Los jubilados pueden retrasar el deterioro cognitivo y la neuropsicología tiene la clave: “Tener hobbies activa la memoria, la atención y la creatividad”
Jubilación
Dalia Areli Rodríguez es psicóloga y neuropsicóloga clínica, formada en la Universidad Mondragón (campus Querétaro, México) y especializada en regulación emocional, ansiedad y bienestar psicológico

Foto de Julia Vivcharyk en Unsplash

Los hobbies son más que un entretenimiento, son actividades que nos conectan con el disfrute y el bienestar. Dalia Areli Rodríguez es psicóloga y neuropsicóloga clínica, formada en la Universidad Mondragón (campus Querétaro, México) y especializada en regulación emocional, ansiedad y bienestar psicológico. Según la experta, mantener estos pasatiempos a lo largo de la vida no solo nos hace sentir bien, sino que también protege nuestra salud mental.
A menudo no somos plenamente conscientes de cuánto influyen los hobbies en nuestro bienestar. Muchas personas viven tan centradas en el trabajo, la familia o la rutina diaria que acaban olvidando qué les apasiona y les hace felices. Salir a correr, pintar un cuadro, leer o visitar museos son planes que con frecuencia quedan en segundo plano bajo la idea de “ya lo haré en otro momento”, y ese momento, repetido una y otra vez, termina por no llegar nunca.
Estudios como The Influence of Hobby Engagement on Cognitive Function in Older Adults, recuerdan que dedicar tiempo a lo que más nos gusta, es un factor significativo y modificable para mantener la salud cognitiva en la edad adulta. Como subraya Dalia Areli Rodríguez, cuidar y sostener estas actividades a lo largo de la vida nos ayuda a mantener no solo el disfrute diario, sino también nuestra salud mental y cognitiva a largo plazo.
¿Por qué son importantes los hobbies durante la jubilación?
Desde la neuropsicología y la psicoterapia, la jubilación representa una transición vital significativa que impacta tanto en la estructura del tiempo como en la identidad personal. Al finalizar la etapa laboral, muchas personas experimentan la pérdida de roles, rutinas, metas externas y reconocimiento social, lo que puede generar sentimientos de vacío, desorientación o disminución del sentido de propósito.

Incorporar nuevos hobbies permite reorganizar el tiempo con significado, establecer nuevas rutinas y mantener un nivel adecuado de estimulación cognitiva y emocional. Estas actividades favorecen la activación de funciones cognitivas como la atención, la memoria y la planificación, al mismo tiempo que previenen el aislamiento social, uno de los principales factores de riesgo para la depresión y el deterioro cognitivo en la adultez mayor.
Mantener los hobbies va más allá del ocio.
Exacto. Los hobbies cumplen una función psicológica esencial: actúan como un puente entre el hacer y el ser. Permiten que la persona se reconecte con intereses propios, curiosidad, creatividad y disfrute, más allá de la productividad laboral. Desde la psicoterapia, observamos que este proceso facilita una reconstrucción más flexible de la identidad, fortalece la autoestima y promueve una vivencia más saludable y activa del envejecimiento, favoreciendo la conexión con la vida y con los demás.
El aprendizaje de nuevas habilidades activa redes cerebrales distribuidas, incluyendo áreas del hipocampo, la corteza prefrontal y regiones asociadas a la planificación
¿Qué beneficios cognitivos se observan cuando los jubilados adoptan nuevas actividades?
Cuando una persona jubilada aprende algo nuevo o se involucra de manera activa en una actividad distinta a las habituales, se estimulan múltiples funciones cognitivas clave, entre ellas la memoria (especialmente la memoria de trabajo y la memoria episódica), la atención sostenida y selectiva, la flexibilidad cognitiva y la creatividad. Estas funciones son esenciales para la adaptación al cambio y el mantenimiento de la autonomía en la vida diaria.

