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Ana Iglesias, madre de 10 hijos a sus 52 años: “En nuestra habitación dormimos 5, en una cama de 1,80 m y una cuna de colecho”

Una familia más que numerosa

La mamá desmonta la idea de la maternidad desbordada y explica cómo el miedo del primer hijo pesa más que la logística de una familia numerosa

Ana Iglesias junto a su familia, meses antes de que naciera la última incorporación de 'Los Iglesias', que ha visto la luz hace apenas algunas semanas

Ana Iglesias junto a su familia, meses antes de que naciera la última incorporación de 'Los Iglesias', que ha visto la luz hace apenas algunas semanas

Cuando Ana Iglesias dice que tener diez hijos es más fácil que tener solamente uno, lo hace con total sinceridad, como quien se explica a sí misma algo que ha ido entendiendo con los años después de haber pasado por todas las etapas posibles de la maternidad, una detrás de otra y sin pausas largas.

Porque a sus 52 años Iglesias es madre de diez hijos y creadora del canal de YouTube, Una locura de familia, donde desde hace años comparte, junto a su marido, escenas de su vida cotidiana: cómo se organizan, cómo se reparten los espacios, cómo resuelven el cansancio y qué decisiones toman cuando ser 12 en casa es ya una forma de vida. No habla desde la nostalgia ni desde el discurso idealizado, sino desde una experiencia sostenida en el tiempo, construida a base de repetición, adaptación y renuncias pequeñas.

Una familia más que numerosa

El primer hijo fue la etapa más difícil

Cuando mira atrás, el recuerdo más duro no está asociado a los últimos nacimientos, sino al primero. “Con el primer hijo estaba completamente desbordada”, explica. No por falta de ganas, sino por falta de experiencia. Cada gesto se convertía en una alarma: si dormía, si respiraba, si comía. Todo parecía urgente y definitivo. Aquella etapa, marcada por el cansancio y la sensación constante de no llegar, es la que hoy le sirve de contraste para explicar por qué, paradójicamente, el número de hijos no siempre multiplica la dificultad.

Ana asegura que no es fácil criar a una familia tan grande, pero que si se quiere es posible
Ana asegura que no es fácil criar a una familia tan grande, pero que si se quiere es posiblelysmoyafotografia

Con el paso de los años, la maternidad dejó de ser un territorio desconocido. La experiencia, dice, lo cambia todo. Ya no hay miedo constante ni sensación de estar haciéndolo mal. “No pasas de hacer una tortilla a hacer diez de golpe”, explica. Los hijos no llegan todos a la vez. Llegan uno a uno, y con cada llegada la casa se reorganiza. El espacio, los horarios, las rutinas y hasta la manera de afrontar los problemas se ajustan de forma progresiva. Esa adaptación continua es, para ella, la clave.

Otro de los aspectos que más llama la atención a quienes siguen sus vídeos es la relación entre los hermanos. En su casa, los niños no viven aislados ni reclaman la atención adulta de forma constante. “Cuando solo hay uno, te busca todo el tiempo. Cuando hay más, se acompañan”, explica. Se entretienen entre ellos, se observan, imitan comportamientos y aprenden a convivir. No se trata de que se críen solos, insiste, sino de que no todo pasa necesariamente por el adulto.

Una tortilla de patatas les hace más felices que algo elaborado

Ana Iglesias 

Esa convivencia incluye también pequeños gestos de ayuda cotidiana que a menudo generan debate. Ana habla con naturalidad de que un hijo mayor sujete al bebé un momento o le acerque algo mientras ella termina una tarea. No lo vive como una cesión de responsabilidades, sino como parte de la vida familiar. “Que un hermano te acerque un pañal no es un trauma”, resume. Para ella, cooperar no sustituye el cuidado, lo complementa.

La organización del descanso es otro de los temas que más comentarios despierta. En su casa, dormir solo no es una norma inamovible. Ana ha explicado cómo se distribuyen por las noches: en su habitación, una cama de 1,80 metros y una cuna de colecho acogen a cinco personas. Otros hijos comparten habitaciones amplias, con literas, escritorios y espacios comunes. “Mis hijos no quieren dormir solos, y no pasa nada”, afirma. La prioridad no es la individualidad, sino la sensación de seguridad.

Con tantos hijos las comidas son toda una odisea, pero la pareja ha aprendido a llevarlo con naturalidad
Con tantos hijos las comidas son toda una odisea, pero la pareja ha aprendido a llevarlo con naturalidadInstagram

La cocina es, quizá, el espacio donde la maternidad numerosa se muestra con menos romanticismo, y por eso hay platos que han sido directamente desterrados del menú familiar. Los canelones encabezan la lista. Enrollar decenas uno a uno convierte cualquier receta en una tarea interminable. Lo mismo ocurre con albóndigas, croquetas o empanadillas caseras. En su casa, la practicidad manda. “Una tortilla de patatas les hace más felices que algo elaborado”, cuenta.

Una familia más que numerosa

Educar también es enseñar a participar

Esa misma lógica se aplica a celebraciones y comidas especiales. No hay mesas desbordadas ni menús pensados para impresionar. La comida se prepara teniendo en cuenta que son niños, muchos de ellos pequeños, y que la sencillez funciona mejor que la sofisticación. “Lo importante es que estemos todos juntos y tranquilos”, repite. El resto es secundario.

Ana también habla abiertamente de las críticas. De quienes cuestionan que los hijos ayuden en casa o compartan espacios. Su respuesta es directa: educar también es enseñar a participar. Asumir pequeñas tareas, explica, refuerza la autonomía y la autoestima. No se trata de cargar responsabilidades adultas, sino de formar parte de una estructura común. Una visión que no siempre encaja con el discurso dominante, pero que en su casa se sostiene desde la práctica.

La pequeña Daniela, que tiene apenas un mes, ha sido la última en incorporarse a la familia
La pequeña Daniela, que tiene apenas un mes, ha sido la última en incorporarse a la familiaInstagram

Lejos de presentar su experiencia como un modelo, Ana insiste en que cada familia es un mundo. Por ello, no pretende convencer ni marcar un camino, pero sí lanza una idea que repite a menudo, y es que muchas de las dificultades asociadas a la maternidad tienen más que ver con la presión, el miedo y la soledad que con el número de hijos. “Con el primero estás más sola de lo que crees”, resume. Por eso, para ella, su familia es una aventura constante y eso es lo que hace que la vida sea mejor y más divertida. 

Joel Sáez Vargas

Joel Sáez Vargas

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Graduado en la Universitat Internacional de Catalunya y con un máster de periodismo deportivo cursado en UPF Barcelona School of Management he trabajado durante estos años en proyectos de redacción, cobertura de eventos y creación de contenido para redes sociales. Actualmente en el equipo de Audiencias de Guyana Guardian.