Rocío Rengifo, psicóloga: “Un niño no recordará cuántos pueblos visitó en Semana Santa, sino si su madre estaba siempre enfadada o si se rieron juntos”
BIENESTAR
La psicóloga invita a reflexionar sobre cómo aprovechar las vacaciones como un tiempo de descanso, desconexión y aprendizaje para toda la familia

Rocío Rengifo, psicóloga especializada en terapia de familia, terapia de grupo, terapia cognitivo conductual y trastornos en niños y adolescentes

Las vacaciones de Semana Santa llegan como un respiro para niños y adultos tras varias meses trabajando sin descanso desde Navidad. Quince días para romper la rutina, para cambiar los horarios, disfrutar en familia y, por qué no, quizá viajar. Pero, ¿qué pasa con los niños cuando el segundo trimestre del curso no ha ido tan bien?, ¿se debe premiar igual el esfuerzo que la apatía?, ¿debes poner límites también en vacaciones? Estas son algunas preguntas que seguro rondan la cabeza de muchos padres, y la psicóloga Rocío Rengifo lo tiene claro: descanso, sí, pero con orden, estructura y conciencia educativa.
“Romper la rutina no es el problema, el problema es perder totalmente el sentido de los límites”, afirma Rengifo en una entrevista que ha concedido a Radio Televisión de Ceuta. Y es que, aunque los niños necesitan desconectar y disfrutar con los amigos fuera de su rutina, también es necesario tener una estructura, aunque sea menos estricta que la habitual. Modificar horarios no significa eliminar los anteriores, se puede dormir más, improvisar... Todo suma, según la psicóloga, si hay equilibrio.

Todo se complica cuando hay suspensos sobre la mesa, aunque Rengifo lo deja muy claro: “Si tú vas a trabajar, tu hijo estudia. No hay recompensa sin esfuerzo. No se trata de castigar, sino de enseñar que cada acción tiene una consecuencia. Y si no se alcanzaron los objetivos, toca asumir la responsabilidad. Aunque estemos en la playa, aunque haya excursiones previstas: Por la mañana se estudia, después se disfruta”, explica.
Pero, ¿y qué pasa con los niños que sí han aprobado y han rendido en el colegio? Tampoco carta blanca. Rengifo insiste: “Aprobar es cumplir con su obligación, no una razón para hacer lo que quieran. Se puede relajar el ritmo, sí, pero no desaparecer las normas. Horarios, tareas básicas y límites deben mantenerse, porque el orden no solo ayuda a los padres”, apunta, porque el orden reduce rabietas, mejora la convivencia y baja el
Vamos a ir a ver, yo qué sé, Toledo, Sevilla o Disney, lo que quieran, y no hay que verlo todo. No hay que buscar las vacaciones perfectas
Además, en tiempo de vacaciones hay otro tema que suele traer discusiones y malestar con los hijos: las pantallas, una de las grandes trampas de estas fechas y de la época estival. Los niños y adolescentes tienden a cambiar el día por la noche, con muchas horas frente a las consolas, redes o videojuegos, y tal como apunta la psicóloga, el cerebro se satura y el ánimo se altera, y es justo ahí cuando los vínculos familiares se resiente. “Dormir mal, estar más irritable y perder el contacto con la realidad se vuelve una rutina, y una rutina nada saludable”.
Por tanto, las vacaciones perfectas no son las que acumulas actividades, ni las que llenan el álbum de fotos. Realmente lo son las que fortalecen el vínculo emocional con nuestros hijos. “Un niño no recordará cuántos pueblos visitó, sino si su madre estaba siempre enfadada o si se rieron juntos”, resume. El tiempo de calidad es lo único que queda cuando los días pasan.
Porque, al final, estamos criando a los adultos del futuro. Y si hoy premiamos la pasividad, la desorganización o el ‘me da igual’, mañana tendremos jóvenes desmotivados, sin objetivos, sin resiliencia. El descanso es vital, pero también lo es enseñarles que en la vida hay momentos para todo: para el juego, para el esfuerzo y, sobre todo, para aprender que las vacaciones no son huidas, sino una oportunidad para educar con otra mirada y para restablecer lazos aún más fuertes con las personas que más te quieren y te apoyan.

Quince días de vacaciones no significan quince días de descontrol, los hijos también necesitan estructura en Semana Santa
“Cuanto más te presiones, peor tiempo de calidad tienes, porque tú ya vas predispuesto, vas alterado, no tienes esa paciencia, te preguntan tres veces y saltas, que es normal, porque cuando todo el mundo está tenso, salta antes, pero en un periodo de vacaciones hay que bajarse el ritmo”, apunta.
Al final, lo que realmente dejará huella en la memoria de nuestros hijos no serán los lugares ni las fotografías, serán las experiencias compartidas. El equilibrio está en encontrar un punto intermedio entre el descanso y la conexión emocional. Disfrutar de esos días juntos, con risas y menos estrés, es lo que realmente marcará la diferencia en la relación con los hijos. Porque más allá de los planes y destinos, lo que realmente importa es el tiempo que pasarás con ellos, sin distracciones, creando recuerdos que perduren en su corazón mucho después de que la Semana Santa haya terminado.