Casa

Sara Domínguez, experta en orden: “Pasaba horas limpiando y ordenando mi casa de forma obsesiva; me sentía atrapada sin tiempo y energía para hacer nada más”

Hábitos obsesivos

La especialista en orden Sara Domínguez comparte su experiencia sobre sentir obsesión por la limpieza y por tener una casa siempre ordenada y cómo pudo salir del bucle

Sara Domínguez, experta en orden

Sara Domínguez, experta en orden

Durante mucho tiempo, la experta en orden y creadora de contenido, Sara Domínguez, vivió convencida de que el problema era ella. Pensaba que le faltaba organización, constancia o un mejor sistema para mantener su casa en orden. Esa creencia la llevó a pasar horas limpiando y ordenando los mismos espacios una y otra vez, en una dinámica casi obsesiva que acabó agotándola. Lejos de aportarle calma, su hogar se convirtió en una fuente constante de estrés: se sentía atrapada entre tareas domésticas interminables, sin tiempo ni energía para disfrutar de nada más.

Vivir en el exterior

Obsesión por la limpieza

Con el paso del tiempo, la experta en orden empezó a cuestionarse esa narrativa tan extendida de la “mala organización”. En sus redes sociales, concretamente Instagram, es donde cuenta cómo identificó el verdadero origen del problema: el exceso de cosas. Según explica, una casa llena de objetos exige una atención permanente y genera una sensación de carga constante. “No importa cuántas veces se ordene; cuando hay demasiado, el desorden siempre vuelve y la casa acaba marcando el ritmo de quien la habita”, relata.

No se trataba de lograr una casa estéticamente perfecta ni digna de una revista, sino de recuperar algo mucho más valioso: el tiempo

Sara Domínguez, experta en orden

Ese fue el punto de inflexión. Domínguez decidió cambiar el enfoque y simplificar tanto su hogar como los procesos asociados al orden. “No se trataba de lograr una casa estéticamente perfecta ni digna de una revista, sino de recuperar algo mucho más valioso: el tiempo”, cuenta en su Instagram. Al reducir lo que tenía y hacer más simples las rutinas, el mantenimiento dejó de ocupar el centro de su día a día.

Limpieza
LimpiezaXavier Cervera / Propias

El cambio, asegura, fue profundo. Hoy puede salir a pasear, disfrutar del ocio y reconectar con sus pasiones sin la culpa constante por dejar los platos sucios o no tenerlo todo impecable. La casa dejó de ser una obligación que reclama atención continua para convertirse en un espacio que acompaña, en lugar de exigir.

Para Sara Domínguez, la conclusión es clara y resume su experiencia con una frase que repite a menudo: “Una casa simple se gestiona sola, mientras que una casa compleja acaba gestionándote a ti”, aclara. Un mensaje que conecta con muchas personas que viven agotadas por el peso invisible del orden y que, como ella, creen que el problema está en su falta de disciplina cuando, en realidad, es el exceso lo que les roba la vida.