Gabor Maté, médico: “Vivimos en una sociedad cuyo valor es el éxito individual, pero el mensaje que transmitimos a los niños es que no importan”
Educación
El especialista recuerda que somos seres sociales, por lo que los métodos de crianza actuales van contra natura

El médico canadiense Gabor Maté, experto en trauma infantil, habla de los métodos de crianza actual.

En las últimas décadas, los métodos de educación y crianza han evolucionado hacia un modelo donde la independencia y la autonomía personal del niño parece que priorizan por encima del sentido de comunidad y pertenencia, como se hacía en épocas pasadas. Un enfoque que viene claramente influido por el funcionamiento de la sociedad actual, basado en las dinámicas modernas de productividad,éxito e individualismo.
El objetivo es claro desde la más tierna infancia: cada individuo debe valerse por sí mismo desde pequeño. Sin embargo, este tipo de crianza tiende a debilitar los lazos afectivos y el sentido de colectividad que históricamente han sido esenciales para el desarrollo humano. La infancia, en su naturaleza más profunda, necesita del contacto, la ayuda y la guía constante de los adultos que les rodean para florecer emocional y socialmente.

Así lo afirma Gabor Maté, médico y especialista en trauma infantil, que explica en el podcast High Performance que los métodos de crianza actuales siguen una configuración totalmente opuesta a la pretendida por la naturaleza. “Vivimos en una sociedad cuyo valor implícito -e incluso explícito- es el valor individual, el progreso y el éxito. En cuanto ponemos el éxito en el individuo, olvidamos que somosseres relacionales”, explica el médico.
“Cuando vuelves al trabajo pronto para enseñarles a tus hijos una ética en el trabajo, lo que realmente les estás demostrando es que no te importan”, sentencia el experto. “Si te importaran, no te importaría tanto tener éxito en el trabajo a toda costa y habrías estado disponible todas esas noches, para recogerles. Los niños están programados para la conexión con sus padres; literalmente, sus cerebros están diseñados para ello”

Maté: “Si solo entendiésemos las necesidades básicas de los niños diríamos que el valor máximo es su bienestar, pero trabajamos para lo contrario”
El experto explica cómo los métodos de crianza del pasado se basaban en una estructura comunitaria en la que la familia extendida, los vecinos e incluso el entorno social participaran en el crecimiento del niño. Criar no era una tarea exclusiva de los padres, sino un acto compartido, donde el niño se sentía acompañado y sostenido por una red de vínculos sólidos.
El individualismo actual rompe con esa lógica natural de interdependencia. La crianza moderna, centrada muchas veces en la autosuficiencia y el rendimiento, puede generar niños más inseguros emocionalmente y adultos más desconectados de sus comunidades.

“En el sistema actual ignoramos que el niño necesita constantemente el contacto físico y emocional”, insiste Maté. “Por eso el pánico está en su cerebro toda la vida”.
“No trabajamos por lo que predicamos. El valor máximo es el bienestar y la felicidad de los niños, pero trabajamos por el mayor éxito laboral para tener más y más cosas. Esta sociedad no valora la vida joven. Seguimos diciendo que los jóvenes son el futuro, pero no nos comportamos de esa manera”.