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Ruta por los locales clandestinos de las ciudades españolas más marchosas

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Hay establecimientos que se esconden tras muy distintas puertas... Solo hay que encontrarlos

Detrás de librerías, cristales e incluso máquinas expendedoras se esconde un mundo lleno de establecimientos preparados para beber, bailar y comer

Detrás de librerías, cristales e incluso máquinas expendedoras se esconde un mundo lleno de establecimientos preparados para beber, bailar y comer

Unai Huizi

La atracción por lo secreto, lo oculto y clandestino es algo innato en el ser humano. Nos gusta descubrir nuevos locales que están ahí pero que pasan desapercibidos ante los ojos de la gente. Son lugares para beber, comer o bailar que no se anuncian a gritos. A veces cuesta encontrarlos. Otras veces están justo frente a nosotros y no lo sabemos. Detrás de un cristal, tras una librería, al fondo de un pasillo oscuro, pero os dejamos algunos ejemplos que se ubican en ciudades españolas.

Hay espacios así en todo el mundo, pero aquí van algunos que se esconden en ciudades españolas y que, sinceramente, merecen ser descubiertos.

Calle 365. Puerto Rico (Madrid)

En pleno Barrio de las Letras, en la calle Echegaray, 18, se esconde Calle 365, un bar coctelería que te transporta directamente a Puerto Rico. Y es que no es solo un local, es casi un viaje anual. Tras el escaparate de una tienda aparentemente normal, hay una puerta secreta que da acceso a un universo distinto que cambia cada 365 días.

Cambia el destino, sí, pero también la decoración, la música, la atmósfera y por supuesto la carta líquida. Dentro hay un food truck de La Isla del Encanto y un espacio pensado para el dj. Además, la agenda semanal tiene su propio ritmo: los lunes hay clases de salsa con profesor especializado, los miércoles intercambio de idiomas con piña colada en mano, los jueves Jueves de Jangueo con karaoke y mucho perreo, y los domingos música en directo para cerrar la semana bailando. Es difícil no dejarse llevar.

Calling Room (Zaragoza)

Llegar a Calling Room tiene algo de juego. No basta con poner la dirección en el móvil. Hay que seguir instrucciones. Desde la iglesia de San Gil, en la calle Don Jaime I, 13, debes colocarte frente a la puerta, con la iglesia a tu espalda. Tomas la primera calle a la izquierda, la de la farmacia, luego la primera a la derecha. México queda a la izquierda y España a la derecha. Entras en el local número 7 y preguntas a uno de los policías con chaleco si hay espacio. Si lo hay, la recompensa llega en forma de sala secreta con una decoración exquisita y cócteles de autor. Solo abren viernes y sábados, de 17:00 a 2:30, no hace falta reserva y, eso sí, mejor no llamar demasiado la atención. Parte del encanto está en pasar desapercibido.

Bobby’s Free (Barcelona)

En la calle Pau Claris, 85, lo que parece una antigua barbería es en realidad la entrada a Bobby’s Free, una coctelería escondida tras una puerta de cristal. El concepto recuerda a los speakeasy de la Ley Seca en Estados Unidos, cuando beber era casi un acto clandestino. Aquí también hay contraseña. Cambia cada semana y se publica en su Instagram. Sin ella no hay acceso. Y quizá eso hace que la experiencia tenga un punto extra de emoción. Dentro, el ambiente invita a viajar a otra época: luces tenues, misterio en el aire y una carta de cócteles que, sinceramente, impresiona desde el primer sorbo.

Confuso Club (Granada)

Paseas por la calle San Matías, número 25, y ves lo que parece una tienda de alimentación cualquiera. Pero en realidad es la puerta de entrada a Confuso Club, un espacio que sorprende. Se accede a través de una nevera. Sí, una nevera. Luego un pasillo oscuro y, de pronto, un interior con jardines verticales, luces de neón y buen ambiente. Hay dj, actuaciones en directo y copas desde las ocho de la tarde. Es divertido, algo caótico en el mejor sentido, y perfecto para perder la noción del tiempo.

Little Bobby (Santander)

En la calle Sol, número 20, se esconde Little Bobby tras una librería. Para entrar hay que acertar una pregunta. Solo entonces se abre la puerta. Además, es necesario descargarse su app y las plazas son limitadas, así que conviene reservar con antelación. El plan empieza con el afterwork a partir de las 16:00, ideal para degustar su amplia carta de destilados. Poco a poco, mientras anochece, toman protagonismo los vinos. Y los fines de semana abren su almacén para sesiones de música funky. Es de esos sitios que empiezan tranquilos y acaban siendo inolvidables.

Aphotheke (València)

En la calle Ciscar, 18, tras una puerta con maneta de hierro, se abre una pequeña ventana. Desde ahí preguntan la contraseña. ¿Cómo saberla? Está en el password de su web. Aphotheke es un speakeasy con alma propia. La decoración y los cócteles te trasladan a otra época, casi sin darte cuenta. Además, no solo se viene a beber. Cada cóctel puede acompañarse de un pequeño bocado pensado para completar la experiencia. Es íntimo, especial y tiene ese aire de secreto bien guardado.

Lidia Bernaus Jové

Lidia Bernaus Jové

Redactora

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Redactora en el 'Magazine', especializada en viajes y estilo de vida