Longevity

“Tomar entre 3 y 4 tazas de café al día disminuye la mortalidad”: por qué el café es ahora un aliado para una longevidad saludable

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Los expertos indican que el consumo regular de esta bebida, junto con sus propiedades, puede contribuir a reducir el riesgo.

En adultos sanos, un consumo en torno a tres o cuatro tazas al día se asocia a menor mortalidad. 

En individuos sanos, el consumo de café se asocia con una reducción en el riesgo. 

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Pese a ser la segunda bebida más consumida del mundo, el café ha sido durante años algo parecido a un “sospechoso habitual”: se le atribuían arritmias, insomnio y dependencia, entre otras muchas cosas. Sin embargo, la evidencia apunta ahora a un cambio de paradigma: en adultos sanos, un consumo en torno a tres o cuatro tazas al día (algunos estudios hablan de hasta cinco) se asocia a menor mortalidad y a beneficios cardiovasculares y cognitivos. 

En un mundo donde el café se ha convertido en un pilar diario, su consumo se ha vuelto casi inseparable de la rutina diaria, y en países como Finlandia, donde se consume más por cápita, su presencia es casi un rito.

El doctor Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), lo tiene claro: “La toma de entre 3 y 4 tazas de café al día disminuye la mortalidad total y la mortalidad cardiovascular, y estos beneficios se observan de forma consistente también en población mayor, sin diferencias relevantes por edad”. 

Pero sus propiedades van más allá. El nefrólogo y miembro de la Sociedad Española de Nefrología Borja Quiroga subraya que el café tiene también “un papel analgésico, induce a la saciedad, reduce el riesgo de enfermedad de Parkinson y de deterioro renal. Hoy existen estudios que respaldan estos efectos, lo que obliga a revisar la imagen tradicional del café como sustancia perjudicial”.

Consumir entre tres y cuatro tazas de café al día se asocia con una reducción en el riesgo de mortalidad.

Ignacio Fernández Lozano 

Presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC),

Durante décadas se asumió que el café aumentaba el riesgo de arritmias o hipertensión. “Esta es otra cosa que también estaba ahí, como un mantra de que el café producía arritmias auriculares”, lamenta el doctor Fernández Lozano. Sin embargo, una investigación conocida como DECAF ha permitido desmitificar esta percepción. Y es que el café natural presenta propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antitrombóticas que podrían contrarrestar este efecto potencialmente dañino. Este ensayo clínico internacional (2021-2025) concluyó que los pacientes que mantuvieron el consumo de café presentaron menor reincidencia de fibrilación auricular que aquellos a quienes se retiró la bebida. 

“La hipertensión arterial —aclara el cardiólogo— es una de las principales causas de las arritmias, y esto puede pasar en alguien que normalmente no toma café y lo hace un día de manera aguda. Pero al tomador de café crónico, el café no le sube la tensión, y por eso probablemente predominen sus efectos beneficiosos y antioxidantes”. Los efectos adversos transitorios —como el aumento de la presión arterial— se observan sobre todo en personas que no consumen café de forma habitual y lo ingieren de manera aguda y en grandes cantidades. “Hay que eliminar la idea sobre la toxicidad de esta bebida”, añade el nefrólogo Borja Quiroga, que también recoge esta idea en el libro El reto es no envejecer.

Se debe eliminar la noción de que la bebida es dañina.

Borja Quiroga 

Nefrólogo

Los efectos adversos transitorios —como el aumento de la presión arterial— se observan sobre todo en personas que no consumen café de forma habitual. 
Los efectos transitorios, como el aumento de la presión arterial, suelen ocurrir en personas que consumen cafeína, especialmente si no están acostumbradas a ella. Vojtech petr

Los expertos señalan que los estudios recientes, al basarse en datos más precisos, revelan que el café puede no ser tan perjudicial como se creía, y que su consumo moderado puede coexistir con hábitos saludables, especialmente cuando se considera su efecto en el contexto general de la salud.

¿Y qué papel juega la cafeína?

El interés científico por el café se centra en gran medida en la cafeína y en los polifenoles, compuestos antioxidantes que pueden contribuir a reducir la inflamación y el estrés oxidativo. Una investigación de la Universidad de Harvard ha concluido que el consumo habitual de café con cafeína reduce el riesgo de sufrir declive cognitivo con la edad o Alzheimer. 

El máximo beneficio se ha observado con un consumo de unas tres tazas de café al día, pero solo si el café tiene cafeína. Una cantidad más elevada no ofrece protección adicional y el café descafeinado no muestra el mismo efecto cognitivo que el café con cafeína”. Ahora bien, “aunque el café descafeinado no tiene cafeína, sí que mantiene muchos otros componentes beneficiosos”, avisa el presidente de la Sociedad Española de Cardiología. Los expertos insisten en considerar el café como un alimento con compuestos bioactivos —polifenoles, minerales y otras sustancias— más allá de su efecto estimulante.

El café descafeinado conserva muchos de sus compuestos beneficiosos. 

Ignacio Fernández Lozano

Presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC),

Conserva, por ejemplo, una cantidad significativa de polifenoles, “que son un antioxidante de los más potentes”, —añade el doctor Fernández Lozano. Y contiene también micronutrientes como potasio, niacina o magnesio, tan de moda últimamente. “Sobre todo entre los deportistas —sigue el cardiólogo—, ya que se pierde mucho con el sudor. Lo que pasa es que ahora, como está de moda, posiblemente se tome más de lo que es necesario. Porque el magnesio no solo está en el café, está en muchos alimentos que tomamos. Y una dieta sana debería aportar todo el magnesio que necesitas”.

Otra de las características que se ha comprobado es que el café puede aumentar de forma modesta el gasto energético, lo que contribuye a la regulación del peso cuando se integra en un estilo de vida saludable. El presidente de la Sociedad Española de Cardiología explica que “si alguien no lo toma porque cree que no es un alimento sano, debería abandonar esa idea y empezar. Si no lo toma porque no le gusta, no creo que deba forzarse a tomarlo”.

También importa cuándo se consume.

Eso sí, no solo importa cuánto café se bebe, sino cuándo. Los análisis observacionales sugieren que el beneficio cardiovascular se concentra en quienes concentran el consumo por la mañana, frente a quienes lo distribuyen durante todo el día. El doctor Borja Quiroga avisa que “tan importante es tomar café como hacerlo a la hora debida, ya que por la tarde o por la noche se atenúa este efecto beneficioso sobre eventos cardiovasculares”. Un estudio publicado en el European Heart Journal sugiere que el momento del día en que se consume el café puede influir significativamente en sus beneficios para el corazón e indica que beber café por la mañana reduce un 31 % el riesgo de muerte cardiovascular en comparación con los no consumidores.

Consumido con moderación, el café se ha convertido en un aliado para la salud, más allá de sus anteriores preocupaciones.

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