Desde la neuropsicología, este proceso favorece la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para reorganizarse funcional y estructuralmente mediante la creación y el fortalecimiento de nuevas conexiones neuronales, incluso en edades avanzadas. El aprendizaje de nuevas habilidades activa redes cerebrales distribuidas, incluyendo áreas del hipocampo, la corteza prefrontal y regiones asociadas a la planificación y la toma de decisiones.
Estas actividades contribuyen a regular la respuesta al estrés
Además, las actividades novedosas requieren resolución de problemas, toma de decisiones y adaptación constante, lo que mantiene al cerebro en un estado de desafío cognitivo saludable. No se trata únicamente de “ejercitar la memoria” de forma mecánica, sino de sostener al cerebro en modo aprendizaje, lo cual contribuye a enlentecer el deterioro cognitivo, mejorar la eficiencia cognitiva y promover un envejecimiento cerebral más activo y funcional.
¿Qué impacto emocional y psicológico suponen?
Los hobbies tienen un impacto significativo en la regulación emocional y la salud psicológica de las personas mayores. Diversos estudios muestran que la participación regular en actividades placenteras se asocia con una disminución del estrés, una reducción de síntomas de ansiedad y depresión, y un aumento del bienestar subjetivo y la satisfacción con la vida. Desde una perspectiva neuropsicológica, estas actividades contribuyen a regular la respuesta al estrés al disminuir la activación sostenida del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, lo que reduce los efectos negativos del cortisol sobre el cerebro.
Los hobbies ofrecen espacios de disfrute sin exigencia ni evaluación, lo que permite a la persona reconectarse con el placer por el simple hecho de hacer
¿Qué ocurre a nivel emocional cuando estas actividades se mantienen en el tiempo?
Desde la psicoterapia, observamos que los hobbies activan los circuitos de recompensa cerebral, especialmente aquellos mediados por la dopamina, lo que favorece la experiencia de placer, motivación y curiosidad. Este efecto resulta especialmente relevante en la adultez mayor, una etapa en la que muchas personas enfrentan pérdidas significativas, como el rol laboral, cambios en la salud o reducción de redes sociales, que pueden impactar la autoestima y el estado de ánimo.
Asimismo, los hobbies ofrecen espacios de disfrute sin exigencia ni evaluación, lo que permite a la persona reconectarse con el placer por el simple hecho de hacer, sin la presión de producir o rendir. Esto favorece la autocompasión, la aceptación y una relación más amable consigo mismo. En conjunto, estas actividades no solo mejoran el estado emocional, sino que también fortalecen la sensación de equilibrio psicológico, propósito y conexión con la vida cotidiana, actuando como un importante factor protector de la salud mental en la vejez.
La práctica de nuevos hobbies, ¿puede actuar como factor de protección frente al deterioro cognitivo asociado a la edad?
La evidencia científica sugiere que sí. La práctica regular de nuevos hobbies puede actuar como un factor de protección frente al deterioro cognitivo asociado a la edad, principalmente a través del fortalecimiento de la reserva cognitiva. Este concepto hace referencia a la capacidad del cerebro para compensar los cambios neurobiológicos propios del envejecimiento mediante el uso eficiente y flexible de sus redes neuronales.

¿Hasta qué punto estos beneficios pueden traducirse en una protección real?
Si bien los hobbies no garantizan la prevención absoluta de enfermedades neurodegenerativas, diversos estudios indican que pueden retrasar la aparición de síntomas cognitivos, disminuir la velocidad del deterioro y reducir su impacto funcional en la vida diaria. Las personas que mantienen una participación activa en actividades cognitivas, sociales, físicas o creativas tienden a conservar por más tiempo su autonomía, capacidad de adaptación y desempeño cotidiano.
Los hobbies promueven la neuroplasticidad, estimulan múltiples dominios cognitivos y favorecen la activación de redes cerebrales alternativas
¿Qué mecanismos cerebrales explican este efecto protector de los hobbies?
Desde la neuropsicología, se sabe que los hobbies promueven la neuroplasticidad, estimulan múltiples dominios cognitivos (memoria, atención, funciones ejecutivas) y favorecen la activación de redes cerebrales alternativas, lo que permite al cerebro compensar posibles déficits. Desde la psicoterapia, además, estas actividades fortalecen la regulación emocional, el sentido de propósito y la conexión social, factores que también influyen de manera indirecta en la salud cognitiva.
En conjunto, un cerebro activo, estimulado y emocionalmente conectado envejece de forma más saludable. Por ello, la incorporación de hobbies significativos se considera una estrategia no farmacológica clave para promover un envejecimiento cognitivo más funcional y con mejor calidad de vida.

