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Violeta Acedo, psicóloga: “Los padres creen que más juguetes harán felices a los niños, pero puede afectar a su concentración y paciencia”

Regalos

Hablamos con la psicóloga para que nos cuente cómo influye el exceso de estímulos en la concentración y la paciencia de los niños

Violeta Acedo

Violeta Acedo

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Pasada la llegada de Papá Noel y a nada para que lleguen los Reyes, en muchos hogares ya se acumulan los juguetes. Pero, ¿realmente cuántos son necesarios para los niños y su desarrollo? ¿Les hacen más felices o el exceso puede tener efectos inesperados?

Para resolver estas dudas hablamos desde Guyana Guardian con la psicóloga Violeta Acedo (@violetaacedo.psicologia). La experta nos explica cómo los regalos influyen en la paciencia, la concentración y la relación de los niños con lo que reciben, y qué tipo de obsequios fomentan la creatividad y las emociones positivas.

¿Cómo afecta recibir demasiados regalos a la paciencia y la tolerancia a la frustración de los niños?

Cuando un niño recibe demasiados regalos, de manera habitual, el cerebro se acostumbra a la gratificación inmediata. Esto dificulta el aprendizaje de la espera, del deseo y de la tolerancia a esa frustración. Cuando algo no es “ahora”, “ya”. Estos son habilidades emocionales clave que un niño debe adquirir en su desarrollo evolutivo. Los padres creen que más juguetes harán felices a los niños, pero eso puede afectar a su concentración y paciencia.

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RegalosGetty Images/iStockphoto

Si todo llega rápido y en abundancia, el niño tiene menos oportunidades de experimentar esos procesos naturales como anticipar o gestionar el no. A largo plazo, esto puede traducirse en una menor paciencia y mayor irritabilidad cuando las cosas no ocurren al ritmo que han aprendido, que es inmediatamente o en un periodo muy corto de tiempo.

¿Qué impacto puede tener el exceso de juguetes en la atención y la concentración?

En un entorno con demasiados estímulos, suele generarse el efecto contrario al esperado. En lugar de fomentar el juego se dificulta la concentración, porque cuando hay muchos juguetes disponibles, el niño cambia continuamente de uno a otro sin profundizar en ninguno. Es una estimulación constante. Desde la psicología del desarrollo, sabemos que menos estímulos favorecen un juego más sostenido, creativo y simbólico que es lo que necesitan los niños. El exceso puede llevar a una atención más dividida y dispersa con ello una menor capacidad para mantener el interés en una sola actividad.

Esto parece que no tiene mucha importancia en el momento presente, pero a largo plazo cuando el niño se convierte en adolescente o en adulto, genera una baja tolerancia a la frustración y necesita que todo sea de inmediato y como él o ella quieren. Porque no han aprendido a esperar. Esto también puede estar bajo la influencia de cuando a un niño se le dan regalos y juegos para que no “moleste”. Creemos que si el niño está inmerso en una pantalla, por ejemplo, y entretenido, los adultos tienen más tiempo para hacer otras actividades, pero esto no beneficia en absoluto a esos niños.

¿Puede influir en la gratitud y la relación con los objetos recibir muchos regalos?

Sí. Cuando los regalos son muy frecuentes y/o en cantidad tienden a perder el valor emocional, el objeto deja de ser algo especial y se convierte en algo esperable e incluso impuesto en muchas ocasiones.

Esto no significa que el niño sea desagradecido, sino que no ha tenido espacio para construir el valor del objeto, que es la gratitud que se desarrolla cuando hay escasez, relativamente hablando, significado ante ese objeto y un vínculo emocional con lo recibido. Lo que viene siendo la ilusión por un regalo. Deja de tenerse cuando continuamente hay muchos regalos o en exceso.

¿Qué efectos puede tener a largo plazo asociar felicidad con objetos?

Si un niño aprende que la felicidad viene principalmente de recibir cosas, es decir, de algo material y externo, puede desarrollar una relación más superficial con el bienestar, porque busca fuera lo que debería construir también desde dentro. Aquí ya hablamos de la propia identidad, donde se forja la personalidad y el carácter del niño que va a tener mucho que ver con estas primeras experiencias en su infancia.

A largo plazo, esto puede influir, como he dicho anteriormente en la época de la adolescencia y la adultez en: mayor dificultad para disfrutar de lo que ya se tiene, tendencia a aburrirse con facilidad, asociar un malestar y necesidad al consumo, irritabilidad cuando no tengo lo que…

¿Qué tipo de regalos fomentan habilidades, creatividad o emociones positivas?

Los regalos más beneficiosos suelen ser esos que favorecen el juego abierto (no tienen una única forma de utilizarse), estimula la creatividad y la imaginación, se adaptan a la edad y momento evolutivo del niño (de ahí que hagamos caso a los consejos de “EDAD PARA 5+” que viene en los juguetes), invitan a la interacción con otros niños, es decir, juego compartido.

Un ejemplo de todo esto puede ser libros, juegos simbólicos, construcciones, material creativo como dibujo, arcilla, pintura, experiencias compartidas o tiempo de calidad con los otros, simplemente jugando en un parque.

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RegalosGetty Images

¿Cómo se puede equilibrar la cantidad y calidad para que los regalos sean significativos?

Un buen criterio es que como adulto nos preguntemos “¿este regalo aporta algo al desarrollo, disfrute o vínculo del niño?”. No se trata de prohibir regalos, sino de reducir la saturación y aumentar el significado. Por ejemplo, pocos regalos bien elegidos y presentados con calma. Esto suele ser mucho más valioso que muchos regalos recibidos de golpe.

¿Existen estrategias concretas para que los niños disfruten de regalos sin excesos?

Algunas estrategias prácticas para que los niños disfruten más y se evite la sobreestimulación incluyen entregar los regalos de forma escalonada, en lugar de todos a la vez, guardar algunos para otros eventos y rotar los juguetes disponibles, por ejemplo, entre amigos o primos. También es recomendable acompañar el momento del regalo con presencia y juego colaborativo, en lugar de entregarlo y dejar que el niño juegue únicamente de manera independiente. Todo esto ayuda a prolongar el disfrute y a que la experiencia sea más significativa.

¿Qué consejo práctico daría a los padres?

El consejo principal es dar ejemplo. Los niños aprenden más de lo que ven y escuchan que de lo que se les dice a ellos directamente. No se trata de demonizar los regalos, ni de generar culpa en las familias, sino de acompañar a los niños desde la moderación, el ritmo y la relevancia afectiva de lo que reciben. 

Por ejemplo: poner palabras al cuidado de los objetos, agradecer juntos lo que se recibe, evitar usar regalos como regulación emocional constante o validar emociones sin resolverlas siempre con cosas materiales. Porque valorar no se enseña desde la escasez rígida, sino desde el equilibrio entre límites, presencia y conexión emocional.

Judit González Pernías

Judit González Pernías

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Licenciada en Periodismo por la Universidad Internacional de Catalunya, con experiencia en SEO, y actualmente redactora de audiencias en Guyana Guardian. En mi tiempo libre creo contenido en redes sobre tendencias.