Guía para encontrar inspiración en 12 arquitectos japoneses que cuestionan las normas
Iconos
Figuras de renombre, autores célebres y audaces talentos en ascenso que integran iluminación, entorno natural y metodología en obras que cautivan y maravillan.

El Museo Tōyo Ito localizado en Omishima presenta los trabajos de un arquitecto japonés sumamente reconocido, galardonado con el premio Pritzker.

En Japón, la arquitectura no solo levanta estructuras: moldea ambientes, interpreta la luz y transforma la conexión con el entorno en una vivencia. Los arquitectos contemporáneos del país entablan un diálogo delicado entre tradición y modernidad, entre materiales de calidad y tecnologías de punta, entre el eco del tiempo y el flujo de la vida en cada recinto.
Esta selección reúne a doce creadores que redefinen los límites entre lo habitable y lo poético. Entre ellos figuran reconocidas personalidades, galardonadas con el premio Pritzker, junto a estudios más recientes que miran hacia adelante, vislumbrando una arquitectura japonesa que continúa renovándose con valentía y fineza. Sus proyectos —desde viviendas y restaurantes hasta museos y boutiques— muestran cómo la sensibilidad hacia la naturaleza, la proporción y la materialidad puede generar arquitectura que respira, que acompaña y que transforma la experiencia diaria.
Cada proyecto es una exploración de la luz, la geometría y la escala, un equilibrio entre la tradición japonesa y la innovación mundial
Aparte de las modas, cada propuesta representa un ensayo sobre la claridad, la estructura y el volumen, una búsqueda de balance entre las costumbres de Japón y la modernidad mundial. Descubrirlas por toda la geografía nacional significa penetrar en una dimensión donde el entorno no solo se llena, sino que se experimenta y se evoca. Una selección relevante para planificar una estancia en Japón.

1. JO NAGASAKA (Tokio)
El arquitecto, fundador de Schemata Architects, ha transformado la primera tienda internacional de la marca de fragancias neoyorquina Le Labo, en el barrio de Sibuya, en un manifiesto de artesanía contemporánea: expone el proceso de creación de perfume y reutiliza materiales para transmitir tiempo, oficio y ciudad

2. ARATA ISOZAKI (Nara)
El ganador del Pritzker 2019 proyectó el Nara Centennial Hall (1992-1998) al triunfar en una competición internacional. Esta obra interactúa con el próximo templo Todaiji (734 d.C.), donde su contorno redondeado sugiere los techos de antaño y la utilización de zinc con cerámica gris en el exterior evoca la tonalidad mate de las tejas tradicionales ibushi empleadas en otros monumentos históricos.

3. SOU FUJIMOTO (Ishigaki)
El arquitecto detrás del impresionante Gran Anillo de la reciente Exposición Universal de Osaka diseña Not a Hotel, una villa vacacional circular con techo jardín en la costa sureste de la isla de Ishigaki, prefectura de Okinawa, en el archipiélago de Yaeyama

4. TOYO ITO (Omishima)
Su propio museo, cercado por árboles de mikan y con vistas al mar, exhibe la obra de uno de los arquitectos japoneses más influyentes, ganador del Premio Pritzker y diseñador de la ampliación de la Fira de Barcelona y las torres Porta Fira. Son dos estructuras: una compuesta por poliedros de placas de hierro y otra, con techo abovedado y acabado plateado, ubicada en la región de Toyo, prefectura de Ehime.

5. JUNYA ISHIGAMI (Ube)
Inspirada en las galerías subterráneas, esta casa con restaurante es de un chef francés. El creador del pabellón de la Serpentine Gallery de 2019 diseñó un laberinto de hormigón moldeado que vació para formar una estructura que se hunde en el suelo y persigue la luz. “Quiero una arquitectura cuya pesadez crezca con el paso del tiempo”, pidió el chef a su amigo arquitecto.

6. YUKO NAGAYAMA (Osaka)
La arquitecta diseñó el restaurante Fujiya 1935, que evoca la naturaleza y la sencillez, sirviendo de escenario a los platos del chef Fujiwara, con dos estrellas Michelin. Su aforo máximo es de diez comensales. Una pared curvada guía a los invitados hacia el fondo del recinto, mientras los árboles del atrio dirigen la vista hacia el segundo piso. El revestimiento de yeso, más áspero en la base y cada vez más suave hacia arriba, refuerza la sensación de altura.

7. HIROSHI NAKAMURA & NAP (Chiba)
Ese arquitecto persigue una conexión natural entre arquitectura, naturaleza y cuerpo humano mediante un “diseño microscópico” inspirado en fenómenos naturales y sentimientos. Diseña obras fusionadas con la historia, la arquitectura y los jardines japoneses clásicos, como esta biblioteca subterránea construida en el lugar donde antes yacía una montaña de escombros.

8 TADAO ANDO (Osaka)
La Iglesia de la Luz es un clásico contemporáneo (1989) del arquitecto premio Pritzker 1995. Una arquitectura esquemática en la que la luz que atraviesa el hormigón se convierte en el elemento central. El edificio reemplaza una antigua estructura de madera y, con un presupuesto reducido, se diseña a partir de componentes fundamentales: suelo, muros, techo y aberturas.

9. KENGO KUMA (Shiga)
Villa Okubiwako funciona como un santuario en el que un máximo de 16 visitantes logran percibir el transcurso de las horas dentro de una arboleda de cedros junto al lago Biwa. Los muros internos, que siguen la inclinación de la techumbre, se encuentran cubiertos por tablones de madera con diseños irregulares que sugieren la cadencia espontánea del bosque de cedros. Obra de un proyectista que busca emplear elementos livianos y orgánicos con el fin de alcanzar una forma inédita de transparencia.

10. SANAA (Tokio)
La tienda de Dior diseñada por Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa (Pritzker 2010) es un ejemplo puro de minimalismo: un prisma de vidrio y metal cuya fachada controla la transparencia entre el interior y el exterior, ubicada en Omotesando, que, junto con Ginza, reúne una constelación de las marcas de moda más reconocidas y concentra, como en pocos sitios del mundo, destacadas firmas arquitectónicas japonesas e internacionales.

11. SHIGERU BAN (Tokio)
En la actualidad de Tokio, las instalaciones sanitarias de carácter público han pasado a ser obras menores de experimentación arquitectónica. Bajo esta premisa surge la propuesta de Shigeru Ban, el cual durante el 2020 proyectó un par de servicios higiénicos de cristal en el parque Yoyogi -específicamente en Yoyogi Fukamachi y Haru No Ogawa, dentro del distrito de Shibuya- como parte del programa The Tokyo Toilet. Mediante un sistema técnico que opaca las paredes vidriadas al bloquear la entrada, esta obra aborda dos preocupaciones fundamentales de la esfera pública: la higiene y la protección, redefiniendo a través de la claridad visual el vínculo entre la edificación y el entorno de la ciudad.

12. RIKEN YAMAMOTO (Fussa)
El ganador del Pritzker 2024, oriundo de Pekín y asentado en Japón tras la Segunda Guerra Mundial, analiza la sutil separación entre lo público y lo privado en sus obras, empleando muros de cristal y ambientes vinculados de forma orgánica. En el Ayuntamiento de Fussa, localizado a 50 kilómetros de Tokio, recurre al hormigón prefabricado amoldado al entorno para desarrollar una plaza abierta bajo una cubierta vegetal y dos edificios de oficinas despejadas, uniendo cohesión, rendimiento energético y claridad visual.
