Yamamoto Masao y Akika Kimura, fotógrafos del silencio
Libros de autor
La editorial RM edita minuciosamente dos de los pequeños grandes fotógrafos japoneses que proponen una mirada lúcida y sosegada e invitan a la contemplación de la belleza en los paisajes emocionales

Yamamoto Masao invita a entender el cuerpo como parte de un paisaje interno en 'Small things in silence'

Es una invitación a rendirse al silencio. Escuchar el más ruidoso de los mensajes oculto en lo que, en apariencia, es nimio. Ese ejercicio de observación sutil, con plena facultad de sustancia, es el que ha llevado a cabo la editorial RM con los fotógrafos nipones Yamamoto Masao (1957) y Akiko Kimura (1971). El resultado de la edición es un medido acercamiento a la obra de ambos expresado en dos tomos: Small things in silence, por Yamamoto Masao, e ‘i’, por Akiko Kimura.

El primero ofrece un corpus de veinte años en los que, en palabras del propio Masao: “Intento capturar momentos que nadie ve y hacer una foto a partir de ellos. Cuando los veo impresos, comienza una nueva historia”. Con el preludio de una nueva forma de entender el entorno y su posterior eco interior, el autor aisla pequeños elementos y objetos para ensanchar nuestro modo de cohabitar con ellos. Reconocernos como parte de su colección de miniaturas.
Intento capturar momentos que nadie ve y hacer una foto a partir de ellos”

RM ha sabido confeccionar la medida justa que el autor reclama, ese agujero de alfiler por el que cabe el mundo: una rama frente a la cima, un cuerpo desnudo que es cima en sí mismo, la nube vaporosa. Una ofrenda suave y sutil, no confundir con blanda y conformista, que envuelve a quien la acepte en una niebla que transmuta. “Prefiero susurrar mis mensajes a gritarlos, que sean tan suaves que puedan confundirse por una ilusión”, dice Yamamoto en su preludio.
Prefiero susurrar mis mensajes a gritarlos, que sean tan suaves que puedan confundirse por una ilusión”

El segundo tomo presenta el trabajo de Kimura bajo el signo ‘i’. El título hace referencia al sonido /ai/, que es I en inglés (yo) y significa ‘amor’ en japonés. Una polisemia multicapa que sirve a la definición perfecta de la sensibilidad que presenta la autora nacida en Hitachi: renacimiento constante al enfrentarse a las naturalezas más sencillas.

La roca en la niebla, la flor de cerezo, el mar en calma. Elementos imprescindibles para construir, como define Kimura, “el espejo perfecto en el que permitirnos el encuentro de algo nuevo en nosotros”.
Mis imágenes son el espejo perfecto en el que permitirnos el encuentro de algo nuevo en nosotros”

“Con mi trabajo, soy feliz cuando tengo la impresión de que no hay nada y a su vez todo”, concluye Kimura. No esperen grandes decorados, algo pomposo, ni reclamos hollywoodienses. Esperen quizá aquello que ya conocen, lo visto tantas veces que se olvidaron de que pudiera ofrecerles algo nuevo. Lo brillante: no grita, siempre estuvo ahí.