Inés Domecq: “La elegancia no siempre es discreta”
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Es la viva imagen de la elegancia y su marca, The IQ Collection, un modelo de éxito. Andaluza sin clichés, premio 'Magazine' al emprendimiento creativo, posa en el campo castellano con sedas y joyas de Bulgari

Vestido de tafetán verde con lazo negro y antifaz de Dior, guantes de Varade. Pendientes, collar y pulsera Serpenti de Bulgari
Inés Domecq (Jerez de la Frontera, 1983) creció entre bodegas, caballos y el peso silencioso de un apellido que en Andalucía funciona casi como un patrimonio emocional. Durante años fue un rostro habitual en la crónica social y en las listas de “las mujeres mejor vestidas”, una presencia impecable que parecía encajar sin fisuras en la estampa clásica de su entorno. En 2008 se casó con Javier Martínez de Irujo, marqués de Almenara y primer nieto de la Casa de Alba en pasar por el altar, y junto a él formó una familia —sus hijos, Sol y Alfonso, hoy adolescentes— que ha tratado siempre de mantener al margen del foco.
Con el tiempo, Domecq comprendió que no quería que su nombre orbitara alrededor de un evento, sino alrededor de algo que le perteneciera de verdad. Una intuición —la sensación de que faltaba una forma de vestir que hablara su propio idioma— terminó cristalizando en una decisión poco previsible: en 2020, cuando el mundo se contrajo, ella decidió expandir el suyo y fundar IQ Collection. La marca creció con una rapidez inusual: siluetas reconocibles, un imaginario andaluz depurado y una autora que dejó de ser citada en las listas de “las más elegantes” para convertirse en la creadora detrás de las prendas que otros querían llevar.
Dejó de ser citada en las listas de “las más elegantes” para convertirse en la creadora detrás de las prendas que otros querían llevar
Hoy, mientras recibe el premio al Emprendimiento Creativo de Magazine, su trayectoria se lee al revés: no como la historia de una mujer que entró en la moda por estilo, sino como la de una empresaria que descubrió en la estructura —en los talleres, en la producción, en el oficio— la verdadera manera de construir un proyecto propio.
¿Cuándo entendió que lo suyo ya no era solo estilo, sino una empresa?
Cuando las decisiones dejaron de afectar solo a una prenda y empezaron a implicar a personas, a talleres, a ritmos de producción, a presupuestos y a tiempos. Ahí comprendí que aquello no era únicamente estética, sino un proyecto con recorrido, organización y responsabilidad.

¿En qué momento se sintió realmente emprendedora?
En plena pandemia. Lanzar la primera colección en pleno confinamiento fue un acto muy claro de lo que significa emprender. El mundo estaba paralizado, la incertidumbre era enorme y, aun así, decidimos seguir adelante porque creíamos profundamente en el proyecto y en el equipo. Emprender fue confiar, arriesgar y adaptarnos a una situación totalmente nueva.
¿Qué decisión fundacional repetiría sin dudar?
Apostar por producir en España y hacerlo de la mano de talleres de confianza, con mucha tradición y oficio. Sabíamos que no era el camino más fácil ni el más rápido, pero sí el que más sentido tenía para nosotras. Esa decisión marcó desde el minuto uno la identidad de la marca, su calidad y su alma.
Comprendí que aquello no era únicamente estética, sino un proyecto con recorrido, organización y responsabilidad”
¿Qué ha aprendido de trabajar tan de cerca con los talleres?
A valorar aún más el oficio. Ver cómo una prenda nace de manos que llevan toda una vida cosiendo cambia por completo la manera de diseñar y de decidir. Te obliga a ser responsable, clara y muy consciente del impacto de cada elección. Y también te recuerda que detrás de cada colección hay personas que sostienen el proyecto tanto como quien firma las ideas.
¿Qué ha sido lo más difícil de la parte menos visible del negocio?
Entender que detrás de una prenda hay un engranaje enorme que debe funcionar con precisión: números, márgenes, entregas, incidencias. Es una parte dura, a veces poco romántica, pero absolutamente necesaria. Y he descubierto que me gusta ver cómo se ordena todo eso y cómo una idea creativa toma forma real gracias al trabajo del equipo.


¿Qué le ha sorprendido del día a día de dirigir una empresa?
Lo rápido que cambia todo. Puedes tener un plan muy claro y, al día siguiente, tener que ajustarlo por completo. Esa flexibilidad —aprender a decidir con información parcial, a anticipar y a corregir— es, para mí, uno de los retos más grandes. Y también lo que más me ha hecho crecer. La moda tiene mucho de impulso, pero mantener una empresa exige constancia y atención al detalle.
¿Dónde está el límite entre llevar Andalucía al mundo y caer en el cliché?
En la verdad. Cuando se trabaja desde la experiencia real, el respeto y el cariño a las raíces, no hay cliché. El cliché nace de la impostura, no de la autenticidad.


¿Qué hay de Jerez en cada colección?
El compás, el arte, la hospitalidad, esa forma de vivir que mezcla tradición y alegría. Las sobremesas largas, los patios, el olor a azahar y a tierra húmeda. Todo eso está presente en IQ, aunque a veces no se vea de forma literal.
¿Cómo se cuela su propia biografía —madre, empresaria, aristócrata, jerezana— en las prendas sin caer en el autorretrato?
Mi vida está ahí inevitablemente, pero de una forma muy sutil. Aparece en los tejidos que me emocionan, en ciertas combinaciones de color, en una forma de entender la elegancia relajada. No hay un autorretrato directo, sino pequeños guiños íntimos que, al final, forman parte de la historia de la marca.
Ver cómo una prenda nace de manos que llevan toda una vida cosiendo cambia por completo la manera de diseñar y de decidir”
¿Su apellido ha sido más palanca o más mochila?
Tiene un peso evidente, con todo lo que conlleva. Puede abrir puertas, pero también genera expectativas y prejuicios. Al final, lo que sostiene un proyecto es el trabajo diario, la constancia y la capacidad de demostrar que hay algo sólido detrás del nombre.
¿Ha utilizado alguna vez su visibilidad como herramienta para la marca?
Esa visibilidad tiene un impacto, es inevitable, pero procuramos gestionarla con mucha responsabilidad y equilibrio. Siempre intentando que lo importante sea el proyecto y no la persona.
¿Dónde encuentra la recompensa real de todo este esfuerzo?
Cuando una mujer nos dice que se ha sentido segura, especial o feliz con una prenda nuestra en un momento importante de su vida. Ese es el verdadero éxito.

My favourite things
Un referente creativo: Carolina Herrera
La pieza de su armario que mejor la representa hoy: Una chaqueta con hombreras
Una tradición favorita: La Feria del Caballo de Jerez de la Frontera
Un libro: El infinito en un junco, de Irene Vallejo
Un olor: El tostado del roble de las barricas de la tonelería de mi padre
Fotógrafo: Félix Valiente. Asistente de fotografía: Germán Arbós. Técnico digital: Luis Spinola. Estilista: Blanca Unzueta. Asistente de estilismo: Miky C. Ayala. Maquillaje y peluquería: Manuel Cecilio. Localización: hotel Valdepalacios. Producción: Agnes&Co