Alex Ballester, readaptador deportivo, sobre la lesión de Lindsey Vonn en los Juegos Olímpicos de Invierno: “Era un riesgo totalmente innecesario y ha pagado el precio ahora”
Lesión
El fisioterapeuta y osteópata analiza la caída de la leyenda del esquí y explica por qué competir con una rodilla rota fue un “riesgo extremo”
La caída de Lindsey Vonn en Cortina d’Ampezzo abre un debate sobre los límites entre valentía y temeridad en el deporte de élite

Alex Ballester explica por qué la rodilla de Lindsey Vonn no era solo un problema físico

Lindsey Vonn, a sus 41 años, se lanzó al descenso femenino en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026 con la determinación de quien sabe que se enfrenta a sus últimos Juegos. Apenas unos días antes, había sufrido una grave ruptura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda en la Copa del Mundo, una lesión que normalmente exigiría meses de recuperación. Sin embargo, la leyenda del esquí decidió competir, apostándolo todo por un oro que ya se vislumbraba casi imposible.
Apenas 13 segundos después de la salida, el escenario se tornó trágico. En un salto, Lindsey perdió el equilibrio al engancharse con la bandera de una puerta y cayó violentamente. Sus gritos de dolor helaron la pista y silenciaron a los espectadores. La evacuación en helicóptero, seguida de atención médica urgente, marcó un final abrupto para un descenso que podía haberse convertido en uno de los momentos más memorables de los Juegos Olímpicos.
El público, los medios y sus compañeras de competición quedaron conmocionados. Lo que debería haber sido la despedida triunfal de una de las esquiadoras más laureadas de la historia se transformó en una escena de angustia y alarma, recordando a todos la delgada línea entre la heroicidad y la temeridad.
Ella sabía exactamente lo que estaba haciendo. Sí, era un riesgo innecesario, pero totalmente respetable
Para Alex Ballester, fisioterapeuta, osteópata y readaptador deportivo, co-director de Kineosteo Sports Medicine y especialista en lesiones traumatológicas y deportivas, la decisión de Vonn fue consciente, pero arriesgada. “Es un tema delicado. Estamos hablando de una deportista profesional, en sus últimas Olimpiadas, seguramente. Desde mi punto de vista, era un riesgo totalmente innecesario… y ha pagado el precio ahora”, explica Ballester para Guyana Guardian, quien ha trabajado junto a cirujanos traumatólogos, neurocirujanos y médicos deportivos.
Ballester subraya que Vonn era plenamente consciente del riesgo que asumía: “Ella sabía exactamente lo que estaba haciendo. Sí, era un riesgo innecesario, pero totalmente respetable. Conocía las posibles consecuencias”. “Esto nos sirve como ejemplo: incluso en el ámbito recreativo, hay pacientes que me dicen ‘si no me opero y me pongo fuerte…’, y yo les digo ‘¡déjate de tonterías!’. Hoy la evidencia es clara: hay que reconstruir el ligamento, integrarlo correctamente en el cuerpo y realizar una rehabilitación adecuada”, señala.

La lesión afecta tanto a la articulación como a la capacidad del cuerpo de moverse de manera segura
Ballester insiste en que la gravedad de la lesión va mucho más allá de la rodilla como estructura física. La clave está en el ligamento cruzado anterior, que, además de sostener la articulación, también envía información vital al cerebro para coordinar la respuesta muscular. “La gente piensa que es un problema de la rodilla…, pero es un ligamento que da mucha información al cerebro”, explica.
Por eso, asegura, la planificación es fundamental. “El paciente no tiene percepción de la posición de la rodilla en el espacio”, añade, mostrando por qué incluso atletas altamente entrenados pueden sufrir accidentes graves en situaciones de alta exigencia física. La lesión, dice, afecta tanto a la articulación como a la capacidad del cuerpo de moverse de manera segura.
Es mucho más rentable operarse que asumir el riesgo de no hacerlo
La lesión de Vonn ha requerido ahora una intervención quirúrgica seguida de una rehabilitación exhaustiva para recuperar la función de la rodilla. Ballester enfatiza que la cirugía es solo el primer paso: “Hay que cambiar ese sensor, ese ligamento… y hacer una muy buena rehabilitación”, remarca, recordando que el riesgo de nuevas lesiones sigue siendo alto si no se respeta este proceso.
El especialista subraya además que, hoy en día, la evidencia científica respalda la operación frente al riesgo de no hacerlo. “Si comparas grupos, es mucho más rentable operarse que asumir el riesgo de no hacerlo”, concluye, dejando claro que cada decisión médica y deportiva se basa en datos y experiencia, no en la intuición.
La caída de Lindsey Vonn evidencia lo delgada que es la línea entre el coraje y la imprudencia. Su valentía al competir con una lesión grave en sus últimos Juegos Olímpicos quedará tan marcada en la memoria como la desgracia que sufrió en Milán-Cortina. Para Alex Ballester, este episodio es también una lección sobre cómo funcionan el cuerpo y la mente, y sobre la importancia de la prevención y la rehabilitación en el deporte de élite.

