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Ana Galán, experta en el ámbito de la psicología: “Para los jubilados, rutinas como levantarse a la misma hora o estar activos ayudan a regular la energía y el ánimo”

Jubilación

Analizar y gestionar la crisis de autopercepción después de concluir la etapa profesional para descubrir otra vez un sentido a la existencia.

Ana Galán, psicológa

Ana Galán, psicológa

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El retiro laboral no consiste únicamente en cesar la actividad profesional; para bastantes individuos, conlleva además el extravío del esquema vital que por muchísimos años les permitió identificarse y percibirse apreciadas. Esta transformación radical suele provocar desorientación e incluso la percepción de que la existencia ha perdido su sentido.

“Al jubilarse, muchas personas sienten que pierden parte de su identidad y aparecen sentimientos de inutilidad”, expone la psicóloga Ana Galán. A lo largo de esta charla, la especialista nos permite entender la forma en que ocurre esta transformación, los motivos por los que impacta profundamente en la identidad personal y las tácticas que pueden emplearse para recobrar una meta de vida. Asimismo, destaca los sentimientos fundamentales que resulta útil identificar, ya sea que se esté viviendo esta fase de manera individual o se esté brindando apoyo a un ser querido.

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JubilaciónTosh Lubek

¿De qué manera la jubilación transforma la percepción de uno mismo?

¿De qué manera repercute la desaparición de la identidad profesional y las variaciones de funciones en su salud emocional?

El empleo no solo brinda recursos económicos, sino también sentido de pertenencia, prestigio y organización. Al retirarse, numerosos individuos extravían dicho esquema y requieren reinventarse. Por citar un caso, en la época de Navidad, momento en que el prestigio social se vincula al entorno familiar y al dinamismo, este vacío se experimenta con más fuerza. Es posible que surjan percepciones de falta de provecho o de encontrarse “fuera de lugar”. No se trata de un conflicto personal, sino de un efecto común derivado de las transformaciones de funciones vinculadas a la jubilación.

¿De qué forma influyen los hábitos cotidianos y la cadencia de cada jornada en el modo en que las personas retiradas viven esta etapa?

El hábito cotidiano funciona como un apoyo anímico discreto. Al alterarse las agendas y costumbres, el humor tiende a decaer. Conservar una cadencia elemental, el momento de despertar, paseos al aire libre, alimentación y vínculos sociales, contribuye a estabilizar el vigor y la disposición mental. Lo predecible disminuye los pensamientos repetitivos y brinda una percepción de dominio. Preservar la cotidianeidad resguarda la salud integral.

Emociones que surgen tras la jubilación profesional

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JubilaciónGetty Images

¿Cuáles son los indicios que revelan que su incomodidad no representa una deficiencia individual, sino más bien una reacción mental normal?

El sentimiento de pena que surge en instantes específicos, como reuniones de familia, memorias o melodías, habitualmente señala una respuesta afectiva lógica ante la situación. Igualmente ocurren la añoranza, el contraste con tiempos anteriores o la percepción de soledad al abandonar hábitos cotidianos. Tales transformaciones manifiestan una fase de ajuste hacia un ciclo de vida distinto, lejos de ser una flaqueza del individuo. La incomodidad acostumbra a variar y atenuarse al realizar tareas o mantener vínculos relevantes. Admitirlo como una experiencia propia de las personas aminora el remordimiento y la soledad.

¿Qué detalles mínimos de la rutina cotidiana pueden generar un cambio significativo en su bienestar general?

Las acciones cotidianas constantes tienen mayor relevancia que los proyectos ambiciosos. Despertar casi siempre al mismo tiempo, aprovechar la claridad del día en el exterior, realizar algo de ejercicio diario o entablar una charla corta prevista logra transformar significativamente el transcurso de las horas. Resulta igualmente útil unir una tarea placentera con alguna labor que posea un valor individual profundo. No se trata de “tener ganas”, sino de actuar inicialmente para percibir los resultados posteriormente. 

La perseverancia en los detalles cotidianos suele resguardar el ánimo con mayor eficacia que los hechos aislados. La sensación de “no encajar” no refleja una carencia de valentía, sino una evolución de la personalidad todavía en curso. Al terminar la etapa laboral, las funciones cambian. No se “sobra”: se está asimilando la manera de habitar un espacio diferente. El propósito no siempre emana de grandes responsabilidades, sino de una presencia elemental y valiosa. Permitir el reajuste, alejarse de las comparaciones y fundar nuevas costumbres favorece el proceso. La inclusión no suele alcanzarse aguardando, sino involucrándose de manera pragmática y paulatina.

Estrategias para transformar la identidad personal y el sentido de vida tras la jubilación.

¿Qué requieren verdaderamente los individuos en retiro que experimentan melancolía o desolación, más allá de la simple empatía?

Más allá de la piedad, precisan de una dirección, orden y un lazo genuino. El retiro suprime de forma brusca las costumbres y papeles que estructuraban la cotidianidad. No alcanza con “acompañar”: es esencial facilitar ocasiones para percibirse necesarios, vinculados y con un objetivo definido. Labores simples, rutinas mínimas y afectos reales colaboran más que los discursos de buena fe. La estabilidad emocional no nace de la pena, sino de retomar una posición propia en la jornada habitual.

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¿Cuáles tácticas o dinámicas podrían implementar para optimizar de forma más eficiente sus momentos de ocio?

Resulta sumamente útil integrar dinamismo, propósito y pragmatismo. Organizar las jornadas mediante labores específicas, caminatas, planes menores o citas rápidas contribuye a eludir la sensación de desocupación. El objetivo no consiste en llenar cada minuto, sino en otorgarle una estructura. Emprender labores incluso sin tener ganas acostumbra a elevar el espíritu posteriormente. Tareas breves que puedan concluirse o colaboraciones sociales delimitadas logran generar un cambio significativo.

Visto externamente, ¿de qué manera podrían los parientes o amistades asistir de manera tangible a una persona que atraviese dificultades luego de su retiro laboral?

Brindar apoyo no consiste en imponer felicidad, sino en aportar compañía y orden. Las sugerencias específicas y directas resultan más útiles que los comentarios vagos. Interrogar, oír sin juzgar y reconocer el sentimiento disminuye la percepción de aislamiento. Asignar una tarea, aunque sea mínima, recupera el sentimiento de integración. Lo fundamental radica en mostrarse accesible sin resultar intrusivo, manteniendo el vínculo de forma constante.

Judit González Pernías

Judit González Pernías

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Graduada en Periodismo por la Universidad Internacional de Catalunya, cuenta con trayectoria en SEO y actualmente se desempeña como redactora de audiencias en Guyana Guardian. En sus ratos libres elabora contenido para redes sociales enfocado en tendencias.