El narcisismo, en sus diferentes formas, puede ser muy complicado y, en muchas ocasiones, muy dañino dentro de una relación de pareja. Las personas narcisistas suelen ver su a pareja como una herramienta para alimentar su propio ego, más que como un ser igual en la relación. Esto puede llevar a dinámicas desequilibradas, donde la manipulación emocional y la búsqueda de atención y validación sean constantes. Aunque a veces, este comportamiento se disfraza de confianza o encanto, y las consecuencias para la pareja son muy negativas.
Pareja
La psicóloga Andrea Vicente, experta en relaciones de pareja, ha definido en varias ocasiones el narcisismo como un patrón persistente de grandiosidad y una falta significativa de empatía. Lo que choca continuamente con una relación saludable. “Las conductas narcisistas pueden ser muy desgastantes para quienes rodean a la persona. En las relaciones de pareja pueden generar una dinámica de control y dependencia emocional, donde la otra persona se sienta constantemente invalidada o minimizada”, explica.
“En la familia, las relaciones tienden a volverse conflictivas, con una falta de comunicación efectiva y una constante necesidad de destacar por encima de los demás. En las amistades, es común que las relaciones sean superficiales y basadas en la conveniencia, ya que el narcisista tiende a buscar vínculos que refuercen su imagen y no que aporten reciprocidad emocional”.
Es común que la persona narcisista intente controlar a su pareja o entorno a través de la manipulación emocional
Tal y como detalla la psicóloga, existen una serie de señales de alerta a las que se debe prestar especial atención. “Algunas son la idealización inicial excesiva, seguida de críticas constantes o devaluación. Es común que la persona narcisista intente controlar a su pareja o entorno a través de la manipulación emocional, haciendo que los demás duden de sus propias percepciones”, apunta.
También pueden sugerir sentimientos de culpa injustificados, la necesidad de justificar constantemente sus acciones y la sensación de que nunca es suficiente para satisfacer las expectativas de la persona narcisista. “Si una relación provoca una pérdida de autoestima y la sensación de estar caminando sobre “cáscaras de huevo”, es una señal clara de manipulación emocional”, sentencia la psicóloga.
Cómo proteger la salud emocional
Lo más importante para proteger la salud emocional y el bienestar en una relación con una persona narcisista es establecimiento límites claros y manteniéndolos con fuerza. “La persona debe aprender a priorizar su bienestar emocional y no ceder ante las manipulaciones o exigencias desmedidas del narcisista. Buscar apoyo en amigos, familiares o profesionales de la salud mental es clave para mantener la perspectiva y no perderse en la dinámica de la relación”, explica Vicente.
También es fundamental que las personas trabajen la autoestima y aprendan a reconocer sus propios valores y necesidades, “sin depender de la probación de la persona narcisista”.
Fotografía de un hombre junto a su mujer y su madre
El tratamiento del narcisismo es un proceso complejo, ya que en la mayoría de casos la persona narcisista no reconoce ni admite que tiene un problema. “La evidencia indica que el porcentaje de éxito es bajo, con tasas que no suelen superar el 10%. La falta de autoconciencia y la resistencia al cambio hacen que el proceso terapéutico sea largo y difícil”, comenta.
“Sin embargo, cuando existe un compromiso real, la terapia cognitivo-conductual y la terapia basada en la mentalización pueden ayudar a la persona a identificar sus patrones de pensamiento y comportamiento, y a desarrollar una mayor empatía. Aun así, es un proceso que requiere mucha paciencia, tanto por parte del terapeuta como del paciente, y en muchos casos, los cambios son limitados”, apunta la psicóloga Andrea Vicente.
