Bienestar

Sonia Díez, educadora: “Si María Montessori levantara la cabeza, vería que su método se ha convertido en una marca comercial”

Educación

En los últimos años, el método Montessori resuena con fuerza entre los centros educativos,  aunque que no todos los centros que dicen seguirlo lo hacen de forma rigurosa

Sonia Díez, educadora

Sonia Díez, educadora

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Elegir colegio es una de las decisiones más importantes que marcarán el futuro de los hijos. La mayoría de padres tienen en cuenta principalmente factores como la ubicación del centro, los idiomas, las etapas escolares que ofrece o la relación entre alumnos y profesores. En los últimos años, el método Montessori resuena con fuerza, especialmente en infantil y primaria. Muchos colegios aseguran aplicarlo y algunos incluso lo incorporan a su propio nombre. Sin embargo, varias voces expertas advierten de que no todos los centros que dicen seguir esta metodología lo hacen de forma rigurosa y que, en la práctica, muchas decisiones familiares se toman más desde la emoción que desde el conocimiento real del proyecto educativo.

Así lo explica la educadora Sonia Díez, quien subraya que el método Montessori nació con un objetivo muy concreto y profundamente pedagógico. Lo ha explicado recientemente durante su visita al pódcast El Sentido de La Birra.

Niños en una guardería
Niños en una guarderíaGetty Images/iStockphoto

Díez recuerda que este método educativo fue desarrollado por la médica italiana María Montessori, que trabajó con niños que tenían privaciones sensoriales y dificultades de aprendizaje. Ante la imposibilidad de aprender a través de la lectoescritura tradicional, Montessori diseñó materiales muy estructurados que permitían a los alumnos comprender conceptos abstractos —como el peso, el tamaño o la cantidad— mediante la experiencia práctica directa y la manipulación de objetos. El método no era una filosofía difusa, sino una propuesta precisa, con materiales, tiempos y progresiones muy claras.

Dentro del mundo Montessori hay colegios muy buenos y colegios muy malos

Sonia Díez

Educadora

Con el paso de los años, la educadora explica que la palabra Montessori se ha convertido en una especie de sello comercial debido al éxtio de la metodología y su enfoque respetuoso con el ritmo del niño. El término no está protegido de forma estricta. A diferencia de otras metodologías con certificaciones obligatorias o controles centralizados, cualquier centro puede utilizar el nombre sin aplicar necesariamente todos sus principios. Por este motivo hoy conviven centros que aplican el método con rigor y profundidad con otros que lo utilizan como reclamo, sin respetar sus fundamentos o solo practicarlo de forma superficial. El problema no es la existencia de colegios mejores o peores, sino la falta de información real que reciben las familias.

Según la educadora, en muchos casos existe un interés implícito en que los padres no comprendan del todo qué hay detrás de determinadas palabras. Cuando preguntan por la metodología, reciben respuestas vagas, cargadas de términos atractivos pero poco concretos, que dificultan una evaluación crítica del proyecto educativo. “Hay un interés porque el padre no se entere muy bien y cuando tú preguntas y te contestan la metodología no sé qué, no sé cuándo, tienes que hacer como cuando vas al banco a por algo”.

Cuando decimos que somos un país peor educativamente, no tenemos argumentos reale

Sonia Díez

Educadora

Ante esta falta de claridad, la elección del colegio acaba pareciéndose, en palabras de Díez, a una decisión basada en impresiones personales. Si el equipo directivo transmite cercanía, si las aulas “tienen buena pinta”, si otros padres parecen personas afines, la sensación general es positiva y se toma la decisión. No es raro escuchar razonamientos del tipo “me ha caído bien la directora” o “me imagino a mi hijo aquí”. Estas percepciones, aunque humanas y comprensibles, sustituyen con demasiada frecuencia a un análisis pedagógico real.

La educadora insiste en que los centros deben entregar un ideario claro y comprensible a los padres de forma obligatoria, ya que las familias tienen derecho a saber qué modelo educativo hay detrás del colegio al que llevarán a sus hijos, qué tipo de aprendizaje se promueve y qué papel juegan alumnos y docentes en el aula. El problema aparece cuando, pese a disponer de esa información, la decisión final se apoya casi exclusivamente en factores subjetivos.

Díez señala que cuando se afirma que España es uno de los países con peor nivel educativo de Europa, rara vez se hace con datos sólidos
Díez señala que cuando se afirma que España es uno de los países con peor nivel educativo de Europa, rara vez se hace con datos sólidosAna Jiménez / Propias

Esta forma de elegir y de establecer prejuicios de los centros y sistema educativo no solo afecta al método Montessori, sino al sistema educativo en general. Díez señala que cuando la gente afirma que España es uno de los países con peor nivel educativo de Europa, rara vez se hace con datos sólidos. Más bien se trata de una percepción colectiva alimentada por comparaciones superficiales y por la idealización de lo que ocurre fuera. Se habla desde el complejo y desde el desconocimiento, no desde un análisis profundo de lo que funciona y lo que no.

Para Sonia Díez, el reto no está en demonizar metodologías ni en ensalzar otras, sino en promover una cultura educativa más informada. “Cuando afirmamos que somos uno de los países con peor nivel educativo de Europa, o que nuestro método, nuestro enfoque o nuestro sistema es inferior, en realidad no contamos con argumentos sólidos. Lo decimos desde el complejo y desde el desconocimiento, porque tendemos a pensar que lo que viene de fuera es, por definición, mejor que lo nuestro”.

La educadora concluye que elegir colegio no debería ser un acto impulsivo ni una decisión basada únicamente en sensaciones agradables, sino un proceso consciente, crítico y fundamentado. Solo así las familias podrán tomar decisiones alineadas con lo que realmente necesitan sus hijos y no con modas o etiquetas que, en muchos casos, esconden realidades muy distintas.

Anna Calpe Garcia

Anna Calpe Garcia

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Periodista en el equipo de Audiencias de Guyana Guardian. Antes, en el equipo de Redes Sociales. Graduada en Periodismo y Comunicación Corporativa por la Universidad Ramon Llull.