Bienestar

Alex Ballester, fisioterapeuta: “Ir a que te pongan corrientes y te den un masajito no es rehabilitación. Hay que ser parte activa del proceso”

Actitud

El readaptador deportivo denuncia también el aumento de lesiones graves en el fútbol base y lanza un aviso: “Quizás hay que empezar a entrenar más el cerebro” 

El osteópata advierte de que la mentalidad marca la diferencia entre una recuperación completa y una recaída constante

El osteópata advierte de que la mentalidad marca la diferencia entre una recuperación completa y una recaída constante

Una lesión grave lo cambia todo. Cambia la rutina, el humor, los planes y, muchas veces, la manera en la que uno se enfrenta al día a día. De repente el cuerpo se detiene y muchos confían en que el tiempo, el reposo o unas sesiones de rehabilitación lo solucionen casi de forma automática. Como si bastara con acudir a consulta, tumbarse en una camilla y dejar que el proceso avance solo. Pero la realidad suele ser bastante más compleja.

Cada vez más especialistas coinciden en una idea que a veces cuesta asumir: la recuperación no está determinada únicamente por el músculo dañado; también influyen, y mucho, la actitud y la implicación del paciente. Entre ellos está Alex Ballester, fisioterapeuta especializado en traumatología y deporte, osteópata y readaptador deportivo, y codirector de Kineosteo Sports Medicine.

En una entrevista para Guyana Guardian, y apoyándose en años de consulta y vestuario, lo cuenta con la naturalidad de quien ha visto demasiadas historias repetirse: “La diferencia entre recuperarse bien o quedarse a medias, la mayoría de las veces, está en la cabeza”.

Hay que ser parte activa del proceso; hacer ejercicio, implicarse y cambiar hábitos de vida

Alex Ballester

Fisioterapeuta

Ballester no lo plantea como una crítica gratuita, lo dice porque forma parte de su día a día en consulta: “Ir a que te pongan corrientes, calor y te den un masajito no es rehabilitación”. Sabe que la frase puede incomodar, pero insiste porque lo ve constantemente. “Hay que ser parte activa del proceso. Hacer ejercicio, implicarse, cambiar hábitos de vida. Siempre”.

En su consulta ha visto lesiones que avanzaban según lo previsto… hasta que la cabeza empezaba a jugar en contra. El miedo a recaer, la frustración por un mal entrenamiento, la ansiedad por volver antes de tiempo. “Hay que pensar que queda un día menos del proceso, no que llevamos uno más”, comenta. Y asumir que habrá días peores. “Eso no significa ir hacia atrás. Es parte del proceso biológico del tejido”.

“Hay que pensar que queda un día menos del proceso, no que llevamos uno más”
“Hay que pensar que queda un día menos del proceso, no que llevamos uno más”Jobkiero

No hay nada peor que normalizar un dolor; te cambia el carácter, el sueño y la vida

Alex Ballester

Fisioterapeuta

Otra idea que repite mucho tiene que ver con el dolor cronificado. “No hay nada peor que normalizarlo, convivir con él como si fuera lo que toca. Te cambia el carácter, el sueño y la vida”. Por eso habla de disciplina diaria, de pequeñas metas y de compromiso real con uno mismo. “Para estar mínimamente presentable físicamente hay que involucrarse, quererse y querer. Dormir bien, moverse, cuidarse. Si la gente hiciera eso, habría menos lesiones y menos enfermedades”.

Y, sobre todo, asumir que nadie puede hacerlo por ti. “Nosotros acompañamos, guiamos y medimos. Pero el protagonista es el paciente. Si no toma las riendas, el proceso se queda a medias”.

Lo de los tacos largos en césped artificial es criminal

Alex Ballester

Fisioterapeuta

Por otro lado, hay un asunto que le preocupa especialmente cuando habla del presente y futuro del deporte base: lo que está pasando en los campos de fútbol. En los últimos años han aumentado de forma preocupante las lesiones de ligamento cruzado anterior (LCA), una de las más graves en la rodilla. Y cada vez aparecen en edades más tempranas.

“Estoy viendo niños preadolescentes y adolescentes con lesiones que hace 15 años no eran habituales”, advierte. Parte del problema, explica, está en un detalle al que muchos no dan importancia: el calzado. “Que chicos y chicas jueguen en césped artificial con botas de tacos largos de césped natural es criminal”.

Según explica, la combinación de una superficie sintética y un agarre excesivo multiplica el riesgo en giros y cambios de dirección. “Las botas llevan unos códigos según el terreno. No están ahí por estética. Pero se menosprecia”, lamenta. Y da un paso más: “En los campos amateurs debería estar prohibido. Las federaciones, clubes y entrenadores deberían intervenir”. Para él, hablamos de prevención y de responsabilidad con la salud de los más jóvenes.

Quizás hay que empezar a entrenar más los cerebros

Alex Ballester

Fisioterapeuta

Paradójicamente, todo esto ocurre en un momento en el que la fisioterapia y la readaptación cuentan con más herramientas que nunca. Electromiografía de superficie para ver cómo se activa un músculo en un salto, ecografía para analizar el deslizamiento de los tejidos, dinamometría para medir fuerza y potencia al detalle.

“Cada año hay más lesiones musculares y más cruzados, pese a tener más tecnología y mejores tratamientos. Quizás hay que empezar a entrenar más los cerebros”
“Cada año hay más lesiones musculares y más cruzados, pese a tener más tecnología y mejores tratamientos. Quizás hay que empezar a entrenar más los cerebros”Getty Images/iStockphoto

“La tecnología nos ayuda muchísimo”, reconoce Ballester. “Podemos objetivar el estado funcional del paciente, comparar asimetrías, cuantificar la fuerza o la reacción”. El problema, a su juicio, no está en las máquinas.

“Cada año hay más lesiones musculares y más cruzados, pese a tener más tecnología y mejores tratamientos. Quizás hay que empezar a entrenar más los cerebros”. Con eso se refiere a algo que considera olvidado en muchos deportes: el entrenamiento neurocognitivo. “Se trabaja mucho el hardware (fuerza, potencia, carrera), pero poco el software”, señala.

Habla de visión, de sistema vestibular, de coordinación, de capacidad de reacción en contextos reales. “El cerebro tiene que automatizar de manera eficiente los gestos potencialmente lesivos”. Algunos deportes ya lo están incorporando, asegura, con buenos resultados. “En otros, como el fútbol, podría reducir mucho el tipo y número de lesiones”.

En resumen, más allá de la tecnología, los protocolos y las estadísticas, la recuperación sigue teniendo algo profundamente humano. Un cuerpo que sana, sí, pero también una persona que decide cómo afronta el proceso. Con miedo o con compromiso. Como espectador o como protagonista. Y en eso, insiste Ballester, “no hay atajos”.