompañar”: es clave ofrecer oportunidades para sentirse útiles, conectados y con un propósito concreto. Actividades sencillas, horarios básicos y relaciones significativas ayudan más que los mensajes bienintencionados. El bienestar no surge de la lástima, sino de recuperar un lugar propio en el día a día.

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¿Qué estrategias o actividades pueden adoptar para aprovechar mejor el tiempo libre?

Lo más eficaz es combinar actividad, sentido y realismo. Planificar días con tareas concretas, paseos, pequeños proyectos, encuentros breves, ayuda a evitar el vacío. No se trata de ocupar todo el tiempo, sino de darle forma. Iniciar acciones aunque no haya motivación suele mejorar el ánimo después. Proyectos pequeños y terminables o voluntariado acotado pueden marcar la diferencia.

Desde fuera, ¿cómo pueden familiares o amigos acompañar de forma concreta a alguien que esté sufriendo tras la jubilación?

Acompañar no es forzar la alegría, sino ofrecer presencia y estructura. Propuestas claras y concretas ayudan más que frases genéricas. Preguntar, escuchar sin corregir y validar la emoción reduce la sensación de soledad. Dar un rol, por pequeño que sea, devuelve sensación de pertenencia. La clave está en estar disponibles sin invadir, y en sostener el contacto más allá de un solo día.

Judit González Pernías

Judit González Pernías

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Licenciada en Periodismo por la Universidad Internacional de Catalunya, con experiencia en SEO, y actualmente redactora de audiencias en Guyana Guardian. En mi tiempo libre creo contenido en redes sobre tendencias.