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Cómo es que el ‘ghosting’ se ha instalado en Linkedin

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El hábito de cesar la comunicación sin dar motivos, frecuente en las plataformas de citas, está impactando de la misma manera al ámbito de la selección de personal.

El 'ghosting' ha pasado del plano sentimental al laboral

El 'ghosting' ha pasado del plano sentimental al laboral

Getty Images/iStockphoto

El ghosting, un hábito desafortunado pero cómodo, constituye actualmente el estándar al buscar relaciones en apps   de citas que fomentan la masividad frente a la profundidad de los vínculos. Es una historia común: dos individuos consiguen un match, entablan conversación, la conexión fluye e incluso planean una cita, sin embargo, en el momento previo a conocerse en persona, alguien se desvanece sin mediar palabra.

Ghosting se asemeja al acto de esfumarse, una expresión de origen inglés de difícil traslación que describe la habilidad de desvanecerse con el valioso soporte de la tecnología. Esta conducta, que hasta el momento se limitaba a los ámbitos afectivos y sexuales, ha comenzado a volverse frecuente en el entorno profesional: reclutadores que cesan sus respuestas, itinerarios de contratación que se detienen súbitamente y, de igual modo, aspirantes que no vuelven a dar señales tras haber rubricado un compromiso de empleo.

El 'ghosting' hace sobrepensar y deprimirse
El 'ghosting' hace sobrepensar y deprimirseGetty Images/iStockphoto

La firma de colocación Randstand admite que el ghosting laboral constituye un “comportamiento cada vez más frecuente, tanto por parte de los candidatos como de las empresas, y está cambiando las dinámicas tradicionales de contratación y colaboración en el trabajo”. Asimismo, detecta una modalidad distinta de este fenómeno denominada microghosting donde el contacto no desaparece íntegramente pero disminuye de forma drástica, al desatender recados o demorar en exceso las respuestas. Mediante este método se transmiten indicios leves de apatía con la intención de que el interlocutor logre percibirlos de manera autónoma.

“Hace dos meses me contactó una agencia de reclutamiento por Linkedin para un puesto de líder regional. Dos semanas después de la entrevista telefónica, tuve otra entrevista, y luego una tercera. Después me pidieron que fuera físicamente a la empresa. Invertí unos 250 euros en billetes, pero después de esa entrevista en la que creía que me había ido bien el reclutador redujo bruscamente la frecuencia de los contactos. Le envié un mensaje para pedir feedback, y me dijo que solo necesitaba finalizar 'una cosa', que me contactaría en una semana. Esperé y envié otro mensaje pero nunca respondió. Odio invertir en estas entrevistas y no saber siquiera si el proceso se ha cerrado y han seleccionado a otra persona. Es injusto no darle un cierre al candidato”. Esta declaración es de Enrique A. (42 años), un profesional de la ingeniería que se encuentra rastreando vacantes laborales. Resulta llamativo que sea él quien bautice este suceso y no vacila al denominarlo ghosting.

El ghosting laboral es tan dañino como el sentimental 
El ghosting laboral es tan dañino como el sentimental Getty Images

El ghosting en el trabajo resulta tan perjudicial como el afectivo. En las dos situaciones, quien lo padece queda descolocado y aguardando una conclusión definitiva. Un grupo de científicos de la Universidad de Georgia, bajo la dirección de Christina Leckfor, analizó el impacto de estas conductas en el equilibrio psicológico; aunque el estudio se enfocó en el plano amoroso, los expertos consideran que las secuelas pueden aplicarse a diversos vínculos sociales. “Aunque no hemos estudiado específicamente el ghosting laboral creemos que su huella sobre la salud mental es más dañina que la que dejaría, por ejemplo. Un email de rechazo”, indica la especialista de la Universidad de Georgia. 

“En nuestro trabajo los que hacían ghosting lo consideraban una estrategia ventajosa porque evitaba la confrontación, además les parecía más amable que el rechazo frontal. Sin embargo, nuestras investigaciones muestran que es más sano el rechazo abierto”.

