Carlos Rubio, interiorista: “Si tuviera una cocina larga y estrecha, colocaría muebles altos en un lado y estanterías abiertas o módulos bajitos en el otro”
Interiorismo
Las cocinas de más de 20 años suelen necesitar cambios para que sigan siendo prácticas y estilosas. Así lo cuenta un interiorista

El interiorista Carlos Rubio expone los problemas y soluciones para las cocinas antiguas y pequeñas.

El interiorista Carlos Rubio siempre escucha entre sus clientes el clásico: “Necesito sitio para guardar las cosas, que ya no me caben los tuppers ni las sartenes”. Muchas viviendas, especialmente cuando la cocina es larga y estrecha, comparten el mismo problema: la falta de espacio. Los armarios y cajones parecen no ser suficientes para almacenar todo lo que uno necesita y así mantener en orden una estancia que, según el experto, debe ser bonita y funcional a partes iguales.
Las tendencias del 2026 favorecen las cocinas con personalidad, la mezcla de materiales y colores, dejando de lado los neutros para alzar las tonalidades 'joya'; y, sobre todo, está en auge el rincón “desayunador” o para el café. Rubio cuenta que lo que más le gusta de su cocina es el espacio de desayuno. Y puntualiza que desayunar los sábados por la mañana en la barra “es una maravilla”.
El experto ofrece en esta conversación con Guyana Guardian los trucos e ideas que toda cocina necesita para que cualquiera desee pasar más tiempo en ella por sentirla cómoda, acogedora y actualizada.

La cocina es el taller de la casa, no un museo
El día a día real de una familia pide tener una cocina funcional, más que estética... ¿Considera que pueden ir de la mano ambas peticiones?
La verdad es que sí, y además deben ir de la mano. Una cocina puede ser bonita y práctica a la vez; no son cosas incompatibles. De poco sirve una cocina de revista si luego en el día a día es incómoda o un caos. Yo siempre digo que la cocina es el taller de la casa, no un museo: tiene que aguantar trote, pero también puede tener su encanto. Con una buena planificación se puede lograr una cocina bonita y funcional.
¿Qué le piden sus clientes en el momento de reformar una cocina?
La mayoría de los clientes, cuando planeamos reformar la cocina, lo primero que me piden es más espacio y más almacenaje. Siempre escucho el clásico “Necesito sitio para guardar las cosas, que no me caben los tuppers ni las sartenes”. También quieren que la cocina sea cómoda: superficies fáciles de limpiar, buena iluminación y, si cabe, una mesita o barra para desayunar.
En cuanto ven las cocinas americanas en las revistas, muchos sueñan con tirar tabiques y poner una isla central para sentirse como en MasterChef. Eso sí, cada familia es un mundo: unos quieren todos los electrodomésticos panelados y ocultos para un look más limpio, y otros prefieren tenerlos a la vista y a mano. Pero, en general, me piden funcionalidad, modernizar los acabados y, claro, ese toquecito estético que haga la cocina especial.
Antes, con una bombilla en el techo era suficiente y hoy ponemos luces LED hasta en la sopa
¿Qué reforma es comúnmente necesaria en las cocinas de hogares de más de 20 años?
En cocinas con más de veinte años a sus espaldas, casi siempre toca meter mano a las tripas: fontanería, instalación eléctrica... Esas cocinas antiguas suelen tener azulejos hasta el techo con diseños del siglo pasado que piden un cambio urgente. También los muebles se han quedado obsoletos o deteriorados: puertas que ya no cierran bien, cajones atascados, encimeras desgastadas de HPL de aquella época. Muchos clientes aprovechan para modernizar electrodomésticos (adiós al horno viejo y hola a uno con eficiencia A) y, si pueden, abrir un poco el espacio. Antes era normal la cocina cerrada y pequeña, pero ahora a menudo tiramos algún tabique o abrimos un pasaplatos al salón para ganar amplitud y luz.
En una cocina de 20 años casi todo necesita un repaso: desde el suelo, que a veces tiene baldosas con mil batallas encima, hasta la iluminación, porque antes con una bombilla en el techo parecía suficiente y hoy ponemos luces LED hasta en la sopa.

Muchas de las cocinas “antiguas” son estrechas y largas, ¿cuál sería la distribución óptima para estos espacios?
Las cocinas largas y estrechas, las típicas de pasillo en pisos antiguos, tienen su 'aquel'. La distribución óptima depende del ancho, pero normalmente recomiendo una cocina en paralelo, tipo galera: muebles y electrodomésticos enfrentados. Eso sí, si el espacio es demasiado angosto, a veces toca poner muebles solo en una pared para no andar de lado como un cangrejo. Un truco es colocar muebles altos solo en un lado y en el otro estanterías abiertas o módulos bajitos; así evitamos el efecto túnel agobiante. Y muy importante, la luz: estas cocinas suelen ser oscuras, así que mejor colores claros en los muebles y buena iluminación LED bajo los armarios para que no parezca una cueva. Si se puede, incluso abrimos una puerta corredera o un hueco hacia el salón para dar más sensación de amplitud.
Una encimera atestada da sensación de desorden aunque esté limpia
¿Qué deberíamos evitar poner sobre la encimera?
La encimera, cuanto más despejada, mejor. Yo siempre digo que la encimera no es un trastero, así que hay que evitar llenarla de cacharros que no usas a diario. Por ejemplo, si tienes la tostadora, la batidora, la cafetera, la freidora de aire y el robot de cocina todas plantadas ahí, al final no te queda ni un hueco para cortar un tomate. Además, una encimera atestada da sensación de desorden aunque esté limpia. También evitaría dejar a la vista mil botes de aceite, especias y utensilios; mejor guardarlos en un armario o en un carrito auxiliar. Y nada de decorar en exceso con cosas delicadas que al final estorban o cogen grasa. En la encimera solo debe estar lo esencial de uso diario y, si puede ser bonito, mejor. Lo demás, guardado, que así la cocina respira.
En su caso, ¿qué es lo que más le gusta de su cocina y qué cambiaría si pudiera?
Mi cocina está distribuida en dos frentes en paralelo con un espacio central de circulación suficiente para trabajar dos personas. Tiene muchísimo almacenamiento y lo que más me gusta de ella es el espacio de desayuno, que es una zona de unos dos metros lineales con taburetes altos, pero cómodos, tapizados y con respaldo, desde donde llego, sin levantarme, a todo lo que necesito por la mañana, solo estirando el brazo: el microondas, las tazas, la cafetera, incluso el cajón de los cubiertos, simplemente girándome. Eso es maravilloso. Y más los sábados por la mañana, sin prisas, con el sol del amanecer entrando por la puerta de la cocina que da al jardín. Es toda ella de hoja de madera natural, en un tono nogal oscuro, con encimeras y frentes de trabajo en Dekton. Todos los electrodomésticos están integrados, salvo el horno y el microondas. No cambiaría nada de ella... Salvo, si me apuras, un poco más de espacio para tener una despensa independiente y separada, donde guardar reservas de comida y un arcón congelador grande. Cosas de persona previsora.

