La experta en nutrición Julia Moreno señala que emplear
Alimentación
49?) -> "Claves de nutrición

Julia Moreno, nutricionista

“Hoy en día existe mucha más información que antes, pero no siempre es correcta”. La nutricionista Julia Moreno observa cómo la relación entre los adolescentes, las redes sociales y la alimentación se ha convertido en un tema de creciente preocupación para familias y especialistas.
En un contexto donde plataformas digitales marcan tendencias estéticas y promueven dietas milagro, batidos proteicos o cuerpos irreales, cada vez más jóvenes construyen su relación con la comida a partir de contenidos poco rigurosos. Un debate que se ha avivado tras la propuesta del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, con el objetivo de proteger su salud mental y emocional. Una medida que Moreno celebra y espera que entre pronto en vigor.
En conversación con Guyana Guardian, la nutricionista analiza los riesgos de la desinformación nutricional en redes sociales, el papel de la inteligencia artificial y su impacto en los jóvenes.

¿De qué manera impactan las redes sociales en el vínculo que los adolescentes mantienen con la comida?
Las redes sociales tienen una influencia enorme. Promueven cánones irreales de belleza y estilos de vida que muchas veces no reflejan la realidad. Por ejemplo, se idealiza la delgadez extrema en las chicas y el cuerpo musculado en los chicos. Los adolescentes consumen ese contenido constantemente y lo toman como referencia. El problema es que muchos cuerpos que aparecen en redes están retocados con filtros o han sido editados. Esto genera comparaciones constantes y frustración. El cuerpo necesita nutrientes y equilibrio, pero las redes promueven objetivos estéticos poco realistas que pueden resultar dañinos.
El organismo requiere nutrición y balance, no obstante, los medios sociales impulsan estándares de belleza inalcanzables que suelen ser peligrosos.
¿Qué mensajes nutricionales en redes crees que son más dañinos para los adolescentes?
Actualmente, se promueven mucho los batidos de proteínas, dietas extremas o soluciones rápidas. El mensaje implícito es que el cuerpo perfecto se consigue de forma rápida, cuando en realidad requiere tiempo, hábitos saludables y ejercicio equilibrado. También se transmiten ideas erróneas sobre eliminar grupos alimenticios completos o seguir dietas sin supervisión profesional. Esto puede provocar carencias nutricionales y problemas de salud.

¿Cree que hay mucha desinformación sobre nutrición en redes?
Muchísima. Hay influencers que dan consejos sin formación adecuada. La gente cree que por tener seguidores o presencia en redes son expertos, pero no siempre es así. Cada persona es diferente y, antes de recomendar una dieta, debería hacerse una analítica y una evaluación individual. Es verdad que existen principios básicos de nutrición, pero las necesidades varían según el organismo, la edad y el estilo de vida. Lo que funciona para uno puede no funcionar para otro.
Muchos confunden la popularidad en redes con
¿Considera necesario establecer una regulación más estricta sobre quién puede ofrecer consejos nutricionales en redes sociales?
Sí, sería importante exigir una titulación verificable. Hoy cualquiera puede decir que es nutricionista sin demostrarlo. Debería existir una forma clara de comprobar la formación y la credibilidad de quien da recomendaciones. Las redes pueden informar, pero también pueden perjudicar si difunden información incorrecta. Por eso, antes de escuchar cualquier recomendación, siempre recomiendo comprobar si la persona que la divulga tiene titulación oficial y número de colegiado. Las redes sociales no siempre permiten profundizar, pero conviene investigar antes de seguir consejos. La credibilidad es clave.
Tendría que haber un método evidente para validar la capacitación y la fiabilidad de la persona que brinda sugerencias en los medios sociales.
¿Ha observado un aumento en el número de personas que recurren a la inteligencia artificial para elaborar sus dietas?
En efecto, es algo cada vez más habitual. Gran cantidad de gente acude a la IA para saber qué ingerir o estructurar sus aportes nutricionales. Puede suministrar conocimientos generales de interés, aunque no reemplaza un análisis individual. Una IA no conoce las analíticas ni la trayectoria médica de un paciente. Por ello, si se realiza un detox o una variación en la dieta de calado, es fundamental contar con asesoramiento profesional para esquivar posibles complicaciones.

Tiene una hija adolescente. ¿Qué consejos le da sobre el uso de las pantallas y las redes sociales?
Le digo que las pantallas y las redes pueden hacer daño si no se usan con moderación. La luz azul afecta al descanso, por lo que es recomendable dejar los dispositivos al menos dos horas antes de dormir. Incluso yo, que trabajo con redes sociales, noto la dependencia: a veces coges el móvil por costumbre. Por eso intento establecer límites, especialmente los fines de semana, para desconectar. Mi hija ha pasado por situaciones de estrés importantes y problemas de salud, lo que me ha reafirmado en la importancia de cuidar la salud mental y reducir la exposición digital.
¿Cuáles indicios de alarma tendrían que vigilar los entornos familiares para identificar un vínculo nocivo de los jóvenes con su alimentación?
La educación empieza en casa. Si los padres tienen hábitos saludables, los hijos los imitan. Los niños aprenden por observación. Es importante observar cambios bruscos en la alimentación, rechazo a alimentos, obsesión por el peso o evitar comer en familia. También influye cómo se presentan los alimentos: si se introducen verduras de forma creativa, los niños se acostumbran al sabor sin rechazo. Muchas veces la apariencia visual influye. Un plato atractivo o alimentos camuflados en recetas pueden facilitar la aceptación.
Para terminar, ¿qué papel positivo pueden desempeñar las redes sociales en nutrición?
Las redes sociales pueden ser útiles, pero deben usarse con criterio. Es fundamental promover el pensamiento crítico, verificar las fuentes de información y priorizar la salud por encima de los estándares estéticos. La educación alimentaria empieza en casa, con el ejemplo. Los adolescentes necesitan aprender a cuidar su cuerpo, entender que cada organismo es diferente y que no existen soluciones rápidas. Y, sobre todo, no debemos olvidar que los niños deben ser niños: jugar, socializar y crecer en un entorno equilibrado.