La falta de sensibilidad y la descortesía resultan frecuentes hoy en día dentro de las fases de reclutamiento.

Las normas de conducta en el ámbito del empleo se han desmoronado por completo. Además, el auge de los sistemas automatizados y las inteligencias artificiales generativas actúan como instrumentos que fomentan los malos hábitos. Esto abarca desde aspirantes que elaboran sus perfiles profesionales mediante chatGPT, logrando textos impecables pero carentes de originalidad, hasta organizaciones que emplean algoritmos para rechazar perfiles y eludir la revisión manual de las propuestas. En determinado momento, la selección perdió su esencia humana y, con ella, el compromiso de responder personalmente. La falta de sensibilidad y la descortesía se han vuelto habituales en las dinámicas de contratación actuales.

Hace unos días la publicación norteamericana The Atlantic cuestionaba en qué momento el entorno de trabajo se tornó tan descortés, y exponía una situación en la cual los aspirantes utilizaban el concepto ghosting el triple de veces que durante 2020. Dicho texto mencionaba un sondeo de 2023 donde el 62% de quienes intentaban emplearse consideraban aplicar ghosting a un contratante potencial si encontraban una opción más favorable. Para 2019, apenas el 37% de los solicitantes de empleo valoraban dicha alternativa.

La preponderancia de bots e inteligencias artificiales generativas sirven de herramientas a las malas maneras en el mundo laboral
La hegemonía de los bots y los sistemas de inteligencia artificial generativa sirven como herramientas para propiciar comportamientos indebidos en el entorno laboral.Getty Images

En otro sentido, la consultora Greenhouse expone que en Estados Unidos un tercio de los postulantes había padecido ghosting por parte de una organización tras atravesar múltiples niveles y diversos encuentros de un esquema de contratación. Paralelamente, un volumen mayor de compañías registra incidentes con trabajadores reclutados que se ausentan en su jornada de apertura y cortan toda comunicación posterior.

En la actualidad, ya sea por comodidad, defensa propia o rencor, numerosas personas en ambos extremos del entorno profesional han dejado de lado los principios básicos de educación, provocando un clima de recelo considerable en el sector.

Para adentrarse hoy en el mundo del empleo no solo se requieren instrumentos y aptitudes competitivas sino, por encima de todo, una valoración propia inquebrantable.

Debido a que no se trata únicamente del ghosting, el ámbito de la búsqueda de empleo se vuelve progresivamente más turbio y desalentador. Aparte de la mínima posibilidad de contactar con una persona real durante el trámite, sucede que bastantes vacantes laborales resultan ficticias y se publican simplemente para recopilar información de los aspirantes. En ocasiones, los responsables de contratación relanzan anuncios para cargos que ya cuentan con perfiles interesantes en fases avanzadas. Actualmente, para incursionar en el mundo laboral no basta con poseer capacidades y recursos destacados, sino que resulta fundamental contar con una seguridad personal inquebrantable.

Previo a que las etapas de reclutamiento se gestionaran mediante monitores, prevalecían diversos protocolos cargados de falsedad que resultaban poco convincentes, aunque al menos comunicaban a los involucrados la situación del trámite, pero los avances del siglo XXI suprimieron dichos contactos molestos, ya que facilitaron ignorar al interlocutor o, si fuera necesario, esfumarse personalmente para evitar dar justificaciones.

Los dispositivos digitales producen un sentimiento de lejanía y anonimato que, al mismo tiempo, deriva en despreocupación y una conducta ética debilitada. Parece que la interfaz adormeciera al perjudicado, restando peso a la brutalidad y la relevancia de los hechos. Todo se mantiene en ese espacio cibernético donde la realidad se torna más tenue y poco profunda.

Los sucesos en el ámbito del empleo son un ejemplo adicional de lo que aceptamos sacrificar en favor de la practicidad y el confort. En esta situación decidimos ignorar diversos principios básicos de urbanidad a pesar de que otra persona permanezca aguardando una contestación. En última instancia, los buenos modales requieren dedicación, ¿y no consiste precisamente en eso lo que las herramientas digitales han intentado eliminarnos?

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